¿Sabías que hay un canal de agua de apenas 34 kilómetros de ancho que está encareciendo la gasolina y hasta los fertilizantes de los que depende tu comida?
Se llama el Estrecho de Ormuz.
Y hoy, está prácticamente cerrado.
Para empezar a comprender este tema, es importante recordar que el Estrecho de Ormuz es un paso marítimo entre Irán y Omán, en el Golfo Pérsico.
Por ese sitio pasaban, hasta hace tres meses, 20 millones de barriles de petróleo al día. Eso es el 20% de todo el petróleo del mundo.
Cifras similares pasan con el gas licuado y los fertilizantes para la comida.
Todo empezó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán, ataques que resultaron en la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei.
Irán respondió con misiles contra Israel, Kuwait, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, entre otros y el primero de marzo, la Guardia Revolucionaria Islámica cerró el estrecho.
De golpe, el tráfico de buques cayó un 95%.
El precio del petróleo Brent superó los 100 dólares el barril por primera vez en cuatro años.
24 buques fueron atacados.
250 petroleros quedaron varados en el Golfo.
20,000 marineros atrapados sin poder salir.
¿Y esto de qué manera te afecta?
Para responder a esta pregunta es necesario revisar nuestra vida cotidiana. En México, la gasolina premium subió un 20% su precio.
Trump está considerando suspender el impuesto federal a la gasolina —una medida que le costaría al gobierno 500 millones de dólares por semana —solo para bajar el precio en los surtidores.
Y ojo: el problema no es solo la gasolina. Gran parte de los fertilizantes mundiales sale por ese estrecho.
Hace unos días, el 11 de mayo, Trump calificó de “inaceptables” las condiciones de Irán para reabrir el estrecho.
Las llamó literalmente “un pedazo de basura”.
¿Pero qué es lo que Irán está pidiendo?
En primera instancia, reconocimiento formal de su soberanía sobre el estrecho, fin inmediato de la guerra, compensaciones económicas, mantener su programa nuclear y levantamiento total de sanciones.
¿Cómo respondió Estados Unidos?
Bloqueó los puertos iraníes: si el mundo no puede usar Ormuz, Irán tampoco.
El resultado: un punto muerto total.
Irán cree que Trump no puede aguantar la presión económica antes de las elecciones de noviembre.
Trump cree que Irán colapsará primero.
Y mientras tanto, los dos siguen esperando que el otro ceda.
Los países del Golfo ya están construyendo rutas alternativas para evitar el estrecho por completo. Arabia Saudita activó un oleoducto este-oeste. Irak trabaja en rutas hacia el Mediterráneo.
El mundo está reescribiendo su mapa energético en tiempo real, frente a nuestros ojos.
La Agencia Internacional de Energía ya calificó esto como la mayor interrupción energética desde los años 70.
No es un conflicto lejano.
Es lo que está subiendo el precio de tu gasolina, tu comida y tu vida cotidiana.
Y por ahora, nadie sabe cuándo terminará.
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