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DEBKAfile/EN BREVE (APEIM)

El Tribunal Especial para Líbano de Naciones Unidas (TEL), acusó a los cuatro principales comandantes de Hezbollah de participar en 2005 en el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, en el Oeste de Beirut. El TEL espera levantar formalmente los cargos el mes próximo o, a más tardar, a principios de enero de 2011.

En noviembre, The Wall Street Journal reveló como uno de los acusados a Mustafa Badr al-Din, el número dos en la estructura de Hezbollah después de Hassan Nasrallah, encargado de los asuntos especiales de seguridad. DEBKAfile, sin embargo, pudo averiguar el nombre de otros tres altos dirigentes que deberán comparecer ante el tribunal internacional.

Wafiq Safa: Jefe de inteligencia y seguridad, y uno de los amigos más cercanos de Nasrallah, actúa como segundo del general iraní Hossein Mahadavi, representante de Al Qods en Líbano, quien ha asumido el mando militar conjunto de Hezbollah. Safa dirigiría la toma de poder que la milicia chiita planea para el momento en que el TEL formule los cargos. También está encargado de coordinar la cooperación de Hezbollah con sus aliados libaneses, las milicias cristianas de Michel Aoun y las fuerzas drusas de Walid Jumblat.

Talal Hamiya: Jefe de operativos especiales del Consejo de la Yihad de Hezbollah. Antes adjunto del comandante Imad Mughniyeh (muerto en un bombazo en Damasco en 2008), actualmente supervisa los detalles de seguridad de las diversas ramas de la milicia chiita y la conducción de operaciones “especiales” (terroristas) en el mundo.

Ibrahim Muhammad Akil: Comandante militar titular del Sur de Líbano, es decir, el frente de ataque contra Israel. El fiscal especial del tribunal, Daniel Bellemere, obtuvo pruebas de que el día en que Hariri fue asesinado, los cuatro oficiales montaron un centro provisional de mando para realizar la operación –una enorme explosión que mató a otras 22 personas– y, desde ahí, utilizaron la red teléfónica interna de Hezbollah para coordinar las acciones en el terreno.

Los investigadores de Bellemere rastrearon evidencias de esta red en Beirut, y el mes pasado su búsqueda en una clínica militar desató una violenta reacción de Hezbollah, lo que dio pie a una queja del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En caso de que Hezbollah cumpliera su amenaza de derrocar al gobierno libanés para impedir el juicio y la extradición de sus oficiales, el Consejo General de la ONU tendría que tomar medidas drásticas o inclusive invadir Líbano, para derribar a un gobierno de  terroristas.

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