Temen que Irán reprima duramente cualquier intento de protestas

Manifestantes iranies en torno a un fuego durante una manifestacion contra el aumento en los precios de la gasolina en la capital, Teheran, el 16 de noviembre de 2019. (AFP)

Activistas y organizaciones de derechos humanos temen que las autoridades iraníes estén preparando una nueva represión contra opositores, incluso en medio de la guerra, después de que el jefe de la policía nacional amenazara con disparar contra los manifestantes y tratarlos como enemigos.

El conflicto entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos e Israel estalló apenas semanas después de que protestas sin precedentes contra el sistema clerical alcanzaran su punto máximo en enero.

Según grupos de derechos humanos, esas manifestaciones fueron sofocadas mediante una represión que dejó miles de muertos y decenas de miles de detenidos.

La actual guerra, que comenzó con un ataque aéreo que mató al líder supremo Ali Khamenei y a otros altos responsables de seguridad, representa la amenaza existencial más reciente para el régimen iraní en sus 47 años de historia, tras años de crisis económicas y protestas internas.

Activistas señalan que, incluso tras la muerte de su líder, el sistema iraní mantiene poderosos mecanismos de represión, incluidos los Guardianes de la Revolución y la policía regular, que desempeñaron un papel clave en la represión de las protestas de enero.

El jefe de la policía nacional, Ahmad-Reza Radan, lanzó una advertencia directa a los manifestantes en declaraciones transmitidas por la televisión estatal IRIB:

“Si alguien actúa de acuerdo con los deseos del enemigo, ya no lo veremos simplemente como un manifestante, sino como un enemigo”, afirmó.

Y haremos con ellos lo que hacemos con un enemigo. Los trataremos de la misma manera que tratamos a nuestros enemigos”, añadió.

Radan también aseguró que las fuerzas de seguridad están preparadas para actuar:

“Todas nuestras fuerzas están listas, con las manos en el gatillo, preparadas para defender su revolución”.

Radan, una figura influyente dentro del sistema iraní, había sido inicialmente reportado como muerto en un ataque israelí durante la guerra de los 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025, pero posteriormente se confirmó que había salido ileso. Es uno de varios altos funcionarios que han sobrevivido hasta ahora al actual conflicto.

La ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, informó el miércoles que las fuerzas de seguridad continúan arrestando a activistas de la sociedad civil en regiones occidentales de Irán a pesar de las condiciones de guerra.

Según la organización, el sociólogo y activista de derechos civiles Ghorban Abbasi fue detenido en la ciudad de Naghadeh, en la provincia de Azerbaiyán Occidental, y trasladado a un lugar desconocido.

“La verdadera amenaza es su propio pueblo”

La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi afirmó que el régimen está aprovechando la crisis para intensificar la represión:

“Esta es la amarga realidad de la República Islámica: incluso en medio de una crisis, aprovecha la oportunidad para reprimir”, escribió en Telegram.

“Cuando el jefe de la policía dice que tienen las manos en el gatillo, significa que está dispuesto a matar a ciudadanos en lugar de proteger sus vidas”, añadió.

Ebadi aseguró que el régimen considera a su propia población como su principal enemigo:

La República Islámica dice en mil idiomas que su primer enemigo es su propio pueblo, seguido por Israel y Estados Unidos”.

La Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, registró más de 7,000 muertes durante la represión de enero —la mayoría manifestantes— aunque advierte que el número real podría ser mucho mayor. También estima que más de 50,000 personas han sido arrestadas.

Hasta ahora se han reportado pocas protestas durante los bombardeos, aunque videos verificados por AFP mostraron a personas en Teherán gritando muerte a Mojtaba después de que Mojtaba Khamenei, hijo de Ali Khamenei, fuera designado como nuevo líder supremo.

Por su parte, Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en la revolución islámica de 1979, pidió el miércoles a los iraníes que permanezcan en casa y esperen un nuevo llamado a la movilización.

En otro video que se volvió viral, un presentador de la televisión estatal advirtió:

“Haremos que las madres lloren por quienes, dentro o fuera del país, crean que en medio del caos deben actuar”.

Temor a una represión aún más dura

Para Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights, las declaraciones del jefe de la policía forman parte de una estrategia más amplia de intimidación.

“Las palabras de Radan forman parte de un patrón más amplio de amenazas de funcionarios del régimen que anticipan una represión aún más brutal contra las protestas”.

Según el activista, las autoridades son conscientes de que su mayor amenaza no proviene del exterior:

“Las autoridades saben que su verdadera amenaza existencial no son las bombas o misiles de Estados Unidos o Israel, sino el pueblo iraní que exige un cambio fundamental”.

Mientras tanto, el poder judicial iraní, dirigido por Gholamhossein Mohseni Ejei, ya ha prometido castigos severos para quienes fueron arrestados durante las protestas de enero, incluyendo la posible aplicación de la pena de muerte.

Según Iran Human Rights, Irán ejecutó a más de 1,500 personas en 2025, lo que lo convierte en el país con más ejecuciones del mundo después de China.

Los activistas temen que, si el régimen sobrevive a la guerra, la represión sea aún más dura:

“Si la República Islámica sobrevive a esta guerra, tememos que responda con una represión aún más severa que nunca: arrestos masivos, represión violenta de protestas y ejecuciones de prisioneros, incluidos detenidos políticos y manifestantes”, advirtió Amiry-Moghaddam.

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