Lluvia histórica en Israel: ríos reviven a mitad del desierto

Dice el Talmud,

“El día en que llueve es tan grande como el día en que fueron creados los cielos y la tierra.”

Así lo vivimos en menos de 24 horas.

Hoy Israel vivió un día que muchos no van a olvidar fácilmente.

Una tormenta feroz, si bien anunciada, esperada, no la hace menos sorprendente.

Lluvias que cayeron como si alguien hubiera abierto el cielo de golpe.
Rayos que iluminaban la noche como si fuese día.

Desde temprano, pasos de tormenta empezaron a cubrir el centro del país.
Pero no fue “un día lluvioso” más.

Fue una descarga brutal de energía atmosférica:
Decenas de miles de rayos.
Granizo, vientos, truenos que retumbaban y que despertaron a más de uno pensando que eran explosiones ¿Hezbolá nos ataca?.

No, era una lluvia tan densa que por momentos parecía un muro blanco cayendo del cielo.
Muchos describen esta tormenta como “tropical”.
Y sí… así se sintió.

Israel no está acostumbrado a algo así.

En la región de Binyamin y Samaria, lo que cayó fue verdaderamente histórico.

En Neve Tzuf, más de 128 milímetros en solo 4 horas.

Para entenderlo: eso equivale a todo un mes de lluvia, concentrado en una mañana.

En Ariel, casi 100 milímetros.

En otras áreas cercanas, entre 40 y 50 milímetros también en muy poco tiempo.

Estos números no son normales.
Son excepcionales.
Son los valores que saturan el suelo, rebasan desagües y desatan inundaciones repentinas.

Mientras la tormenta caía, los servicios de emergencia trabajaban sin descanso.

En Elkana en la zona de Samaria, familias enteras tuvieron que ser evacuadas de sus propias casas.

Imagínate ver cómo el agua te llega a las rodillas, luego a la cintura… y en algunos hogares, casi al metro de altura.

En redes sociales circularon videos de autos flotando, sótanos llenándose en minutos, carreteras convertidas en ríos marrones.

Cada rescate fue una carrera contra el tiempo.

Un wadi es el término árabe para referirse a un cause seco que se llena en época de lluvias, cuando un wadi se activa, cuando el agua busca su camino… no hay quien la detenga.

Los expertos coinciden: esto no es lo típico del clima mediterráneo.

Hubo una combinación peligrosa de factores:

Aire gélido en altura.
Aire cálido y húmedo entrando desde el mar.
Y nubes cargadas que no se movieron, que se quedaron descargando en el mismo punto.

Tres cosas destacan como inusuales:

La enorme cantidad de rayos.
La intensidad “tropical” de la lluvia.
La simultaneidad: zonas montañosas y zonas costeras afectadas al mismo tiempo.
Es un patrón raro… e inquietante.

¿Qué viene ahora?

Aunque el frente principal ya pasó, el riesgo NO ha terminado.
Los suelos están completamente saturados.
Los wadis pueden activarse con cualquier chubasco adicional.
Y hay rutas en Judea, Samaria y el centro del país que podrían cerrarse otra vez.

La recomendación en carretera es:
Evitar pasos bajos, valles, túneles y caminos secundarios.
Unos pocos centímetros de agua en movimiento pueden arrastrar un coche completo.

Días como hoy nos recuerdan que, incluso en un país pequeño, la naturaleza tiene un poder inmenso.

Que lo que parece estable puede cambiar en minutos.

Dice el Talmud

“El día de lluvia es mayor que el día de la resurrección de los muertos, porque la resurrección es solo para los justos, pero la lluvia es para justos e injustos por igual.”

Este regalo hermoso de la lluvia es para todos, pero es responsabilidad de cada uno usar ese talento como un sabio.

 

 

Ricardo Silva: