Con espanto he presenciado como Netanyahu hablaba en la Asamblea de la Naciones Unidas ante…nadie.
Netanyahu no hablándole a Nadie. Y en realidad: solo ejerciendo el derecho al peor de los monólogos.
Con espanto he visto como todos (menos Estados Unidos y Argentina) se levantaban con gestos de desprecio y muescas de indignación.
Con horror he visto que nadie dudada. Absolutamente nadie. La masa otra vez. Repitiendo los acordes de un antisemitismo de masas, otra masa antisemita más, los delegados yéndose en masa. Autómatas en masa. Antisemitas en masa.
Ante ellos no estaba el Primer Ministro de Israel, estaba el peor de los monstruos, el Leviatán infame que lleno de odio comete las infamias más horrendas y los crímenes más imperdonables
Con horror he visto ante mi la plena manifestación de la Post-Banalidad del Mal: un grupo de Eichmans intransigentes, en su propio mundo, incapaces de escuchar, incapaces de la más mínima capacidad de empatía frente a los sufrimientos y tragedias del pueblo judío.
Una masa compacta, indiferente, llena de desprecio al pueblo judío.
Porque se levantaron no porque hablara Netanyahu.
Se levantaron llenos de arrogancia y asco porque frente a ellos estaba el Judío, el Pueblo Judío, el Sionismo e Israel.
Y por supuesto que en el fondo el problema no es con Netanyahu, sino que el odio, el desprecio, la arrogancia es contra el pueblo Judío.
Netanyahu es apenas una excusa para justificar el más miserable y cobarde los antisemitismos.
¿Los judíos sufren? Se lo merecen.
¿Los judíos son atacados? Algo habrán hecho.
¿Los judíos fueron atacados, violados, masacrados? Ellos mismos lo han instigado.
No hay pues debate posible, intercambio posible, alternativa posible.
Estamos ante un armado pasional perfectamente cerrado sobre sí mismo. Una mónada que flota en las aguas pútridas del odio desembozado y descontrolado.
No hubo ni hay ya ninguna posibilidad de que Hamás sea condenado, emplazado, castigado.
La Post-Banalidad del Mal es esto: el horror es recompensado, la maldad es vitoreada, la indiferencia es aplaudida.
Quisiera pensar otra cosa, pero da la impresión de que Hamás ha ganado con creces y medallas esta batalla infame.
Se podrá decir que Israel tiene la media y la redes en contra. Y es verdad.
Pero es otra cosa.
Una cosa peor y pesadillesca: el Mundo ha decidido no solo que en el Mundo no debe haber judíos
El Mundo ha decido además, desde hoy mismo, desde esta mañana, en Nueva York, en la Asamblea de las Naciones Unidas, que es mejor un Mundo sin Judíos .-
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