¿Por qué tener simpatías por los árabes tiene que implicar insultar a Israel y los judíos?
¿Y por qué se apoya, además, a los palestinos solo y exclusivamente denunciando y denigrando a Israel y los judíos?
La respuesta es que el antisemitismo actual además de vulgar y mediocre, es intrínsecamente hipócrita.
Esta respuesta demuestra además lo que para toda persona de mediana inteligencia y leve sensibilidad, debería ser evidente: que los cientos de artistas, políticos, países, feministas, intelectuales, presidentes, primeros ministros, jugadores de deportes varios y agréguese además a quien se quiera, que proclaman su devoción a la causa palestina, no son sino antisemitas judeófobos.
Si realmente amaran la causa palestina (sea ésta la que sea), si realmente se mortificaran por las desgracias (¡?) del pueblo palestino, si realmente sufrieran por las penurias (¿!) del pueblo palestino, no se entregarían en cuerpo y alma a armar boicots, insultos y diatribas contra Israel y los judíos. Diatribas que van desde la acusación de imperialismo hasta la de genocidas e infanticidas.
No, harían algo más real y práctico: donarían sus fortunas, entregarían sus propiedades, generarían préstamos, les dejarían sus herencias.
Pero no, ni les donan sus fortunas, ni entregan sus propiedades, ni les dejan sus herencias.
En lo que ocupan su tiempo, con sus semblantes radiantes y sus sonrisas victoriosas, es en denigrar a Israel y al judaísmo. Supongo que así se sienten honrados y caminando por la vereda de los justos.
Pero en realidad, no hacen nada, absolutamente nada real por los palestinos.
Lo que hacen, tomando como excusa y manipulando a los palestinos, es dar rienda suelta a un antisemitismo lleno de rencor, un antisemitismo renovado que alcanza alturas de odio y fanatismo que nada tienen que envidiar a las épocas nazis.
Así pues, pongamos las cosas en su lugar, en su justo lugar, con decencia y moral: a los pro-palestinos del Mundo les importa poco o nada Gaza y los palestinos.
Lo que les importa es ser antisemitas disimulando que son antisemitas.
Ser antisemitas desde un simulacro de bondad y empatía, que los hace sentirse los justos paladines de un mundo que SOLO está mal y transido por injusticias y maldades por la barbarie sionista y judía.
Es decir que estos personajes, en el fondo están hipócritamente convencidos de que hacen estos boicots, organizan estas marchas, vandalizan cementerios y sinagogas, insultan a judíos que hablan hebreo y cuando puede y si se puede, los hieren y los violentan, no solo por los palestinos. No. Lo hacen además por la Humanidad…
Pues se entiende que una vez que se “enderece” la maldad impía del sionismo, se da a entender que surgirá un nuevo Mundo, un Mundo de armonía y justicia, un mundo de pleno alcance de los derechos humanos.
Claro, y si se pudiera, un Mundo además sin Judíos…
Quizás es bueno recordar que hubo personas que con honor e integridad han demostrado que otra actitud es posible.
El fundador de la República Checa, Masaryk, defendió en 1900 a un judío llamado Leopold Hilsner, acusado de asesinato ritual (¡?) Gracias a la decisiva acción de Masaryk el pobre hombre se salvó de la pena de la muerte, salvando así su vida.
¿Ven hoy ustedes, en 2025, a Macron defender a un judío para salvar su vida?
¿Ven hoy ustedes, en 2025, a Pedro Sánchez defender a un judío para salvar su vida?
¿Ven hoy ustedes, en 2025, a Lula da Silva defender a un judío para salvar su vida?
Todos sabemos la respuesta.
Pero también todos sabemos, a partir de Masaryk, que la dignidad y la moral sí son posibles.
Y todos sabemos que atacar a los judíos desde este judeofobia no es atacar a los judíos, sino en realidad denigrar y envilecer a la Humanidad .-
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