La fe judía enseña el perdón como pilar fundamental de la vida espiritual, considerando esta acción como un acto necesario para acercarse a D`os y lograr la sanidad del alma. La tradición judía establece el Día del Perdón (Yom Kipur) y el Shemá Israel como prácticas necesarias para expiar las faltas ante D`os. Las ofensas hechas a los hombres son reparadas cuando se ofrece disculpa a las personas maltratadas. Es una enseñanza que trasciende en el tiempo en Israel y su pueblo; el Tanaj enseña en el libro de Nejemiá 9:17 (Nehemías 9:17) que HaShem es D`os de perdones, clemente y piadoso, tardo en ira, y de mucha misericordia.
Y es precisamente lo que el liderazgo de Israel ha hecho con Venezuela, a pesar de las ofensas hechas por el liderazgo político de Venezuela hace casi dos décadas contra Israel; hoy, el Estado Judío demuestra el significado del perdón y la práctica de la misericordia al liderar una delegación técnica con asistencia médica y logística de expertos en rescate, ingeniería, inspección, evaluación y restauración en el terreno de las áreas afectadas por el doblete sísmico del pasado 24 de junio en el centro-norte del país.
A pesar que Israel y Venezuela no cuentan con relaciones diplomáticas desde hace diecisiete años, la acción israelí ante la tragedia y el desastre sucedido en el país por el doble sismo es desde un enfoque humanitario. La delegación israelí es presidida por el Embajador designado de Israel en México Yoed Magen; el General Elad Edri, como Jefe de Estado Mayor del Comando de Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), quien es un experto en operaciones de búsquedas y rescate urbano con amplia experiencia en evaluación de daños estructurales y planificación de la reconstrucción de ciudades devastadas. A ello, se le agregan las organizaciones humanitarias convocadas por la Asociación Israelita de Venezuela de la mano del Rabino Isaac Cohen, dichas organizaciones serían lideradas por el Rabino Yosef Garmon, fundador de Coalición Humanitaria Internacional, quien estableció trabajo conjunto y alianzas estratégicas con equipos de rescate de la Universidad Central de Venezuela (liderado en la UCV por la periodista venezolana-israelí Nicole Mischel) y, prestigiosas agencias internacionales de rescate de Israel como ZAKA; CADENA; IsraAid y Natán.
Lo que actualmente vive Venezuela no tiene precedente histórico en cuanto a impacto e intensidad de la afectación en el paisaje urbano. Aunque el epicentro de ambos sismos sucede en el centro occidente del país (estado Yaracuy) a 200 km al Este, en línea recta hacia el estado La Guaira, la intensidad de los sismos se hizo visible en el nivel de daños causados a la geografía urbana. El centro- norte del país, en ciudades como Maracay, Valencia, Puerto Cabello, Caracas, La Guaira, Caraballeda, Catia La Mar, Macuto fueron los escenarios de más impacto sísmico.
Los asentamientos humanos localizados en el litoral Caribe del estado La Guaira, se emplazan sobre formaciones geomorfológicas de suaves pendientes creadas por acumulaciones sedimentarias (abanicos aluviales). Esta realidad geográfica del sitio, aunado a construcciones humanas no adaptadas a los estándares constructivos sismorresistentes, clasifican el área geográfica del estado La Guaira como zona de alta vulnerabilidad tanto a amenazas de eventos hidroclimáticos (deslave de Vargas de 1999), como de la actividad tectónica muy activa que sucede en la línea de falla del sistema de San Sebastián (paralelo a la costa del estado La Guaira), principal sistema de la actividad sísmica en donde se produjo el doble terremoto el pasado 24 de junio del 2026.
Es evidente que la realidad geográfica y la combinación de factores físicos y humanos como tectónica, constitución litológica, ambientes sedimentarios, superficialidad de los sismos, cercanía al epicentro, concentración de asentamientos urbanos en una estrecha franja litoral, la alta densidad demográfica y la vulnerabilidad de las edificaciones, fueron fuerzas determinantes en los acontecimientos sucedidos en el norte de Venezuela. La geografía del paisaje humano y urbano fueron transformados de manera inmediata por la acción destructiva de la energía liberada por los sismos.
De acuerdo a la escala de Mercalli, que mide y evalúa los efectos de un sismo observados en personas, daños a estructuras y alteraciones físicas del entorno, ubica al doblete sísmico sucedido en Venezuela en un rango de X (diez) por ser un valor que arroja como resultados pánico general en la población, daños severos, derrumbes de construcciones y desarrollos civiles y grietas en el suelo (Klarica, 2012).
La devastación urbana, las pérdidas materiales en infraestructuras civiles, el número cada vez más alto de víctimas humanas y el efecto del estrés postraumático de los sismos han generado la atención del mundo sobre el país. Las heridas emocionales, el shock social, la atmósfera de pánico, el dolor y el terror que ha producido la imagen urbana de las ciudades del litoral central convertidas en escombros generan pavor en la sociedad venezolana.
De allí, que la oportunidad presentada en este contexto con referencia a Israel, es en un primer momento la rectificación de Venezuela a la equivocada decisión de romper vínculos y cooperación con el Estado Judío de Israel hace casi dos décadas; aceptar la solidaria ayuda de Israel en la actual situación permite reflexionar que en un futuro cercano Venezuela restituya su pronta y necesaria relación diplomática con este país.
Son múltiples y amplias las ayudas humanitarias que han llegado a Venezuela de diversos países del mundo, no obstante, la disposición de Israel de ayudar en estos momentos a Venezuela se traduce en la recepción de una misión élite de rescatistas y técnicos que aportan experiencias con la mayor capacidad en asuntos de rescate urbano, infraestructuras críticas e ingeniería civil, detección precisa de inteligencia y seguridad para civiles, medicina de catástrofe, tecnología avanzada aplicada al salvamento, rastreo y mapeo con drones de inteligencia artificial, creación de modelos digitales que simulan desarrollos y reconstrucción de escenarios urbanos en ruinas y lo más importante la incorporación en Venezuela de una gestión moderna del riesgo, el desastre y la emergencia.
Las soluciones ofrecidas por Israel, es una oportunidad para la reconstrucción de la Venezuela post sismos. La presencia en el terreno de expertos en salvamento humano ante situaciones catastróficas con tecnologías e innovaciones se traduce en una esperanza para todo un país que requiere del auxilio de una nación que durante casi ocho décadas ha sabido gestionar su existencia y seguridad en Medio Oriente sobre la base de la planificación de políticas prospectivas que garantizan la seguridad de su población.
Experiencias en escenarios de ruinas con capacidad de planificación, seguridad, reconstrucción, articulación territorial y creación de ciudades y nodos urbanos inteligentes está en las manos de Israel. Recurrir en este momento a la ayuda israelí es la mejor decisión que pudo haber tomado Venezuela. La experiencia, la fuerza y la seguridad de continuar en la reconstrucción de una Venezuela segura, planificada con responsabilidad de gestión ante futuros eventos naturales ciertamente está al alcance solidario de Israel. La cultura de adaptación, resiliencia y solución inmediata de un Estado a su población en tiempos de incertidumbre forma parte de la filosofía existencial de los israelíes. Por tanto, Venezuela se abre a una oportunidad de esperanza en ver a Israel como futuro socio y aliado especial, unidos por lazos históricos de fe y hermandad humana.


La solidaridad de Israel con Venezuela no se limita únicamente al salvamento humano, a las donaciones humanitarias o a la presencia de expertos en rescates sobre el terreno. La participación de Israel en la Venezuela post sismos ocupa un lugar especial enmarcado en un Plan Nacional de corto, mediano y largo plazo que gira en torno a tres grandes etapas:1. El rescate; 2. La recuperación y 3. La reconstrucción. Esta última etapa opera sobre la base de la rehabilitación y reconstrucción de las áreas afectadas a partir de la experiencia técnica y operativa de Israel basadas en dos rutas de acción: 1.) Inspección estructural mediante evaluación de edificaciones dañadas para su demolición, restauración o reocupación inmediata; 2.) Plan integral elaborado a partir de datos ofrecidos por las autoridades del país y Naciones Unidas, con el fin de diseñar instrumentos técnicos con información que oriente las futuras decisiones, dirija mejor los recursos de la reconstrucción y coordine la gestión de información para generar confianza pública en medio de la emergencia.
Finalmente, el aporte más importante que ha hecho Israel a Venezuela en su mensaje espiritual. El Rabino Yosef Garmon, en su recorrido por diversos lugares de Venezuela no escatimó en indicar que:
“Venezuela será luz para las naciones”, “los terremotos podrán quebrar la tierra, pero nunca va a quebrar el espíritu de las personas, los corazones” “Venezuela es un país bendecido de D`os, y estoy seguro que van a salir adelante, que D`os bendiga a Venezuela”.
Aunado a estas palabras de bendición hechas por el Rabino Garmon, se le une los cánticos hebreos declarados por cada calle, esquina, lugar de escombros, sitio de reuniones de familiares de víctimas, en donde cada venezolano aún en el dolor humano cantaba “Am Venezuela Jai (El pueblo de Venezuela vive)” y “Shalom Aleijem (Que la paz esté con ustedes)”.
Ciertamente el futuro de Venezuela, luego de estos dos terremotos está en rectificar errores internos y externos. Solicitar ayuda y asistencia técnica a Israel es un gran paso, es ubicarnos nuevamente del lado correcto de la historia y de la civilización humana. El acercamiento de Venezuela a Israel es revertir errores históricos en oportunidades, estar con Israel es reiniciar la reconstrucción de un país que luego de estar en las ruinas y escombros se levante como nación que reactiva su economía, que reconstruye el desarrollo y la seguridad de su población y hereda un país de oportunidades para sus futuras generaciones.
Que el D`os de Israel bendiga a Venezuela.
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