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Levinas y la ética del judaísmo

Enlace Judío México.- Ser religioso no es otra cosa que esto: la bondad hacia los demás y un mundo justo para todos, decía Emmanuel Levinas.

MARCOS GOJMAN

Emmanuel Levinas (1906-1995) nació en Kovno, Lituania, en el seno de una familia judía de clase media donde se hablaba yidish y ruso. Recibió una educación secular en una escuela de habla rusa y después ingresó a una escuela secundaria judía donde aprendió hebreo. A los 17 años se mudó a Francia para estudiar en la Universidad de Strasburg y unos años después se inscribió en la Universidad de Freiburg, en Alemania, para estudiar con Edmund Husserl y Martin Heidegger.

Regresó a Francia, donde, después de obtener su doctorado, dio clases en la Escuela Normal Israelita Oriental en París a estudiantes judíos que venían de familias tradicionalistas. En 1930 se casa con Margarita Levi y en 1931 se nacionaliza francés. En 1939, ya en plena guerra, es reclutado por el ejército francés como intérprete de ruso y alemán, pero al año es tomado prisionero, por lo que pasa toda la guerra en un campo de prisioneros en Alemania. Mientras tanto, su amigo Maurice Blanchot le ayuda para que su esposa y su hija se refugien en un convento y asi se salven de perecer en el Holocausto, suerte que lamentablemente no tuvieron sus familiares en Lituania.

Después de la guerra fue director de la Escuela Normal Israelita hasta 1961, cuando ingresó a la Universidad de Poitiers como profesor de filosofía, seguido en 1967 de un puesto en la Universidad de Nanterre y finalmente en 1973 es nombrado profesor en la Sorbona.

Como filosofo, después de la guerra, Levinas consagró su vida y su obra a la reconstrucción del pensamiento ético. A diferencia de sus colegas que estaban enfocados en el estudio del ser, de la “ontología”, él decía que el estudio de la ética era más importante que saber que cosa es “el ser”. Levinas explicaba que el propósito del judaísmo no era el producir buenos judíos, sino buenos seres humanos, y los buenos seres humanos judíos son por lo tanto buenos judíos. La misión del judaísmo en el mundo es ayudar a producir una humanidad buena y justa. Ser religioso no es otra cosa que esto: la bondad hacia los demás y un mundo justo para todos.

Para Levinas, el hombre verdaderamente religioso es aquel que hace de la ética y de la justicia su verdadero propósito. Es el que pone las mitzvot “ben adam lejavero”, los mandamientos entre el hombre y su prójimo, delante de las mitzvot “ben adam la makom”, los mandamientos entre el hombre y Dios. Ese “prójimo” es lo que Levinas llama “El Otro”. Para él, ser una persona moral es aliviar el sufrimiento de “El Otro” y ser responsable por él sin esperar reciprocidad. Sin “El Otro”, el hombre no puede ser ético. Tarzan se convierte en un hombre ético hasta que conoce a Jane.

Levinas describe la religión infantil como aquella donde esperamos que Dios nos ayude o que salve a los inocentes, donde Dios es un dispensador de favores o un mago. Muchas personas prefieren la irresponsabilidad de los niños, que les gusta obedecer órdenes y que se les diga qué hacer, como si ese formalismo fuera todo lo que Dios exige. Por otro lado, la religión adulta es cuando el hombre acepta su responsabilidad en el proceso de mejorar el mundo, sin esperar que alguien superior se lo ordene. La infancia es una cosa, la edad adulta – bar mitzvah – es otra. En el Talmud y otros textos judíos, Levinas descubre siempre ese llamado a la responsabilidad moral y a la justicia. Para él, la ética no es sólo un componente de lo judío, es el judaísmo en su más alta expresión.

 

 

Bibliografía: Artículos de Allan Brill, Peter Steinfels, Richard A. Cohen, Julia Urabayen y otros.

Fuente:alreguelajat.com

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