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¿Cuánto antisemitismo es demasiado?

ANNE BAYEFSKY
The Jerusalem Post /OSA Filial Cordoba.

Recientes cables de WikiLeaks revelan que los diplomáticos en la ONU están acosados por una cuestión espinosa: ¿Cuánto antisemitismo impulsado por Naciones Unidas es demasiado? La ONU original fue construida sobre las cenizas del pueblo judío y debe sus fundamentos de derechos humanos a las víctimas del Holocausto. En la ONU de hoy, nosotros nos hemos ahora enterado, los diplomáticos se inclinan cerca de la sala de la Asamblea General “escuchando fuera con auriculares” intentando imaginar la extensión del discurso de odio que aquellos en el interior deben resistir antes de retirarse.

El tema particular del cable de WikiLeaks de los funcionarios americanos en Estocolmo fue un discurso en la asamblea en septiembre de 2009 por parte del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. Suecia sostenía la presidencia rotativa de la Unión Europea, y recayó sobre los diplomáticos suecos decidir cuando Ahmadinejad había cruzado las “líneas rojas” pre-arregladas. Como resulto, algunos miembros de la Unión Europea se retiraron del discurso, mientras Suecia permaneció. De acuerdo al cable, los suecos estaban enojados por la “vergonzosa falta de coordinación de la Unión Europea”- no por la intolerancia transmitida por el megáfono mundial de Naciones Unidas.

Lo que había confundido a los europeos parecería ser la teoría 101 de conspiración judía. Ahmadinejad había utilizado su plataforma de la ONU para describir a los judíos como “una pequeña minoría que domina la política, economía y cultura de importantes partes del mundo a través de sus redes complicadas, y establece una nueva forma de esclavitud… para lograr sus ambiciones racistas.” Pero esto levanto de sus asientos a 11 de los 192 miembros de la ONU, incluido EE.UU. Israel había elegido no asistir.

Cinco meses antes en abril de 2009, Ahmadinejad había montado otro escenario provisto por la ONU en Ginebra y comenzó negando el Holocausto, afirmando que el “régimen sionista” había sido creado “bajo el pretexto de los sufrimientos judíos.” En esta reunión “anti-racismo” (llamada ‘Durban 2’) el continuo: “La palabra Sionismo personifica el racismo que falsamente recurre a la religión y abusa de los sentimientos religiosos para esconder su odio y horribles caras.” Esta vez la Alta Comisionada para Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay y el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, permanecieron pegados a sus sillas. Nueve estados, incluidos EE.UU. e Israel, habían decidido boicotear de antemano, mientras que los estados restantes de la Unión Europea y unos pocos mas se pararon retrasadamente y se retiraron.

En septiembre de 2010 Ahmadinejad utilizo su invitación a la ONU a New York para sugerir que el 11/S fue un trabajo interno – “segmentos dentro del gobierno de EE.UU. orquestaron el ataque” por el bien del “régimen sionista.” En esta ocasión siete países, incluido EE.UU., se dirigieron hacia la puerta. Israel se había imaginado previamente que no valía la pena ir.

JUGAR A LAS SILLAS vacías no es la única respuesta al antisemitismo basado en la ONU. La vasta mayoría escucha atentamente y muchos aplauden. A veces directamente nadie se mueve. El 8 de junio de 2010, el representante sirio dio una conferencia al Consejo de Derechos Humanos de la ONU: “Israel… es un estado que esta construido sobre el odio… Permítanme citar una canción que un grupo de chicos en un autobús escolar en Israel canta alegremente mientras ellos van a la escuela y yo cito ‘Con mis dientes arrancaré tu carne. Con mi boca chuparé tu sangre.'”

La administración Obama, la cual eligió unirse a este Consejo, tenia presente un representante, y ni él, ni ningún otro miembro del consejo se movieron. Los funcionarios de la ONU, que rutinariamente interrumpen cualquier cosa que ellos estiman insultante para los estados musulmanes, no dijeron nada.

Años de antisemitismo impulsado por la ONU han amortiguado claramente las terminales nerviosas de las democracias. El 29 y 30 de noviembre de 2010, la Asamblea General de la ONU auspicio su Dia de Solidaridad con el Pueblo Palestino anual seguido por los temas normales de la agenda anti-Israel.

Desde el centro del escenario en New York llegó lo siguiente a través de Libia y Siria: “El Sionismo, en realidad, es la peor forma de racismo”; “El asentamiento canceroso en todos los territorios palestinos”; “Israel muestra y asoma su horrible rostro”; “La palabra Israel se ha convertido en sinónimo de palabras tales como agresión, matanza, racismo, terrorismo.”

Numerosos estados expresaron su oposición a la “judaización”- vocabulario de la ONU para el crimen que haya cualquier judío en cualquier territorio árabe. Ellos bramaron acerca de la “carnicería”, “apartheid”, “limpieza étnica”, “genocidio”, “racismo”, “brutalidad”, “crimenes contra la humanidad”, “tortura”, “asesinato a sangre fría” y “barbarismo” israelíes. La culpa comenzó “mas de 60 años atrás” – o sea, con la creación de Israel.

No habría sido difícil para los oyentes discernir que el invento de un canceroso estado judío con sus horribles ocupantes judíos sedientos de sangre era antisemitismo. Pero ni un solo país se movió. Ni un solo martillazo de la ONU interrumpió a los oradores. Solo las sutilezas diplomáticas de agradecer e inclinarse ante el Sr. Presidente y Sr. Embajador, y excelencias y distinguidos delegados.

Para el fin de un año de dobles normas, discriminación e incitacion al odio el 80% de todas las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas en el 2010 criticando a paises específicos por violaciones a los derechos humanos estuvieron dirigidas al estado judío. Sólo seis de los restantes 191 estados miembros de la ONU enfrentaron criticas de Derechos Humanos, uno de los cuales fue EE.UU. Y ahora la mitad de las resoluciones condenatorias a un país especifico y las decisiones adoptadas por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU apuntan a Israel.

ESTE AÑO SERÁ PEOR, ya que la sede de la ONU se prepara para albergar la primera cumbre de “jefes de estado y gobierno” sobre racismo, en septiembre. “Durban 3”, llamada como su famoso homónimo de 2001 que tuvo lugar en Durban, Sudáfrica, esta destinada a “movilizar la voluntad política… para la implementación plena y efectiva de la Declaración de Durban.” Esta declaración acusa a Israel de racismo y no nombra a ningún otro estado.

En contraste con Durban 1 y 2 a los cuales asistieron muy pocos líderes mundiales, Durban 2 tiene intención de ser el boleto de oro para Ahmadinejad y compañía para promover Sionismo es racismo. Desde un podio de New York, pocos días después del 10º aniversario del 11/S, ellos también instruirán a los americanos acerca de la tolerancia. Aunque el Primer Ministro de Canadá Stephen Harper se ha rehusado a asistir, Obama esta aun indeciso.

En junio de 1979 el Papa Juan Pablo II hizo un viaje de nueve días de peregrinaje a Polonia, documentado en una conmovedora película reciente, “Nueve días que cambiaron al mundo.” Con el poder de la fe y la convicción moral, llamó a millones para el cambio, transformando al imperio soviético de adentro hacia afuera. Qué contraste con los representantes de la Unión Europea hoy escondidos en los salones de la ONU con sus auriculares, y la administración Obama confundida sobre si ir o venir.

¿Dónde están los lideres mundiales de nuestro tiempo que estén preparados para desafiar y repudiar con el poder de la fe y la convicción moral a un imperio de la ONU que es una cáscara de la visión de Eleanor Roosevelt y enemiga de nuestros más estimados valores?

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