La cultura judía vuelve a llenar las calles de Cracovia

Festival Judío de Cracovia

Miles de personas se congregaron en el histórico barrio judío de Kazimierz, en Cracovia, para participar en el Festival Judío anual de la ciudad, considerado el mayor acontecimiento de estas características en Europa. La celebración adquiere especial relevancia en un momento de creciente antisemitismo internacional y en un país donde la inmensa mayoría de la población judía fue exterminada durante el Holocausto.

El festival nació en 1988, poco antes de la caída del comunismo, con el propósito de recuperar y devolver a la sociedad polaca una parte de su propia historia que había permanecido silenciada durante décadas. Antes de la Segunda Guerra Mundial, Polonia albergaba una de las comunidades judías más importantes del mundo. Aproximadamente tres millones de judíos polacos fueron asesinados por los nazis durante la Shoá, cerca del 90 % de la población judía del país.

«Buscamos reintroducir la contribución judía a la cultura polaca después de muchas décadas bajo el comunismo, cuando los temas judíos estaban prácticamente ausentes y la sociedad desconocía la enorme aportación judía a nuestro patrimonio», explicó Robert Gadek, director del Festival Judío de Cracovia, en declaraciones a JNS.

Gadek destacó una paradoja significativa: mientras Polonia continúa siendo percibida desde el extranjero como un país profundamente antisemita, miles de personas participan allí en un festival judío al aire libre en un ambiente de seguridad y celebración.

La historia judía de Cracovia es inseparable de la propia identidad de la ciudad. Antes de la Segunda Guerra Mundial vivían allí alrededor de 70.000 judíos, de los cuales solo unos 5.000 sobrevivieron al Holocausto. Actualmente, la población judía polaca de la ciudad apenas alcanza el centenar de personas, si bien en los últimos años ha aumentado con la llegada de refugiados judíos ucranianos y otros procedentes de distintos lugares de Europa.

Durante las últimas décadas, una nueva generación de polacos ha comenzado a redescubrir ese pasado largamente oculto. La película La lista de Schindler, dirigida por Steven Spielberg y ganadora del Óscar en 1993, contribuyó a despertar el interés internacional por la historia judía de Cracovia y transformó profundamente el turismo de la ciudad.

Pero este redescubrimiento no se limita al ámbito cultural o histórico. Algunas familias polacas descubren, generaciones después, sus propias raíces judías.

«Los nietos están descubriendo quiénes fueron sus abuelos y ahora actúan en consecuencia», señaló Jonathan Ornstein, director ejecutivo del Centro Comunitario Judío de Cracovia.

Ornstein planteó además una reflexión especialmente significativa ante el deterioro de la seguridad de las comunidades judías en algunos países europeos: hay judíos de Europa occidental que comienzan a preguntarse si es preferible vivir en un lugar que fue inseguro para sus abuelos o en otro que pueda ser seguro para sus hijos.

Celebrado durante cinco días en Kazimierz, antiguo corazón de la vida judía de Cracovia, el festival ofreció alrededor de 180 actividades, entre conciertos, talleres, conferencias, exposiciones y visitas guiadas. Aproximadamente el 70 % de los asistentes fueron polacos y el 30 % restante turistas internacionales, con una destacada presencia israelí.

Kazimierz, Barrio Judío de Cracovia (via Krakowbooking)

En sus comienzos, el encuentro se centraba especialmente en la música klezmer. Con los años amplió su programación para incorporar nuevas expresiones de la cultura judía e israelí contemporánea, incluida la música mizrají.

«Decimos que somos un festival muy israelí porque Israel es el verdadero lugar donde la cultura judía crece en toda su autenticidad», afirmó Gadek.

El encuentro se desarrolla, sin embargo, en un contexto especialmente delicado. Su propio director reconoció que el antisemitismo ha ganado presencia en determinados ámbitos de la vida pública polaca y advirtió  que el discurso de odio se ha vuelto más aceptable.

Pese a ello, el embajador de Israel en Polonia, Yaakov Finkelstein, destacó que, en comparación con otros lugares de Europa, Polonia muestra actualmente una mayor tolerancia hacia los judíos.

«La mayoría de los polacos conocen la cultura judía, que forma parte de la suya, y este evento nos recuerda que debemos cultivar más lo que nos une en lugar de lo que nos divide», afirmó.

En una ciudad donde una comunidad de 70.000 judíos fue prácticamente aniquilada durante la Shoá, que miles de personas vuelvan a reunirse para escuchar música judía, conocer su historia y celebrar públicamente su cultura posee una dimensión que trasciende el propio festival.

No devuelve a quienes fueron asesinados ni reconstruye el mundo desaparecido. Pero recupera una memoria silenciada durante décadas y demuestra que, incluso en los lugares marcados por las páginas más oscuras de la historia, la cultura puede volver a convertirse en un espacio de encuentro.

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