El gobierno israelí nunca lo ha reconocido de manera oficial, pero Israel es considerado uno de los países que posee armas nucleares.
La pregunta es ¿cómo, cuándo y dónde el estado judío logró su armamento nuclear y sobre todo, ¿cuál ha sido la postura de la Casa Blanca ante dicho programa?
Para un país, poseer armamento nuclear no solo representa tener un gran poder bélico, sino que también ayuda a disuadir a otros países de atacarlo. La idea es que cualquier enemigo sabe que una agresión podría provocar una respuesta capaz de causar daños catastróficos a ciudades, infraestructuras y millones de personas, por lo que el costo de una guerra se vuelve extremadamente alto.
De este modo, las armas nucleares no solo son un poderoso instrumento militar, sino también una herramienta de influencia política y estratégica, pues permite a un país mejorar su posición en una posible negociación, fortalecer su seguridad y ser considerado con mayor cautela tanto por sus adversarios como por la comunidad internacional.
El Medio Oriente es una región que se ha caracterizado por sus conflictos bélicos y por sus organizaciones terroristas, y en esta zona de tensión, el único país que tiene armamento nuclear es el Estado de Israel.
La razón es simple, pues desde su fundación en 1948 el estado judío fue atacado por 5 países árabes vecinos, por lo que Israel comprobó, con hechos, que luchar por su existencia sería un reto constante. Al término de la guerra Israel logró defender su independencia, sin embargo, estaba muy lejos de algún día lograr armamento nuclear.
Pero la oportunidad que hizo la diferencia para Israel, llegó en 1956, cuando Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto, nacionalizó el canal de Suez.
Acto seguido, el Reino Unido y Francia querían recuperar el canal, y se reunieron en secreto con Israel para llegar a un acuerdo: el ejército israelí intervendría militarmente sobre el canal de Suez a cambio de que Francia le otorgue el material necesario para que el país judío inicie su programa nuclear.
Israel ejecutó lo planeado y Francia cumplió, entregó al país de David Ben Gurion un reactor nuclear de agua pesada y una planta de procesamiento de plutonio de seis niveles, la cual fue construida al sur de Israel: en el desierto del Negev.
De manera paralela Noruega le vendió a Israel agua pesada y el Reino Unido envió cantidades importantes de plutonio, de hecho así se afirmó en el 2010 en la BBC.
La pregunta es: ¿Todo esto sucedió sin que Estados Unidos se enterara? No lo sabemos, pero fue hasta 1960 que la CIA reveló que Israel se encontraba armándose nuclearmente. Por su parte, el Primer Ministro de Israel David Ben Gurion afirmó que el material estaba siendo utilizado con fines industriales y científicos.
Con las revelaciones de la CIA el escenario se complicó para Israel, pues por un lado Francia interrumpió el suministro de materiales, y por otro lado, el presidente estadounidense John F Kennedy presionaba para que la planta nuclear israelí sea supervisada.
Todo era tensión, hasta que en 1969 Golda Meir subió como Primer Ministra de Israel y llegó a un acuerdo con el entonces presidente estadounidense Richard Nixon: Washington aceptaría el programa nuclear israelí a cambio de que dicho país mantuviera una política de ambigüedad pública: nunca aceptaría o negaría la posesión de armas nucleares.
Así, Israel continuó con su programa nuclear sin imaginar que la filtración de información se iba a dar de otro modo, pues en 1985 el complejo nuclear hizo una reducción de personal, en ella, fue despedido Mordejai Banunu, un técnico que antes de irse tomó varias fotografías de las instalaciones para luego viajar a Londres con las evidencias.
El ex empleado hizo públicas las fotografías del reactor y el descubrimiento fue escandaloso: Dimona, en el Estado de Israel, era un complejo nuclear de 9 instalaciones con una plaza de procesamiento de 6 niveles con la capacidad de producir plutonio suficiente para la fabricación de varias bombas nucleares.
Toda la información se publicó en el periódico The Sunday Times el 5 de octubre de 1986. Ya no había nada más por ocultar.
Es así como el país judío se convirtió en uno de los 9 países en lograr la posesión de la bomba nuclear.
Lo que ha provocado que Irán, el enemigo principal de Israel, se encuentre en una carrera frenética por lograr también dicho armamento.
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