En 2023, antes del 7 de octubre, Israel habría tenido hasta once oportunidades para eliminar a Yahya Sinwar, el líder de Hamás en Gaza.
Once.
Pero aquí viene el dato clave:
Benjamin Netanyahu niega rotundamente estas filtraciones.
Entonces la pregunta real no es solo qué pasó,
sino a quién creerle.
Medios israelíes y fuentes del aparato de seguridad aseguran que existieron ventanas operativas reales para atacar a Sinwar.
No rumores.
Informes discutidos al más alto nivel.
Según estas versiones, la inteligencia estaba lista,
pero la decisión política frenó la acción.
Y ahí es donde comienza la guerra de argumentos.
Netanyahu lo niega todo.
Su entorno afirma que:
No hubo once oportunidades reales
No existió una orden de “no eliminar” a Sinwar
Las decisiones se tomaron según evaluación profesional
El mensaje del primer ministro es claro:
“Esto es una campaña para reescribir la historia y cargarme la culpa.”
Pero aquí está el dilema:
Si no hubo oportunidades,
¿por qué tantas fuentes coinciden en la misma versión?
Ex jefes de seguridad, analistas militares y funcionarios anónimos dicen lo contrario.
No es una sola filtración.
Es un patrón.
Y en política israelí, cuando demasiadas voces dicen lo mismo,
no suele ser casualidad.
Incluso aceptando la versión de Netanyahu, queda una pregunta incómoda:
¿Por qué Sinwar siguió vivo y fortalecido hasta octubre?
Porque la estrategia hacia Hamás fue clara durante años:
contención, dinero catarí, calma a cambio de silencio.
Eso no es un error táctico.
Es una decisión política.
No fue solo Ronen Bar. Se informa que sucesivos jefes del Shin Bet (incluyendo a Yoram Cohen y Nadav Argaman) instaron a Netanyahu durante años a eliminar a Sinwar y a Muhammad Deif, argumentando que estaban fortaleciendo sus capacidades militares de forma peligrosa. Netanyahu prefirió la política de “dinero a cambio de calma” (permitiendo fondos de Qatar) para mantener a Hamás como un contrapeso a la Autoridad Palestina. Además, se dice que Netanyahu temía desatar una guerra total, cosa que finalmente ocurrió.
Netanyahu niega haber rechazado once oportunidades.
Pero no puede negar el resultado.
Sinwar sobrevivió.
Hamás atacó.
Israel pagó el precio.
Finalmente, Yahya Sinwar fue abatido el 16 de octubre de 2024 en Rafah. Cabe destacar que su muerte no fue el resultado de una operación de inteligencia planificada específicamente para ese momento, sino de un encuentro fortuito de una unidad de las FDI durante un patrullaje de rutina, lo que refuerza la idea de que, a pesar de los esfuerzos, localizarlo deliberadamente después del 7 de octubre fue extremadamente difícil.
Antes del 7 de octubre la negativa fue por estrategia política; después del 7 de octubre, cuando la orden fue entonces eliminar a todos los jefes, incluido Sinwar, los retrasos fueron principalmente por el riesgo para los rehenes y la dificultad técnica de alcanzarlo en el subsuelo.
La historia decidirá si fue una mentira…o si fue el mayor error político-estratégico de la carrera del primer ministro.
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