Herzog: Nos encontramos en un estado de emergencia cívica

El presidente de Israel, Yitzhak Herzog se dirigió este martes a la Conferencia Herzliya 2026, celebrada en la Universidad Reichman.

En su discurso, Herzog abordó la necesidad de renovar el pacto social ante los cambios que atraviesa la sociedad israelí, especialmente en el contexto de la guerra en curso, de cara a las próximas elecciones y ante el peligro de desintegración social.

“Algunos creen que la ley es solo una recomendación. Y como supuestamente ya no es vinculante, el diálogo da paso a gritos, amenazas, noticias falsas y violencia. De ahí a la conclusión de que quien no está de acuerdo conmigo no solo está equivocado, sino que es, de hecho, es mi enemigo”.

“Las noticias sobre violencia callejera ya no nos sorprenden. Los anarquistas se toman la justicia en sus manos. Las guerras entre bandas cobran la vida de civiles inocentes, tanto en ciudades árabes como judías. O las carreteras se bloquean repentinamente, sin importar quién sea el responsable. Todo esto, y más, son señales de alarma que parpadean sobre nuestras cabezas”, advirtió Herzog.

“En lugar de ser una sociedad diversa y próspera de hermanos y hermanas, que discuten y se reconcilian, corremos el riesgo de convertirnos en un territorio fragmentado en un puñado de islas. Islas de gente exhausta y desgastada. Islas de quienes se sienten como minorías perseguidas, armados con un sentimiento de absoluta rectitud”.

“En vísperas de las elecciones, declaro: nos encontramos en un estado de emergencia cívica, y al mismo tiempo, añado: un estado de emergencia de responsabilidad y esperanza. No un estado de emergencia que busque borrar identidades, sino uno que busque fortalecerlas. Construir y ser construidos dentro de marcos. Marcos que nos permitan a todos desarrollar juntos, cambiar juntos y crecer juntos aquí”, enfatizó.

“Necesitamos reescribir el contrato israelí. Un contrato que diga: está permitido luchar para promover nuestras ideas, pero jamás romperemos las reglas que nos rigen a todos. Un contrato que nos permita discrepar abiertamente con los demás y expresar nuestras opiniones, pero jamás convertir en enemigos a quienes no están de acuerdo con nosotros. Un contrato que diga: somos un pueblo libre, pero la libertad no es anarquía”, continuó Herzog.

“Sin una ley común, no hay Estado compartido. Es posible debatir sobre políticas, opiniones o ideas. Es posible y necesario criticar a nuestros funcionarios electos, a nuestras autoridades y a nuestras instituciones. Pero es imposible vivir en un Estado donde cada grupo se rija por su propia ley y su propio orden. No debemos permitir que los criminales se conviertan en héroes simplemente por ser supuestamente nuestros criminales. La criminalidad no debe tolerarse de ninguna procedencia”.

“Todo ciudadano pertenece al Estado de Israel, incluso si forma parte de una minoría. Un ciudadano puede perder unas elecciones, pero no perder el Estado. Un ciudadano puede ganar unas elecciones y no creer que se le ha dado permiso para eliminar a la mitad de la sociedad. Un ciudadano puede apoyar al gobierno sin ser enemigo de la democracia. O oponerse a él, sin convertirse en enemigo del pueblo”, explicó Herzog.

“Parece sencillo. Pero incluso las cosas sencillas merecen ser repetidas: las elecciones no son una guerra civil. Las elecciones son nuestra forma de resolver desacuerdos sin violencia. Por eso existe el deber cívico de participar en ellas, de respetarlas y de respetar sus resultados. Y hago un llamado a la ciudadanía: ¡salgan, participen, voten, ejerzan su derecho a que se escuche su voz! Debemos recordar: las elecciones reemplazan a los gobiernos, no a un pueblo”.

“Necesitamos el Estado de derecho, un Estado de derecho que responda a los cambios sociales, pero con una sola ley. Para todos. Y necesitamos una democracia sólida con instituciones que establezcan límites claros entre los poderes del Estado“.

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