Nuevos detalles fueron publicados este martes sobre la muerte del líder iraní Ali Larijani, así como del comandante de la milicia Basij y de otros diez altos funcionarios de esa fuerza.
Según el informe, durante la noche la Dirección de Inteligencia Militar de las Fuerzas de Defensa de Israel recibió información que indicaba que Larijani se encontraba en un departamento en el centro de Teherán. Tras verificar rápidamente los datos, el inmueble fue atacado con 20 municiones, lo que destruyó el edificio y provocó su muerte.
Al mismo tiempo, el liderazgo de la fuerza de represión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica —la milicia Basij— se encontraba reunido en otra zona del centro de Teherán. Las FDI recibieron información de inteligencia de que el comandante de la organización, su adjunto y otros diez altos mandos se habían congregado para planificar la continuación de operaciones represivas en una carpa instalada entre edificios residenciales.
Poco antes del lanzamiento de los misiles, tuvo lugar una consulta decisiva entre el jefe de la Dirección de Inteligencia Militar israelí y el comandante de la Fuerza Aérea. Una vez confirmado que se trataba de una reunión de altos mandos, se dio la orden de eliminarlos.
La operación forma parte de la campaña de las FDI para desmantelar el sistema de gobierno de Irán, incluyendo ataques contra centros de mando y acciones dirigidas a desarticular los bloqueos operados por fuerzas de la milicia Basij.
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