Hamás no se acabó: la amenaza subterránea que nadie quiere ver

Mientras el mundo habla de ayuda humanitaria y reapertura de Rafah, hay una realidad a la que el mundo se mantiene sordo y ciego: los túneles no desaparecieron, los terroristas no se evaporaron y la reapertura de Rafah tiene riesgos reales de seguridad que Israel conoce muy bien.

 

Hay que explicar qué peligro sigue latente bajo tierra, por qué algunos terroristas están saliendo ahora de los túneles, y qué puede salir mal con Rafah si no se controla con mano de hierro.

Hay el mito peligroso: “los túneles ya no son una amenaza”
Uno de los errores más graves en seguridad es creer que, porque una zona fue conquistada, el enemigo dejó de existir.

En Gaza ocurre lo contrario.
Los túneles no son solo pasadizos:
Son búnkeres
Son centros de mando
Son vías de escape
Y en muchos casos, prisiones subterráneas improvisadas

Cuando Israel toma control en superficie, los combatientes que quedan abajo tienen solo tres opciones:
Morir bajo tierra
Rendirse
Salir cuando creen que el control se relaja
Y eso es exactamente lo que estamos viendo ahora.

Estos erroristas emergiendo son una señal de alerta, no de victoria

Que terroristas salgan de túneles no significa que fueron derrotados.Significa que:
Se quedaron sin comida
Sin comunicaciones
Sin cadena de mando

Y están buscando una oportunidad para escapar, mezclarse o atacar

Desde el punto de vista de seguridad, este es el momento más peligroso:
Combatientes desesperados
Con entrenamiento
Con experiencia
Y sin nada que perder

Muchos intentan:
Mezclarse con civiles
Cruzar puntos humanitarios
Usar caos y confusión como camuflaje

Eso no es teoría.
Es un patrón clásico en guerras asimétricas.

La captura de Adham Atallah: lo que realmente revela

La captura de Adham Atallah, comandante de Hamás, no es solo una noticia puntual.
Es una señal estratégica.
Demuestra tres cosas clave:
Hay mandos de Hamás todavía operativos
Hay fracturas internas en Gaza
Hay terroristas intentando sobrevivir fuera del control central
Cuando mandos intermedios empiezan a caer por manos de milicias locales, no estamos ante paz:
estamos ante descomposición violenta
Y la descomposición siempre genera acciones impredecibles.

Rafah: por qué su reapertura es un riesgo calculado

Rafah no es solo un cruce.
Es una válvula estratégica.
Reabrirlo —aunque sea parcialmente— implica riesgos claros:
Salida de operativos encubiertos
Transferencia de información
Reorganización de redes terroristas
Reabastecimiento indirecto

Por eso Israel insiste en:
Controles previos
Supervisión estricta
Autorización de seguridad caso por caso

Desde el punto de vista militar, Rafah no se puede tratar como un cruce civil normal mientras existan túneles activos.
La tecnología israelí: ventaja, pero no magia

Israel hoy usa:
Sensores sísmicos
Radar subterráneo
Satélites
Drones
Inteligencia humana
Eso da ventaja.
Pero ningún sistema es infalible.

Un túnel profundo, reforzado, construido lentamente, puede pasar meses sin ser detectado.
Por eso el verdadero riesgo no es técnico.
Es político y operativo:
relajar controles antes de tiempo.

CONCLUSIÓN: el error que Israel no puede permitirse

El mayor peligro ahora no es Hamás fuerte.
Es Hamás fragmentado, oculto y desesperado.
Los túneles siguen siendo:
Una amenaza
Un refugio
Y una herramienta de sorpresa

Y Rafah, mal gestionado, puede convertirse en:
una salida para el terror que sobrevivió bajo tierra
En seguridad, el peor error no es exagerar el riesgo.
Es creer que el peligro ya pasó.

Imágenes cortesía Media Oriente por Veo Israel

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