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MAURICIO MESCHOULAM

La revolución ha comenzado. Nada más. Pero nada menos. El primero de los escenarios que había yo colocado en este post hace ya varios días ha quedado descartado. Una mezcla del segundo y tercero de ellos es lo que se dibuja para una transición hacia el cuarto de los que coloqué en ese enero 30. Hoy, es necesario actualizarlos.

Pensemos optimistamente. Pero también seamos cautelosos. No estamos aún ante el caso de la Europa del Este y la caída del muro de Berlín. Tal vez sí, pero tal vez no. Si tenemos paciencia, el tiempo nos irá dando las señales. Mientras tanto, la generación de más escenarios en nuestra cabeza sigue siendo un ejercicio aceptable y completamente válido, entendiendo que las realidades nunca se comportan como las tipologías. Es decir, los escenarios nunca se dan de manera pura, sino como ahora lo acabamos de ver, en combinaciones, mezclas, e incorporando lo fortuito. Estos son algunos posibles nuevos escenarios para Egipto y más allá:

1) En un primer escenario, el ejército, a través del consejo central liderado por Tantawi consigue imponer el orden y restaurar la normalidad. Se toman medidas que satisfacen a la gran mayoría de la población. Se pacta con la oposición una transición ordenada. Se brindan las garantías necesarias para que la estabilidad regional no corra riesgos (tal y como ya se hizo ayer) y ello tranquiliza a los mercados e incluso eventualmente al turismo. Se conducen elecciones libres y competidas por primera vez en su historia y el país transita de manera paulatina hacia una democracia plena. A pesar de que se incorporan al parlamento y al gobierno elementos de la Hermandad Musulmana, las libertades y garantías democráticas son plenamente respetadas. Ello genera incentivos regionales. En distintos países, movimientos pacíficos imitan la causa egipcia, y muchos de los  autoritarios jerarcas, comprendiendo que si Mubarak pudo ser derrocado cualquiera puede serlo, inician también el proceso de reformas –en mayor o menor grado- en sus diversos países. Este es el primer escenario positivo. De aquí mismo pueden derivarse algunos más que coloco como el 2 y 3.

2) Una vez que inicia el proceso de transición comandado por las fuerzas armadas, las oposiciones comienzan a manifestar sus diferencias. Habiendo desaparecido su mayor elemento común: la dimisión de Mubarak, afloran los distintos modos de llevar a cabo esta transición. No olvidemos que el propio Tantawi, el líder del consejo militar, era gente del régimen, al igual que Suleimán y todo el gabinete que ha de permanecer. Muchos opositores siguen exigiendo la dimisión completa y el enjuiciamiento de las élites de la era Mubarak. Sin embargo en esta primera opción, las diferencias entre los opositores son procesadas de manera negociada y por tanto, se llega a los acuerdos necesarios para conseguir que las elecciones se lleven a cabo de manera ordenada y pacífica.

3) O bien, la situación alternativa: El consejo militar no accede a nada y decide continuar con su transición paulatina sin incorporar exigencias que vayan más allá de lo que consideran “orden”. Los opositores, recalcitrantes, vuelven a las calles y desafían al ejército por no atender estas demandas. De aquí aún se pudieran derivar otros escenarios más dependiendo de la actitud del ejército en el control/negociación de estos opositores que se han vuelto a inconformar. En un caso extremo, el ejército decide ahora sí, reprimir estas nuevas manifestaciones.

4) En un cuarto escenario, el ejército es capaz de conservar el orden únicamente algunas semanas o meses. A pesar de ciertas concesiones, muchos ciudadanos perciben que no se han satisfecho las demandas necesarias y vuelven a las calles con mayores y más drásticas exigencias. En esta cuarta posibilidad, no descartable, el ejército decide prolongar su mandato un tiempo más en aras del orden y la estabilidad. Las elecciones son postergadas para un mejor momento, hasta el caso extremo en el que el golpe de Estado pudiera consumarse de manera completa. Esta posibilidad hoy no se antoja probable, pero no puede descartarse. No sería la primera vez en la historia de la humanidad, en la que un ejército ya en el poder, percibe que tiene la misión de mantener las cosas ordenadas.

5) En el último, escenario más extremo quizás, pero que no debe ser completamente descartado, elementos extremistas adquieren el poder, quizás incluso de manera democrática. La sociedad termina apoyando a la Hermandad Musulmana, único organismo que fue capaz de aglutinar el descontento social y darle cuerpo político a las demandas de la gente. En este escenario, la Hermandad se siente empoderada y comienza con reformas paulatinas, pero es presionada por elementos internos y externos para extender este tipo de reformas hacia una mayor islamización de la ley. (El sustento para sostenerlo procede de declaraciones como las que acá, badawi afirma que la Sharia sería instaurada sila mayoría así lo pide). En el más extremo de los escenarios, la Hermandad decide no reconocer los tratados de paz con Israel y distanciarse de Estados Unidos y Occidente en general. De esta posibilidad, por supuesto, pudieran derivarse otras más. Pero acá lo dejaremos por ahora.

Hoy, si me preguntan, todo apunta para que el primero de los escenarios sea el que ocurra (con la reserva de esperar a ver cómo se dan las cosas en los diversos países de la región). Pero, como lo dije en un programa, prefiero ser moderadamente cauteloso y esperar un poco más. Prefiero esperar a  leer lo que diga la plaza, la calle, y la capacidad que los nuevos dirigentes tengan para procesar las inevitables nuevas-viejas exigencias que inevitablemente se irán dibujando.

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