“Soy judía orgullosa, no me escondo”: Senado de Florida nombra Mujer del Año a la mexicana Rebeca Gilad

La Dra. Rebeca Gilad, activista, líder comunitaria, gerontóloga y maestra de baile mexicana-judía habla con Enlace Judío sobre edadismo, antisemitismo y su lucha incansable contra los prejuicios desde Laguna Woods, California.

Rebeca Gilad, nieta e hija de inmigrantes, creció en la Ciudad de México en una casa de tres generaciones donde el mundo entraba por la puerta; intelectuales, vecinos, conferencias y mucho baile. Hoy, desde Laguna Woods —una comunidad de 17,000 adultos mayores en el sur de California— Rebeca combate con la misma energía el edadismo, el racismo, el sexismo y el antisemitismo.

Enlace Judío conversó con ella en una entrevista que arrancó con memorias de infancia y terminó con un llamado urgente a construir un mundo diferente.

Una infancia marcada por la diferencia  

Rebeca recuerda con precisión el momento en que supo que era diferente. Tenía seis años y jugaba en la calle con sus hermanas cuando los niños del barrio les dijeron que habían perdido un juego “porque ustedes mataron a Jesús.” Corrió a su casa llorando a preguntarle a su mamá quién era Jesús. Ese fue su primer encuentro con el antisemitismo.

“Soy una judía muy orgullosa de quien soy, no me escondo”, dice hoy con la misma contundencia. “Cuando alguien dice algo antisemita, no me quedo callada. Soy lo que soy. Pero al mismo tiempo acepto y respeto que otros tienen otras religiones y espero su respeto. No hay: me respetas a mí, pero yo te odio a ti. Eso no sirve.

Estudió Historia en la UNAM —su primer contacto real con el mundo fuera de la comunidad judía— y ahí descubrió algo que nunca olvidó: “Me di cuenta que todos somos exactamente iguales.” Esa curiosidad por el ser humano la llevó a cruzar fronteras académicas. Realizó una maestría en Administración de Servicios de Salud en The George Washington University en Washington D.C., y un doctorado en Gerontología en la Universidad de Maryland en Baltimore. Una trayectoria que hoy se traduce en acción concreta: fundó Community Bridge Builders (Constructores de Lazos Comunitarios de Laguna Woods) y lidera “Edadismo: Haciendo lo Invisible, Visible”, un programa creado enteramente por adultos mayores de 60 años y más.

El nacimiento de Community Bridge Builders

La organización que hoy preside no nació de un plan, sino de dos shocks. El primero: una mujer que caminaba por las calles de Laguna Woods vestida con uniforme de soldado nazi. Cuando un vecino judío la confrontó, ella respondió con insultos y le dijo: “De haber sabido que me iba a encontrar a uno, hubiera traído mi pistola.

El segundo: el tiroteo en la Geneva Presbyterian Church en mayo de 2022, donde un hombre llegó desde Las Vegas a disparar contra una congregación taiwanesa, y un médico murió al lanzarse sobre el asesino para proteger a los feligreses.

Llamé a todos los líderes de la comunidad judía para hablar de lo que había pasado”, recuerda Rebeca. “Pero inmediatamente después de la primera reunión pensé: esto no es solo la mujer con la esvástica. Esto va mucho más allá. Es prejuicio contra todo lo que acaba en ismo. Hay que hacer algo.”

Así nació Community Bridge Builders, que hoy reúne a cientos de residentes mayores de 60 años en torno a la misión de combatir juntos todos los prejuicios, sin separar unos de otros. Por esta labor, Rebeca fue reconocida como Mujer del Año 2024 y 2025 por el Senado y la Asamblea del Estado de California.

“Ser nombrada es solo el postre”, dice con una sonrisa. “El trabajo en sí es lo que me fascina.”

El edadismo: el prejuicio que sus víctimas no ven

Como gerontóloga, Rebeca dedicó años a estudiar el envejecimiento. Pero fue al llegar a cierta edad cuando entendió algo que los libros no le habían dicho del todo: el edadismo duele diferente a otros prejuicios, precisamente porque sus víctimas lo tienen tan interiorizado que ni siquiera lo reconocen.

“Cuando di mi programa de edadismo aquí, la gente —todos mayores— decía: yo estoy feliz, mis hijos me visitan casi diario, tengo dinero, estoy sano. Pero cuando hablabas con ellos uno a uno, la verdad era diferente: mis hijos me visitaron hace un año, me siento muy solo, y cuando salgo de aquí me tratan como si no existo.

Para combatir ese silencio, co-creó “Edadismo: Haciendo lo Invisible, Visible”, un programa en video y manual de entrenamiento hecho completamente por personas mayores de 60 años, basado en investigaciones gerontológicas reales. “No es que lo inventamos”, aclara. “Son cajas y cajas de artículos científicos.”

El programa plantea preguntas incómodas. Una de las más poderosas: ¿quién se beneficia económicamente del edadismo? Los comerciales de rejuvenecimiento, las cirugías, los productos antiedad. “Me gusta ponerme maquillaje para verme más bonita para mí”, dice Rebeca. “Pero no porque alguien espere que me opere para verme más delgada.”

Y alerta sobre algo que pocos dimensionan: para 2030, México tendrá más adultos mayores que niños entre 0 y 14 años. Para 2070, uno de cada tres mexicanos tendrá 60 años o más. “Es un problema mundial que no está siendo reconocido como tal”, advierte.

En agosto de 2025, Rebeca traerá el programa a México, con presentaciones en el CDI, la Universidad ORT, la Sinagoga Betel, el Centro Deportivo Israelita y el Instituto Nacional de Geriatría. Del 18 al 24 de agosto.

El baile como puente: de El Salvador a Laguna Woods

Si hay un hilo que atraviesa toda la vida de Rebeca, es el baile. De niña soñaba con bailar en el grupo de Amalia Hernández. Hoy da clases de bailes israelíes y line dance latino a personas mayores de 60 años, con dos salones siempre llenos de gente de Asia, del mundo árabe, de América Latina, de todas partes.

“Cuando los invito a hablar de antisemitismo, vienen los judíos. Si es sobre Japón, vienen los japoneses. Pero en la clase de baile vienen todos“, dice. “La música y el baile son el único lenguaje que tiende puentes.”

No es solo una metáfora. En El Salvador, durante el final de la guerra civil, Rebeca fue invitada a dar un entrenamiento de prevención de VIH/SIDA con una condición imposible: en el salón estarían juntos, sin uniformes ni armas, soldados del ejército y combatientes de la guerrilla. “El primer día se sentaron en lados opuestos. Al cuarto día las distinciones ya no existían. Al séptimo éramos amigos.” El secreto, dice, fue que cada tarde, al terminar el entrenamiento, ponían música y bailaban juntos.

El último día de la graduación, un grupo mixto —guerrilleros y soldados— presentó una canción que ellos mismos habían compuesto sobre la prevención del VIH/SIDA. Un productor que llegó de casualidad la grabó. La pusieron en la radio. “Estuvo fabuloso“, recuerda Rebeca, con los ojos brillantes.

El mensaje final

Al cerrar la entrevista, Rebeca no habla de ella. Habla de sus hijos y sus nietos. De lo que les estamos dejando. De un mundo donde la brecha entre ricos y pobres crece sin parar. De gobiernos que separan familias. De gente muriendo de hambre a 15 millas de Beverly Hills.

“Si todo estuviera perfecto, yo estaría bailando 24 horas al día“, dice. “En lugar de eso, estoy haciendo programas de edadismo y de racismo.”

Para Rebeca, cerrar los ojos nunca ha sido una opción. Y mientras haya prejuicios que combatir, seguirá bailando con el cuerpo y peleando con el alma.

Fechas de “Edadismo: Haciendo lo Invisible, Visible” en CDMX:

Rebeca Gilad presentará “Edadismo: Haciendo lo Invisible, Visible” en la Ciudad de México del 18 al 24 de agosto de 2025, en el CDI, la Universidad ORT, la Sinagoga Betel, el Centro Deportivo Israelita, el Instituto Nacional de Geriatría y la FES Zaragoza.

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