El rabino Boaz Sluck, reservista de las FDI, de 55 años resultó gravemente herido por un dron explosivo de Hezbolá en el sur del Líbano.
En una entrevista con Arutz Sheva desde su cama en el Centro Médico Rambam de Haifa, relató los momentos que le salvaron la vida.
“Resulté herido en varias partes del cuerpo. Requerí diez unidades de sangre. Lo que me salvó fue el chaleco protector que nuestro comandante de equipo compró para nosotros gracias a donaciones, que impidió que la metralla penetrara mis órganos vitales”, dijo Sluck.
Comentó que el incidente se desarrolló en cuestión de segundos. Describió cómo vio el dron explosivo entrando en la zona donde operaba su unidad y disparó para desviarlo.
“Todo sucedió en unos 40 segundos. En el instante en que vi que el dron me apuntaba, comprendí que era un dispositivo que intentaba matarme. Me fijó como objetivo y se movió por el aire como una cobra. Busqué un lugar para escapar y me di cuenta de que el operador buscaba apuntar cerca de otros soldados”.
En lugar de correr hacia el refugio donde se encontraban sus compañeros, Sluck decidió intentar derribar el dron.
“Cargué mi arma y disparé. Se desvió ligeramente de su trayectoria y luego simplemente cayó hacia mí. Intenté moverme un poco para amortiguar el impacto y logré evitar lesiones más graves en el lado derecho de mi cuerpo”.
Sluck dijo que la constante afluencia de visitantes que han venido a verlo le da fuerza.
“Agradezco a Dios y al pueblo de Israel, que me están acogiendo y me dan fuerza y ánimo. No hay otra nación como esta, ni gente como la que me rodea. No estoy solo ni un instante”.
A sus 55 años, una edad en la que muchos de sus compañeros ya no están obligados a servir, Sluck afirmó que no podía quedarse al margen mientras Israel está en guerra.
“Tengo 55 años y me enorgullece mi pasión por servir en el ejército. Mucha gente no me entiende, pero mi esposa sí, y ella me permitió ir a luchar. Un soldado que cree en lo que hace, que ama a su pueblo, cuando ve a todos los demás en el campo de batalla mientras él está en casa, se siente atormentado”.
“Cuanto más aprendamos a amarnos, a ayudarnos mutuamente y a dar ejemplo, mejor será nuestro país y nuestra tierra. Centrémonos en lo positivo”, expresó.
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