El analista iraní-israelí Dr. Meir Javedanfar ofreció una conferencia sobre el contexto, las causas y las implicaciones de la actual guerra con Irán, en un encuentro virtual organizado por la Embajada de Israel en México.
En una escena que encapsula la crudeza del momento que se vive actualmente en Israel, su intervención se vio interrumpida por una alerta de ataque. Minutos después, el especialista retomó la conferencia desde un refugio, rodeado de familias y niños.
Lejos de diluir su mensaje, el contexto lo reforzó: la guerra, insistió, no es nueva, pero sí ha entrado en una fase decisiva.
1979: el punto de inflexión de una confrontación estructural
Para Meir Javedanfar, el momento decisivo es claro: la Revolución Islámica de Irán. A partir de entonces —explicó— se consolidó una alianza ideológica entre islamismo y antiimperialismo que redefinió por completo la política exterior iraní y marcó la ruptura definitiva con Israel.
Uno de los primeros gestos simbólicos fue la cercanía con Yasir Arafat, quien se convirtió en el primer visitante extranjero del ayatolá Ruhollah Khomeini tras la revolución. En cuestión de días, Irán rompió relaciones con Israel y transfirió la embajada israelí en Teherán a representación palestina.
Sin embargo, el experto subrayó una paradoja histórica poco conocida: durante la guerra entre Irán e Irak en los años 80, Israel fue uno de los países que suministró armas a Irán, en parte por su interés común en debilitar a Saddam Hussein.
“Había una oportunidad para construir una relación distinta”, señaló. “Pero esa oportunidad se perdió”.
De la oportunidad a la confrontación abierta
El punto de quiebre llegó en la década de los 90. Según Javedanfar, el régimen iraní no solo abandonó cualquier posibilidad de acercamiento, sino que institucionalizó su oposición a Israel mediante el apoyo directo a grupos como Hamás, Hezbolá y la Yihad Islámica.
Durante el proceso de paz de Acuerdos de Oslo, este respaldo se tradujo en una campaña sistemática de atentados que minaron la confianza entre israelíes y palestinos.
“Cada vez que Israel cedía territorio, aumentaban los ataques”, afirmó.
El retiro unilateral de Gaza en 2005 —es decir, sin un acuerdo negociado con la dirigencia palestina—, terminó por consolidar esa percepción al derivar en el fortalecimiento de infraestructuras armadas que desembocaron años después en el ataque del 7 de octubre, añadió Javedanfar.
El núcleo estratégico: misiles y programa nuclear
Más allá de la dimensión histórica, Javedanfar identificó dos amenazas centrales: el desarrollo de misiles y el programa nuclear iraní.
Si bien reconoció que todo Estado tiene derecho a desarrollar energía nuclear, acusó al régimen de haber ocultado durante años componentes con fines militares, incluyendo mecanismos que solo tienen sentido en la construcción de armas.
Asimismo, enfatizó el riesgo que representan los misiles de largo alcance, recordando incluso pruebas en las que se incluyeron mensajes contra Israel.
El Estrecho de Ormuz: epicentro de la tensión global
Uno de los puntos más críticos abordados fue el control del Estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio energético mundial.
Javedanfar advirtió que el intento de Irán de restringir el paso marítimo —incluso condicionándolo a pagos en yuanes chinos— constituye una herramienta de presión geopolítica con efectos globales.
“Si Estados Unidos no logra garantizar la apertura del estrecho, su credibilidad internacional se verá gravemente afectada”, explicó, señalando además las implicaciones que esto podría tener en escenarios como una eventual crisis en Taiwán.
El pueblo iraní: entre el miedo y el hartazgo
Lejos de reducir el conflicto a Estados y ejércitos, el analista puso énfasis en la situación interna de Irán. Describió a una población agotada tras décadas de sanciones, crisis económica y represión.
Denunció episodios recientes de violencia extrema contra manifestantes y sostuvo que existe un deseo generalizado de cambio, aunque limitado por el miedo.
En este contexto, mencionó la figura de Reza Pahlavi como un posible referente de transición, aunque reconoció la imposibilidad de medir con precisión su respaldo debido a la naturaleza del régimen.
¿Qué está en juego para Israel?
Ante la pregunta de si la permanencia del régimen implicaría una derrota para Israel, Javedanfar fue matizado: no necesariamente una derrota, pero sí un escenario problemático.
“Israel puede debilitar sus capacidades, pero si el régimen sobrevive, reconstruirá su poder”, advirtió.
En ese sentido, sugirió que el conflicto actual podría no ser definitivo, sino parte de un ciclo de confrontaciones recurrentes.
Una conferencia atravesada por la realidad
El momento más revelador no fue necesariamente analítico, sino humano. Mientras hablaba, Javedanfar tuvo que interrumpir para resguardarse junto a su hijo y decenas de civiles.
Desde ahí, entre sirenas y ecos, concluyó con una reflexión que sintetiza tanto su análisis como su experiencia personal:
“Como iraní-israelí, he vivido dos traumas: el ataque del 7 de octubre y la represión en Irán. Lo único que queremos es un futuro distinto”.
La intervención de Meir Javedanfar no solo ofreció un marco histórico y estratégico del conflicto con Irán. También evidenció, en tiempo real, la fragilidad de la vida cotidiana bajo amenaza constante.
Entre historia, geopolítica y vivencia directa, su mensaje fue claro; esta guerra no puede entenderse sin mirar atrás, pero tampoco sin reconocer que su desenlace definirá el equilibrio global en los años por venir.
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