Fuentes diplomáticas sirias de alto nivel indicaron a The Media Line que Estados Unidos ha otorgado al presidente sirio Ahmed al-Sharaa una visa de entrada para visitar el país del 21 al 25 de septiembre, una medida notable que refleja la nueva dinámica en las relaciones regionales e internacionales de Siria, informó The Jerusalem Post.
Según las fuentes, al-Sharaa estará acompañado en el viaje por el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al-Shaibani, y el nuevo enviado de Siria ante las Naciones Unidas, Ibrahim al-Albi. Está previsto que pronuncie un discurso oficial ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de septiembre, durante el 80.º periodo de sesiones de la organización.
Será la primera vez que al-Sharaa se dirija a la ONU desde que asumió el cargo, lo que le otorga al discurso un peso tanto político como simbólico.
También se están llevando a cabo preparativos para una reunión bilateral entre al-Sharaa y el presidente Donald Trump en el marco de la Asamblea General, según las fuentes. Esta sesión atraerá mucha atención por lo que pueda indicar sobre el futuro de las relaciones entre Damasco y Washington.
Además, el líder sirio tiene previsto visitar la Casa Turca de Nueva York —sede de varias misiones diplomáticas turcas y centro de la actividad cultural turca— junto con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdoğan, lo que indica una mayor coordinación entre Damasco y Ankara en asuntos regionales.
Las recientes gestiones diplomáticas de Arabia Saudita y Turquía en las Naciones Unidas han buscado apoyar al gobierno de al-Sharaa, mientras que Riad y Ankara han presionado conjuntamente a Washington para que adopte una postura más firme ante las presuntas violaciones israelíes en territorio sirio.
Recuperando el lugar de Siria en la escena internacional
En conjunto, estas acciones se consideran parte de un esfuerzo regional más amplio para recalibrar los enfoques internacionales sobre la situación en Siria y otorgar a Damasco un mayor espacio en la escena internacional.
Si bien se espera que la visita marque un hito en la política exterior de Siria, persisten las dudas sobre si conducirá a entendimientos prácticos que impulsen las relaciones entre Siria y Estados Unidos o si se mantendrá en gran medida como un paso protocolario que transmite mensajes simbólicos.
Los analistas argumentan que el esperado discurso busca ayudar a Damasco a recuperar su posición, incluso mientras el país continúa enfrentándose a sanciones occidentales, una reconstrucción estancada y debates sobre su reintegración al mundo árabe.
Desde la Guerra de los Seis Días en 1967, la presencia de Siria en las Naciones Unidas se ha limitado en gran medida a ministros de Asuntos Exteriores y representantes permanentes, una tendencia que se interpreta ampliamente como una señal de aislamiento. La decisión de al-Sharaa de asistir en persona se considera un cambio deliberado.
Se espera que al-Sharaa busque ayuda para la reconstrucción, el levantamiento de las sanciones y una mayor cooperación regional. Es probable que las capitales occidentales y árabes examinen con lupa sus declaraciones en busca de indicios de flexibilidad política a cambio de ayuda económica. Si adopta un tono conciliador, el discurso podría marcar el inicio del regreso de Siria a la escena internacional. Si es desafiante, los analistas advierten que cualquier regreso será principalmente simbólico.
Casi seis décadas después del último discurso presidencial sirio ante las Naciones Unidas, la aparición de al-Sharaa plantea una pregunta central: ¿Se está preparando Damasco para un verdadero nuevo capítulo o para un mero regreso simbólico?
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