El gobierno libanés anunció el lunes que su ejército requerirá al menos cuatro meses para implementar la segunda fase de su plan militar, un esfuerzo crucial para desarmar al grupo terrorista Hezbolá. Este anuncio se produce en un contexto de persistente inestabilidad y enfrentamientos en la frontera sur.
La iniciativa para desarmar a Hezbolá se originó el año pasado, cuando el gobierno libanés se comprometió a abordar esta cuestión. Este compromiso surgió tras una reciente guerra con Israel, que dejó al grupo respaldado por Irán “gravemente debilitado”, y llevó al encargo al ejército libanés de desarrollar una estrategia detallada.
El mes pasado, los militares libaneses informaron la culminación de la primera fase del plan, la cual abarcó la zona comprendida entre el río Litani y la frontera con Israel, extendiéndose por aproximadamente 30 kilómetros al sur. Ahora, el enfoque se desplaza a la segunda fase, que cubrirá el área entre los ríos Litani y Awali, situada a unos 40 kilómetros al sur de Beirut. Tras una sesión de gabinete, el ministro de Información, Paul Morcos, confirmó que el gobierno había “tomado nota de la presentación del mando del ejército” sobre esta etapa. Morcos detalló que el plazo estipulado es de “cuatro meses, ampliable dependiendo de las capacidades disponibles, de los ataques israelíes y de los obstáculos sobre el terreno.”
A pesar de que Israel y Líbano establecieron un alto el fuego en noviembre de 2024, con la intención de poner fin a más de un año de hostilidades, la situación sigue siendo volátil. Israel acusa a Hezbolá de estar rearmándose y ha criticado la lentitud con la que avanzan los esfuerzos del ejército libanés. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han mantenido ataques regulares en territorio libanés y continúan con tropas en cinco áreas consideradas estratégicas en el sur del país. Por su parte, Hezbolá ha rechazado consistentemente los llamamientos para entregar sus armas al norte del río Litani.
El lunes, la región experimentó un recrudecimiento de las tensiones. El Ministerio de Salud del Líbano reportó la muerte de dos personas a causa de ataques israelíes en el sur del país. Simultáneamente, el ejército israelí afirmó haber atacado y eliminado a un operativo de Hezbolá en la localidad sureña de Tallouseh. Según las FDI, el individuo abatido era un “representante local” del grupo terrorista, activamente “involucrado en intentos de restaurar infraestructura militar.” Asimismo, se le atribuyó la función de enlace entre Hezbolá y los residentes de Tallouseh en “asuntos económicos y militares”, y se le acusó de “actuar para confiscar propiedades privadas con fines terroristas.” Las FDI señalaron que estas acciones constituyen una clara violación del alto el fuego de noviembre de 2024, aunque no proporcionaron detalles sobre la segunda persona fallecida en los ataques.
En este complejo escenario, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier visitó Beirut el lunes, instando al Líbano a “mantener a raya a Hezbolá”. Durante una rueda de prensa junto a su homólogo libanés, Joseph Aoun, Steinmeier subrayó que esta contención sería fundamental para “garantizar la retirada de las FDI del territorio libanés”. El presidente alemán enfatizó que su visita busca reforzar “la exigencia de que ambas partes cumplan sus obligaciones en virtud del acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2024 y de que el desarme de Hezbolá aquí en el Líbano continúe, creando así las condiciones para que el ejército israelí se retire del sur del Líbano”. Steinmeier calificó el acuerdo de “una oportunidad” que debe ser respetada por ambas partes, tanto en Israel como en el Líbano.
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