La Corte Suprema de Justicia de Israel ordenó este jueves a la Knéset celebrar una nueva votación para el cargo de Contralor del Estado tras examinar las peticiones contra el nombramiento del abogado de Netanyahu, Michael Rabillo.
Según el fallo, las filmaciones de la votación por parte de varios diputados de la coalición violó el voto secreto, lo que “exige la anulación de la votación y su repetición”.
La coalición pidió anular el fallo, y el presidente de la Knéset, Amir Ohana, inició conversaciones con el equipo de Netanyahu para determinar su respuesta.
El vicepresidente de la Corte Suprema, el juez Noam Sohlberg, autor del dictamen principal, señaló que la ley establece explícitamente que la votación en la Knéset para el cargo de Contralor del Estado debe ser secreta. El objetivo del voto secreto es “garantizar que todos los diputados puedan votar según su voluntad y su conciencia, libres de presiones externas (partidistas o de cualquier otra índole)”.
Por lo tanto, dictaminó, es imposible aceptar la interpretación de que el voto secreto sea algo a lo que un miembro de la Knéset pueda renunciar, ya que afecta a otros diputados y puede ejercer presión sobre ellos.
El Contralor del Estado saliente, Matanyahu Englman, finalizará su mandato en pocos días. Por lo tanto, por primera vez, Israel no tendrá un Contralor durante un tiempo. La Ley Básica sobre el Contralor del Estado establece un mandato fijo para el Contralor y no contempla la posibilidad de su extensión. El Comité de la Cámara de la Knéset tiene la opción de nombrar a un sustituto interino si el Contralor no puede desempeñar sus funciones, pero no si no hay Contralor.
El Movimiento por un Gobierno de Calidad, uno de los demandantes, declaró: “La votación secreta no es un detalle técnico, sino la esencia de la libertad de voto: es lo que permite a cada miembro de la Knéset votar según su conciencia, sin presiones ni coacciones. El Contralor del Estado es el garante de la transparencia ciudadana del gobierno, y está prohibido que quienes tienen la responsabilidad de la auditoría sean elegidos mediante un proceso que vulnera la ley. Lo que vimos en la Knéset es también una señal de alerta de cara a las elecciones generales: quien pretende atentar contra la pureza del voto en la Knéset, podría intentar hacer lo mismo en las urnas. Seguiremos vigilantes hasta que se mantenga la pureza del proceso, tanto en la Knéset como en las urnas”.
El líder de la oposición, Yair Lapid, señaló que el fallo “restauró la dignidad de la Knéset y del cargo de Contralor del Estado“.
La diputada Merav Ben Ari (Yesh Atid) celebró el fallo: “Hay jueces en Jerusalén. Pero la verdad es que cualquier persona sensata comprendió que la votación estuvo viciada de principio a fin. Lo más irónico es que el Presidente de la Knéset tomó la drástica decisión de prohibir las filmaciones de videos en el pleno, pero las permitió en una votación secreta para el Contralor del Estado. Este es el nivel al que ha llegado la Knéset: contaminación electoral. Lo solucionaremos. Eso también”.
El presidente de Hademokratim, Yair Golán, afirmó que la decisión de los jueces “nos indica a todos que debemos actuar con responsabilidad”, y agregó: “No debemos permitir que Netanyahu y sus socios corruptos se apoderen del cargo de Contralor del Estado“.
La diputada Naamá Lazimi (Hademokratim), declaró a través de su abogada Dafna Holtz-Lechner, quien representa a los demandantes: “Detengan estos nombramientos corruptos e ilegales y el intento de desmantelar las instituciones estatales por parte del gobierno saliente, una verdadera pesadilla autoritaria”.
El presidente del Colegio de Abogados, Amit Becher, escribió: “Una victoria para la democracia, una derrota para sus destructores. La anulación de la votación para el Contralor del Estado es un gran logro para el Estado de derecho. Una vez más, se ha demostrado que la victoria pertenece a quienes persisten en defender la independencia de los guardianes y su lealtad al reino y no al rey”.
La coalición criticó el fallo. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, escribió: “Quienes se autoproclamaron diputados, en violación de la ley, invalidan la votación legal de Knéset Israel. La Corte Suprema está pisoteando a la Knéset con una conducta antidemocrática flagrante que ya se ha vuelto habitual. Mi tarea más importante en el próximo mandato será una reforma judicial integral”.
El diputado Amit Halevi (Likud), pidió anular el fallo: “La decisión de la Corte Suprema es ilegal y nula. Constituye una grave injerencia en la soberanía de la Knéset, y no menos grave en la soberanía de toda persona sobre sus actos y conducta, especialmente cuando se trata de un funcionario electo que decidió hacer público su voto”.
La diputada Tally Gotliv (Likud) afirmó que la Corte Suprema “ha cometido demasiados errores”.
“No debe haber una nueva votación para el Contralor del Estado. La Knéset se ha pronunciado y ha elegido a uno. Una Knéset que se respeta a sí misma no se doblega ante un vergonzoso fallo de la Corte Suprema“.
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