La guerra ¿es una obligación?

Resumen de la Parashá Ki Tetzé, Deuteronomio 21:10-25:19

Setenta y cuatro de los 613 preceptos (Mitzvot) de la Torá se encuentran en la sección Ki Tetzé. Estos incluyen las leyes de una cautiva bella, los derechos de herencia del primogénito, el hijo rebelde y descarriado, entierro y dignidad de los muertos, la devolución de un objeto perdido, el envío del ave madre antes de tomar a sus crías la responsabilidad de construir un cerco de seguridad en el techo de una casa propia, y las varias formas de kiláim (híbridos prohibidos entre plantas o entre animales).

También son recontados los procedimientos judiciales y las penas por adulterio, por la violación o seducción de una moza soltera, y por un esposo que acusa falsamente a su mujer de infidelidad. Los siguientes no pueden casarse con una persona de linaje judío: un bastardo, un varón de descendencia Moabita o Amonita, una primera y segunda generación de Edomita o Egipcio.

Esta sección también incluye las leyes de la pureza del campamento militar; la prohibición de entregar un esclavo que se escapó; la obligación de pagar a un trabajador a tiempo y de permitir a cualquier animal o persona que trabajan para uno, “comer mientras trabaja”; la forma correcta de tratar a un deudor y la prohibición de cobrar interés por un préstamo; las leyes de divorcio (de donde son derivadas muchas de las leyes de matrimonio); la pena de 39 latigazos por la trasgresión de una prohibición de la Torá; y los procedimientos de ibum (“matrimonio levirático”) de la mujer de un hermano fallecido que no tuvo hijos o jalitzá (“quitado del zapato”) en el caso en que el cuñado no desee casarse con ella.

Ki Tetzé concluye con la obligación de recordar “lo que Amalek te hizo en el camino, cuando salían de Egipto”.

La parashá de esta semana, Ki Tetzé, comienza con una frase poderosa: “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos…”

El Rebe de Lubavitch nos dice que esta no es solo una guerra física. ¡Es la guerra que cada uno de nosotros enfrenta todos los días!

La lucha contra la pereza que nos atrapa, contra la voz interior que nos dice “no puedes”, contra el frío escepticismo que apaga nuestra pasión por vivir con propósito.

El Rebe enseña que la Torá no dice “si” sales a la guerra, sino “cuando”. Eso significa que la lucha es inevitable… ¡pero también significa que la victoria está garantizada si peleamos con la fuerza de la fe y con acción positiva!

Uno de los mandamientos centrales de esta parashá es recordar a Amalek. ¿Quién es Amalek hoy?
Amalek es esa duda que enfría tu entusiasmo. Esa voz que te dice: “¿para qué esforzarte? Nada va a cambiar…”

 

El Rebe es claro: a Amalek no se le responde con teorías, se le responde con acción. Una mitzvá, un acto de bondad, una decisión firme… eso derrite la frialdad y abre la puerta a la luz.

Ki Tetzé está llena de mitzvot prácticas: cómo tratar al prójimo, cómo construir justicia, cómo ser sensibles hasta en los pequeños detalles de la vida.

El Rebe nos recuerda: cada acción cuenta. No hay mitzvá pequeña, no hay gesto que no tenga impacto. Cada paso hacia el bien es una victoria en esa batalla interior.

El mensaje final del Rebe es claro: la vida es una guerra constante, pero no estamos solos. Con cada mitzvá, con cada esfuerzo por superar nuestra propia “voz de Amalek”, avanzamos hacia la victoria personal y colectiva: la llegada de la redención final.


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Ricardo Silva: