Alto al fuego con Hezbolá: ¿victoria o traición? Con Henrique Cymerman

En entrevista exclusiva para Enlace Judío, el corresponsal y analista israelí Henrique Cymerman ofrece un panorama sin filtros sobre la apertura del Estrecho de Ormuz, el alto al fuego en el Líbano, las negociaciones con Irán, el futuro de Gaza y las elecciones israelíes.

Una entrevista obligada para entender el momento más complejo de la región en décadas.

Cymerman, reconocido como una de las voces más autorizadas en el análisis del conflicto árabe-israelí, desglosó cada uno de los frentes abiertos en Medio Oriente; trazó un mapa de esperanzas realistas, advertencias sobre el peligro nuclear iraní y reflexiones profundas sobre el precio del optimismo en tiempos de guerra.

El alto al fuego con Hezbolá: ¿victoria o traición?

La entrevista comenzó con la pregunta que divide a la sociedad israelí: ¿fue el cese al fuego entre Israel y Hezbolá una decisión estratégica acertada o una capitulación presionada por Washington?

Cymerman no eludió la tensión. “No hay duda que hay gente en Israel que no está contenta. La población del norte se siente huérfana y teme que esto sea el preámbulo de una nueva guerra“, reconoció. Sin embargo, fue tajante al señalar a los políticos como responsables de generar expectativas imposibles: “El problema no está tanto en lo que ocurrió, sino en las expectativas que algunos políticos intentan despertar en la población.

Para ilustrar su argumento recurrió a un paralelismo histórico poderoso: “Una coalición de 85 países encabezada por Estados Unidos, que incluía a la OTAN, a países árabes y occidentales, combatió a Daesh durante años. Yo lo vi con mis propios ojos en Mosul. Y sin embargo, el Estado Islámico sigue vivo, debilitado pero vivo.

La misma lógica, dijo, aplica a Hezbolá y a Hamás.

Lo que sí subrayó como inédito e históricamente significativo fue el papel del nuevo gobierno libanés. “Por primera vez en 44 años hubo un encuentro oficial entre dos embajadores con las banderas del Líbano y de Israel.

Netanyahu ya ha hablado con el presidente Joseph Aoun, existe un teléfono que funciona entre Beirut y Jerusalén, aunque lo mantienen en secreto para evitar reacciones muy fuertes.”

El analista reveló además que el primer ministro libanés Nawaf Salam ha declarado públicamente la necesidad de convertir Beirut en una ciudad desmilitarizada y que el gobierno ha llegado a detener militantes de Hezbolá, algo sin precedentes. “Son cosas nuevas que nunca antes habían ocurrido”, enfatizó.

Irán abre el Estrecho de Ormuz: gesto táctico o señal de rendición

Una de las noticias más inmediatas que rodearon la entrevista fue el anuncio de Irán de abrir el Estrecho de Ormuz —la arteria por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial— a todos los barcos, en un gesto vinculado directamente al alto al fuego en el Líbano.

Cymerman interpretó la maniobra como una concesión táctica, no una señal de debilidad. Para Teherán, el verdadero objetivo es preservar su influencia sobre Hezbolá“Irán lucha por mantener el cordón umbilical con Hezbolá, que es su hijo predilecto”, explicó. La apertura del estrecho sería, en ese marco, el precio que Irán está dispuesto a pagar para que el alto al fuego en el Líbano no se convierta en una derrota total de su proyecto regional.

Este movimiento además revela el nivel de presión económica que enfrenta el régimen. Cymerman describió colas enormes en Irán por la escasez de harina, precios disparados y una crisis interna que calificó de “brutal”, agravada por el bloqueo norteamericano que impide la llegada de barcos con suministros básicos. En ese contexto, abrir el estrecho es también un intento de aliviar una asfixia que amenaza con volverse políticamente insostenible para el propio régimen.

Irán: uranio enriquecido, mentiras y la cuenta regresiva nuclear

El capítulo más sombrío de la entrevista fue el dedicado a Irán. Cymerman habla del tema con la urgencia de quien siente la amenaza en carne propia, como israelí que vive bajo el alcance de los misiles iraníes.

Irán posee entre 440 y 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Pasar de ahí al 90% que se necesita para una bomba nuclear es cuestión de días, quizás una semana“, advirtió. Con esa cantidad, el régimen podría fabricar entre 5 y 11 bombas del estilo de las de Hiroshima. “No tenemos el privilegio de esperar y ver si lo hacen o no.”

Cymerman desmontó además el argumento iraní de que el enriquecimiento es para fines civiles: “Para energía nuclear civil basta enriquecer al 3.65%. Irán llegó al 20% y luego al 60%. Ellos mismos revelan su intención real.”

Un dato escalofriante revelado en la entrevista fue que el gobierno iraní distribuyó armas a menores de entre 12 y 18 años con la instrucción de abrir fuego contra manifestantes en caso de nuevas protestas callejeras. No es la primera vez que el régimen usa a menores como herramienta. Durante la guerra Irán-Irak en los años 80, enviaba niños de 12 años a caminar sobre campos minados, con una llave colgada al cuello que, según les prometían, les abriría las puertas del paraíso.

Sobre las negociaciones en curso entre Washington y Teherán, el analista fue cautelosamente optimista. Según información que maneja, Irán pasó de rechazar cualquier límite a aceptar cinco años sin enriquecer uranio, frente a los veinte que exigía Estados Unidos inicialmente. “Están negociando al estilo del bazar iraní. Espero que se llegue a más de diez años“, dijo, recordando que el acuerdo de Obama limitaba el enriquecimiento de uranio a diez años, un pacto del que Trump se retiró.

Gaza: niños en la escuela, fuerzas de estabilización y el dilema de Hamás

La situación en la Franja de Gaza fue abordada con información de primera mano que Cymerman calificó como aún no publicada. En la zona controlada por Israel, dijo, “hay decenas de miles de niños yendo al colegio con programas escolares nuevos. Proyectos que ocurren en silencio.”

Reveló también que en el Cairo se celebró recientemente una reunión secreta entre enviados de Trump y representantes de Hamás para exigirles la entrega de armas y misiles. “Hamás aún no ha contestado positivamente”, admitió.

Lo más concreto que ofreció fue la existencia de una fuerza de estabilización internacional que se está entrenando en Ammán, Jordania, compuesta por soldados de Indonesia, Marruecos, Kosovo y otros países balcánicos. El plan es que esta fuerza entre en Gaza en mayo para comenzar el proceso de desarme de Hamás. “¿Va a ocurrir o no? Tenemos que esperar y ver”, comentó.

El efecto dominó: Siria, Yemen y el mapa que ya no existe

Cymerman describió los “movimientos tectónicos” desencadenados por el 7 de octubre de 2023: “Fíjate dónde estaba la Siria de Assad y dónde está ahora. No existe más.”

Mencionó que el presidente sirio Al-Jolani —ex yihadista— ha reconocido públicamente que negocia con Israel un acuerdo de seguridad. Que los hutíes en Yemen lanzaron cinco misiles sobre Israel y decidieron detenerse, sabiendo que más acciones les costarían muy caro. Que el propio parlamento libanés ha comenzado a criticar a Hezbolá en público.

“En todos los frentes estamos viendo alteraciones. Nada es lo que parece”, resumió.

Las elecciones en Israel: Netanyahu en aprietos

A seis meses de las elecciones israelíes, Cymerman describió un panorama político complicado para el primer ministro. Netanyahu está muy preocupado con la pérdida de apoyo en las periferias, que eran la base de su electorado”, señaló, refiriéndose a comunidades como Kiryat Shmona, los moshavim del norte y localidades del sur.

Mencionó al general en la reserva Gadi Eisenkot como una figura que está captando votos de electores históricos del Likud. “Escuché gente que nunca votó otra cosa en su vida diciendo que esta vez votará por Eisenkot“, afirmó. Sin embargo, el analista fue cuidadoso: “Me pregunto si en el momento de la verdad eso va a ocurrir o si la costumbre de décadas se impondrá.”

El optimismo como obligación

Al cierre, Cymerman rechazó el pesimismo como opción. “Yo no creo que tengamos el privilegio de no ser optimistas. Si no fuésemos optimistas, este país no hubiera sido creado ni estaría aquí hoy cuando llevamos una lucha en siete frentes.”

Describió Tel Aviv en vísperas de Shabat —playas llenas, restaurantes animados, vida que pulsa— como la prueba más elocuente de esa resiliencia.

“Este país es un milagro“, dijo. “Y tenemos que ayudar a que los milagros ocurran.”

Con la mirada puesta en los próximos meses, Cymerman insistió en que el desafío no es solo externo. Tenemos que hacer la paz entre nosotros también, que no es menos importante que la paz con el mundo árabe y el mundo musulmán.”  

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