Los judíos ortodoxos son una corriente dentro del judaísmo que se caracteriza por su estricto modo de vivir según la ley judía. Los judíos ortodoxos y ultra ortodoxos suelen vivir en comunidades independientes, con ropa tradicional y una separación tajante de la sociedad secular.
Muchos de ellos dedican su vida al estudio de la Torá y el Talmud en colegios especializados llamados yeshivot y se mantienen lejos de la vida política.
Pero ¿por qué la mayoría de los judíos ultra ortodoxos se niegan a cumplir con el servicio militar en el estado de Israel?
Se estima que alrededor del 13-15 % de la población israelí es judía ultraortodoxa, sin embargo, este sector es también el que crece a mayor velocidad debido a su alta tasa de natalidad. Se proyecta que, de seguir la tendencia actual, los judíos ortodoxos podrían constituir entre un 25 % y un 30 % de la población judía de Israel para el año 2050. Esta creciente proporción ha generado profundas tensiones en el país, especialmente porque la mayoría de ellos no realizan el servicio militar obligatorio que es exigido a la mayoría de los ciudadanos judíos.
Y es que este tema se ha discutido desde los primeros años del Estado de Israel. En 1949, el entonces primer ministro David Ben-Gurión otorgó el permiso a un pequeño número de estudiantes religiosos, como parte de un acuerdo político para mantener la paz, y es que se trataba de un grupo tan reducido de personas, que el tema no ameritaba mayor discusión, además de ello, sería este sector de la población el que preservaría la tradición milenaria del pueblo judío.
Sin embargo, con el paso del tiempo y el crecimiento demográfico de este sector, aquel simple concesión se convirtió en una fuente creciente de controversia nacional.
El debate se ha intensificado durante las últimas décadas. Muchos israelíes consideran injusto que los ortodoxos reciban subsidios estatales y tampoco sirvan en el ejército, mientras el resto de la población carga con esas obligaciones; de hecho, han surgido varios intentos legislativos para obligar a los ultraortodoxos a enlistarse, pero los partidos religiosos del Parlamento, que suelen ser clave en las coaliciones de gobierno, han logrado bloquear estas reformas. El Tribunal Supremo de Israel ha expresado en repetidas ocasiones que dicha concesión al sector ortodoxo representa una violación a la igualdad, pero los votos en el Parlamento terminan definiendo el tema.
Tras el atentado del 7 de octubre de 2023, se reavivó con enorme fuerza el debate sobre el reclutamiento de los ortodoxos. Pues la guerra que Israel ha librado en los últimos años contra las distintas organizaciones terroristas ha requerido una movilización masiva de reservistas y por supuesto, enormes pérdidas humanas. Lo que ha provocado una presión pública sin precedentes para que todos los sectores de la población, sin excepciones, compartan la carga del servicio militar. Miles de israelíes han salido a las calles en protestas, exigiendo igualdad en el deber de defensa nacional.
Lo importante a entender es que los partidos religiosos han sido esenciales en los últimos años para que el Primer Ministro en turno mantenga una mayoría parlamentaria que le permita gobernar. Así que hoy por hoy la tensión ha puesto al país frente a una encrucijada: Mantener un privilegio que genera desigualdad, o imponer un cambio que podría romper alianzas políticas claves y desencadenar la caída del Primer Ministro.
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