Israel bajo amenaza: ¿Se acerca a su fin?

¿Qué pasaría si Israel dejara de existir?
Por lo que usted quiera, porque perdió una guerra, porque los judíos se fueron hartos de vivir rodeados de enemigos o simplemente, así como un día el mundo votó para que los judíos regresaran a su lugar de origen, un día vota para que los judíos abandonen su hogar.

No hablamos de política ficción ligera, sino de un escenario que pondría al pueblo judío frente a una de las mayores crisis de su historia. Ya pasó otras veces, cuando Babilonia secuestró a toda la población o cuando Roma destruyó Jerusalén, su segundo templo y de judea pasó a llamarse Palestina por decreto romano.
Hoy, Israel no es solo un Estado. Es refugio, identidad, voz internacional y símbolo de continuidad después de siglos de persecución.
Pero… ¿cómo cambiaría la vida de las comunidades judías fuera de Israel, si este centro desapareciera?
Para millones de judíos, Israel es la brújula que da sentido a la historia milenaria.
Su desaparición podría fortalecer la cohesión en torno a la religión, la cultura y la educación…
O, por el contrario, abrir un vacío identitario que llevaría a muchos a la asimilación.
El pueblo judío volvería a debatirse entre el orgullo de sobrevivir… y el miedo a diluirse.
Sin Israel como respaldo, el antisemitismo se sentiría “victorioso”.
Los ataques contra judíos podrían multiplicarse en distintas partes del mundo.
Las comunidades dependerían exclusivamente de la protección de los Estados en los que viven. Imagínese cómo nos iría en España o Francia.
Hoy, muchos judíos que en varios países tienen cargos públicos importantes, gobernadores, senadores, presidentes, se lo deben al respeto que impone Israel.
Pero sin el Estado Judío, la idea de un refugio seguro —esa promesa que nació tras la Shoá— desaparecería.
El judaísmo perdería una voz soberana en los foros internacionales.
El liderazgo judío seguiría existiendo en Estados Unidos, Europa o América Latina,
pero estaría fragmentado, sin el peso de un Estado propio.
Algunos empujarían por un nuevo hogar nacional en otra tierra.
Otros insistirían en que la vida judía debe continuar solo en la diáspora.
El hebreo moderno perdería su motor, volviendo quizás a un idioma litúrgico.
El judaísmo religioso, en cambio, podría fortalecerse, recuperando la idea ancestral de un pueblo en exilio.
La ciencia, la innovación y la cultura que hoy brotan desde Israel se dispersarían,
pero sin la fuerza concentrada que lo hace único en el mundo.
La desaparición de Israel sería una tragedia histórica.
No sería solo la pérdida de un país, sino la ruptura de un sueño que dio esperanza tras dos mil años de persecuciones. El judaísmo diseñó la cultura y moral occidental a partir de los 10 Mandamientos, el actual colapso de occidente, es señal de la pérdida de esos valores.
Las comunidades judías podrían sobrevivir, como lo hicieron antes…
Pero con un dilema: ¿sería el inicio de un renacimiento identitario, o el camino hacia una lenta desaparición?
Israel. Este pequeño gran punto en la inmensidad del universo necesita amigos. Quizá es esta una prueba humana: la de tender la mano a quien necesita ayuda y en una de esas, en la defensa decidida y apasionada de los valores humanos, El Cielo bajará a la Tierra.

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Ricardo Silva: