El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, partió este martes hacia Washington con una agenda centrada en las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán y la delicada situación en la Franja de Gaza.
El encuentro con el presidente Donald Trump será el séptimo entre ambos líderes desde el regreso de Trump al cargo a principios de 2025, y el sexto en suelo estadounidense, reafirmando una “singular cercanía” personal y bilateral, según destacó Netanyahu antes de su partida.
Su última reunión tuvo lugar en diciembre, en Mar-a-Lago, Florida, y se espera que el primer ministro regrese a Israel a primera hora del viernes.
Inicialmente, Netanyahu tenía previsto este viaje para finales de mes, pero solicitó adelantar la reunión al miércoles. Esta modificación fue interpretada por algunos observadores como una señal de inquietud ante la posible dirección que podrían tomar las incipientes conversaciones nucleares. Según informó el Canal 12, citando a una fuente cercana al primer ministro, Netanyahu decidió adelantar el encuentro para entregar personalmente a Trump un informe actualizado sobre la inteligencia israelí relativa a Irán.
Este informe es el mismo que fue presentado al enviado especial estadounidense Steve Witkoff durante su visita a Israel la semana pasada. La entrega personal busca “garantizar que Trump reciba toda la información con exactitud”, y abarcará el programa nuclear y de misiles de la República Islámica, su apoyo a grupos terroristas en la región y la brutal represión de las recientes protestas antigubernamentales en Irán.
Antes de abordar el Ala de Sion, Netanyahu declaró a los periodistas su intención de “presentar al presidente nuestro enfoque respecto a nuestros principios sobre las negociaciones” con Irán. Subrayó que estos principios son de vital importancia no solo para Israel, sino para “todos los países del mundo que quieren paz y seguridad”. Un funcionario israelí, hablando con The Times of Israel poco antes del despegue, confirmó que el viaje se realizaba “con el objetivo de influir en las negociaciones con Irán”. El primer ministro israelí sostiene que cualquier acuerdo no solo debe impedir que Irán desarrolle armas nucleares y eliminar cualquier posibilidad de enriquecimiento de uranio, sino también restringir sus misiles balísticos y asegurar el cese de su apoyo y financiación al terrorismo por parte del denominado “Eje del Mal”.
Además de las conversaciones sobre Irán, la situación en la Franja de Gaza también figura como un punto clave en la agenda de la reunión en la Casa Blanca. El alto el fuego en Gaza, mediado por Estados Unidos en octubre, se encuentra en su segunda fase. Esta etapa exige la desmilitarización del territorio, incluyendo el desarme de Hamás, junto con una retirada gradual de las fuerzas israelíes. No obstante, altos dirigentes de Hamás, entre ellos Khaled Mashaal el pasado domingo, continúan declarando públicamente que el grupo no entregará sus armas ni aceptará intervención extranjera en Gaza, rechazando así las demandas conjuntas de Estados Unidos e Israel.
Ante esta postura, Israel ha advertido que podría reanudar su campaña militar en el enclave si Hamás no depone las armas.
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