Alejandro Klein / El decálogo (miserablemente granítico) del Antisemitismo

Lo que se describe a continuación es una lista, lamentable lista, que quizás describa los aspectos esenciales de los que se nutre el antisemitismo en su estereotipada y distorsionada caracterización del pueblo judío. La lista no es simpática y es, cómo podría no serlo, cruel y genera desazón. Ha de tomarse la misma como una hipótesis, que en cualquier caso, permitirá entender mejor los retorcidos laberintos de la infamia antisemita, la que desgraciadamente no deja de retroalimentarse a sí misma:

I. Los judíos son Judíos. No son seres humanos. Son de otra clase. Nada tienen que ver con el Mundo. No son Ciudadanos. No pertenecen al Mundo.

II. Cargan un pecado, una maldición, una infamia que han perpetrado. Son deicidas, regicidas, genocidas. Es por eso que han de cumplir la Maldición de ser Judíos Errantes.

III. No hay diferencias entre los judíos. Los judíos son el Judío. Vivan donde vivan. Estén donde estén. Con barba o sin barba. Hablen la lengua que hablen. Vistan como vistan.

IV. Los judíos adoran el dinero, siempre quieren más dinero. Por eso dominan el Mundo. En verdad: controlan al Mundo. Por eso los males del Mundo son sin duda, culpa de la perversión e inquina del Judío.

V. Y si no tienen Más dinero, querrán más profesiones, más inteligencias, más Premios Nobel. Acuda ud a un profesional judío: son muy inteligentes. Pero por dentro: maldígalo.

VI. Se sabe que los judíos no tienen tierra. Por eso envidian y complotan contra el Mundo. Digan lo que ellos digan complotan contra el Mundo, porque evidentemente quieren adueñarse de lo que el esfuerzo de la Humanidad ha logrado.

VII. Israel no es la tierra de los Judíos. Es una usurpación miserable contra el afrentado pueblo palestino. Los que viven allí no son son ciudadanos de Israel, son colonos extranjeros que han establecido de forma vil una conquista sobre gente humilde, todo lo cual envilece los Altos Valores de la Humanidad.

VIII. El sionismo no es sino una ideología llena de odio y de resentimiento, pues no otra cosa se puede esperar de gente llena de odio y resentimiento.

IX. Es deber del Mundo denunciar, perseguir, acosar y denigrar a los Judíos, sus instituciones, su cultura, sus artistas, sus dirigentes, pues así se honra a la Humanidad y la Humanidad se enaltece portando esa Antorcha de Luz.

X. Los judíos siempre existirán y así recordarán al Mundo sus peligros y estos seres malévolos que la ponen en peligro. Por eso: atención con el Judío. Por eso: sin piedad contra el Judío.

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