Tres meses de guerra y no solo no existe una solución clara, sino que el escenario parece estancado. Sin embargo, aquí te comparto 3 puntos claves para entender esta guerra, un conflicto que ha provocado un caos en la economía a nivel mundial.
1- El programa nuclear iraní: el centro del conflicto.
Uno de los puntos más importantes para entender en esta guerra es el tema nuclear. Y es que según el Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán se encontraba a un 60% de desarrollar armas nucleares, y aunque Teherán ha repetido que su programa es pacífico y destinado a energía e investigación, Occidente asegura que el verdadero objetivo es fabricar una bomba atómica.
Para Israel, permitir que la República Islámica de Irán alcance capacidad nuclear sería inaceptable, debido a las múltiples amenazas que ha emitido el gobierno iraní contra Israel a lo largo del tiempo. Es por ello que gran parte de los ataques israelíes y estadounidenses se han concentrado en bases militares y centros relacionados con enriquecimiento de uranio.
2- Petróleo y economía mundial, el grave efecto secundario de la guerra
Otro elemento clave es el petróleo y el estrecho de Ormuz. Esa zona marítima es una de las rutas energéticas más importantes del planeta, porque, como ya lo hemos escuchado en repetidas ocasiones, por ahí pasa el 20% del petróleo a nivel mundial.
Irán ha utilizado esta herramienta que tiene a su alcance y ha cerrado el estrecho, lo que ha provocado enorme nerviosismo en los mercados internacionales. Cuando aumentan los combates o hay ataques navales, el precio del petróleo sube rápidamente porque el mundo teme una interrupción del suministro energético. Esto demuestra que la guerra no afecta solo a Medio Oriente: sino que también impacta en la inflación, los precios de gasolina y la economía a nivel global.
3- Negociaciones fallidas, conversaciones que han sido lentas y poco efectivas
Antes del 28 de febrero Estados Unidos le exigía a Irán que acceda a negociar su plan nuclear, a lo que en todo momento la república islámica respondió con una negativa contundente. Por lo que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel atacaron de manera sorpresiva y simultánea a Irán.
Tras 3 meses de guerra, la alianza estadounidense israelí ha afectado militarmente a Irán pero no ha logrado someterlo lo suficiente para que este acceda a las condiciones exigidas por Trump. Este es el factor que ha extendido el conflicto por tanto tiempo, pues mientras Irán no acceda a las condiciones estadounidenses a Trump le quedan solo dos opciones: Retirarse de la guerra con varios objetivos sin concluir o continuar en un espiral de ataques militares y pausas para intentar nuevas negociaciones.
Finalmente, lo que se está jugando en esta guerra es el futuro del poder en Medio Oriente. Irán quiere consolidarse como la gran potencia regional; Israel busca impedirlo antes de que sea demasiado tarde; y Estados Unidos intenta mantener el equilibrio estratégico y proteger sus intereses energéticos y militares. Lo que ocurra en esta guerra podría redefinir el mapa político de la región durante décadas.
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