A pocos días del doble terremoto que asoló a Venezuela, más específicamente a Caracas y con peores efectos en La Guaira, varios países enviaron equipos de distintas especialidades para ayudar a la población venezolana. Israel, entre ellos, pese al maltrato y ofensas que en su momento se explayó el extinto Hugo Chávez contra el Estado judío y contra los propios judíos. En enero de 2009, Chávez expulsó a toda la delegación diplomática israelí de Venezuela e inmediatamente anunció la ruptura total de relaciones.
Cabe recordar que desde la aparición pública de Chávez, de forma paulatina fueron incrementándose las manifestaciones antisemitas del presidente, sumándose las de sus ministros, así como de autoridades y militantes de la ultraizquierda, muchas de ellas de origen árabe como los casos de Basem Tajeldine y su hermana Layla, Tarek William Saab, Hindu Anderi, Susana Khalil, quienes no planteaban críticas a las políticas del Estado de Israel, sino que, a través de calumnias e inexactitudes, lo demonizaban y con ello deslegitimaban su derecho a existir.
Los medios del Estado venezolano, es decir de todos los venezolanos, fueron utilizados para promover las campañas antisemitas que Irán y Catar circulaban y siguen circulando por el mundo. Ese ambiente de odio malsano y aún peor prosiguió en tiempos de Maduro. Sin embargo, ampliamente resaltamos que, la mayoría de los venezolanos no consintió esas permanentes agresiones contra Israel y que la clase política volcó contra la comunidad judía, a la cual veían como su representación más cercana. Por supuesto que, como tantos, procuraron encubrir su humillante antisemitismo con señalamientos antisionistas, pretendiendo que son asuntos distintos.
Pese a estos últimos 27 años de distanciamiento e injustos reproches, el gobierno israelí envió diversos equipos especializados, entre ellos: Un conjunto de peritos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, encargados de coordinar la ayuda internacional y evaluar las necesidades humanitarias sobre el terreno; completando con expertos del Mando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), con experiencia en: búsqueda y rescate urbano en estructuras colapsadas; evaluación de edificios dañados; planificación de operaciones de emergencia; coordinación con las autoridades locales e internacionales.
Simultáneamente, también asistieron grupos médicos y humanitarios de organizaciones israelíes como NATAN, IsraAID y SmartAID, enfocados en atención médica de emergencia, sustento psicológico, agua, saneamiento y asistencia a los desplazados. Se unió Magen con sus equipos de rescate, evaluación estructural y soporte de emergencia. Otra de las organizaciones presente fue ZAKA International Rescue Unit, grupo paraguas de voluntarios y organismos israelíes y latinoamericanos, cuyas funciones son: recuperación de víctimas, asistencia en desastres, apoyo humanitario y logístico, coordinación de ayuda médica y comunitaria. Adicionalmente, American Jewish Joint Distribution Committee (JDC): en coordinación con la comunidad judía de Venezuela para distribuir alimentos, agua, medicamentos y refugio temporal a los afectados. CADENA Internacional: activó su equipo de búsqueda, rescate, faenas de evaluación estructural y asistencia humanitaria. Keren Kayemeth LeIsrael–Jewish National Fund (KKL-JNF): anunció ayuda económica de emergencia para amparar a cientos de familias desplazadas.
Y en estos momentos en que la cooperación entra en una nueva fase: de la emergencia a la reconstrucción, las autoridades venezolanas solicitaron a la delegación israelí la elaboración de un plan nacional de rehabilitación para las zonas devastadas. Así, otros 20 expertos israelíes coordinan y respaldan las labores de recuperación desde Israel.
No obstante, en las redes sociales nos hemos tropezado con nefastos personajes que a conveniencia de sus mezquinos intereses, descalifican la ayuda brindada; entre ellos, Dima Khatib, una periodista nacida en Siria, fue directora general de AJ+, servicio de noticias digitales de Al Jazeera. Se trata de una de las pocas mujeres dirigentes en el ámbito de los medios de comunicación árabes, con gran influencia en las redes sociales y precisamente en sus cuentas en X e Instagram injurió la presencia de unidades israelíes de ayuda que han salvado a venezolanos y que están preparando planes de reconstrucción.
También en las redes sociales, hallamos a otra persona que, desde lejos, sin haber sufrido los embates de los terremotos en Venezuela, reprocha la participación de instituciones israelíes en auxilio a los venezolanos; se trata de alguien llamado Karla Calapaqui, una ecuatoriana que al parecer se dedica a determinadas labores que, irónicamente, la definen como feminista.
Sin ambages, podemos indicar que ambas se comportan de modo inescrupuloso e irresponsable; sus malévolas opiniones restan gravedad a las tragedias que afrontan los venezolanos y con vileza se aprovechan de las circunstancias para dar rienda suelta a sus arbitrarios rencores. A personajes como este par hay que decirles:
¡Basta! Dejen hacer su trabajo a los que lo están haciendo a cabalidad.
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