El Comité de Seguridad Nacional de la Knéset aprobó este lunes, en su primera de tres votaciones, una iniciativa de ley que propone la pena de muerte para terroristas.
El coordinador de Prisioneros y Personas Desaparecidas, Gal Hirsch, informó al comité, previo a la votación, que el primer ministro Benjamín Netanyahu apoya la propuesta. Hirsch añadió que la oposición al proyecto de ley es ahora irrelevante tras la liberación de los rehenes y la situación actual con Hamás.
Describió la iniciativa de ley como una herramienta más en la lucha contra el terrorismo y la liberación de los rehenes.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir señaló durante el debate que “la ley no permite discreción. Esa es mi postura y mi enfoque. Permitir discreción implica no comprender que todo ha cambiado”.
Y agregó: “El enfoque ha cambiado. Todos coinciden en que la pena de muerte para los terroristas puede servir como elemento disuasorio. Una vez que se permite la discreción, se socava el efecto disuasorio.
“Quiero que no haya ningún incentivo para el secuestro. Una vez que un terrorista que haya cometido un asesinato sepa que está sujeto a la pena de muerte, no habrá vacilaciones ni remordimientos. Mi postura y la de los promotores de la iniciativa de ley es clara: no debe haber discreción, debe ser obligatorio, y esto refleja un cambio en la doctrina de seguridad de Israel”.
“Todo terrorista que pretenda matar debe saber que solo hay un castigo posible: la muerte”, dijo Ben Gvir.
El comité aprobó el proyecto de ley en septiembre con cuatro votos a favor y uno en contra. Sin embargo, la decisión fue anulada porque la votación se celebró durante el receso de la Knéset y no habían escuchado las posturas de las autoridades de seguridad pertinentes. A pesar de las advertencias del asesor legal del comité, el abogado Ido Ben Yitzhak, de que la votación era inválida, los miembros procedieron con la misma.
El presidente del comité, el diputado Tzvika Fogel, del partido de extrema derecha Otzmá Yehudit liderado por Ben Gvir, dijo en ese momento que la asesora legal de la Knéset, Sagit Afek, le había pedido no someter la propuesta a votación. “Dije que lo consideraría. Hoy, más que nunca, entiendo que debo votar”.
La iniciativa de ley fue presentada por la diputada Limor Son Har-Melej, de Otzmá Yehudit, aunada a una propuesta idéntica presentada por el diputado Oded Forer, del partido opositor, Israel Beiteinu. Entre quienes votaron a favor se encontraban Fogel, Har Melej, Forer, el diputado Zvi Sukkot, de Hatziounut Hadatit, y la diputada Tali Gottlieb, del Likud. Gilad Kariv, rabino reformista y abogado, del partido Hademokratim, se opuso al proyecto de ley.
En la sesión de septiembre, Gal Hirsch asistió para representar, según dijo, la perspectiva de los profesionales “cuyo único propósito es la liberación de los rehenes”.
Hirsch pidió entonces suspender el debate del proyecto de ley y afirmó: “Aún tenemos 48 rehenes que rescatar. Este debate no nos ayuda. Debemos examinar esto con lupa mientras la vida de nuestros hermanos corre peligro. Esta no es mi forma habitual de actuar en el trabajo de los comités, pero debo cumplir con la misión de liberar a los rehenes. Por lo tanto vine aquí, para oponerme a la postura del comité.
Fogel escuchó las objeciones de los profesionales, incluido Hirsch, pero decidió no adoptar sus evaluaciones.
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