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Sus índices económicos los hacen vulnerables a protestas más duras. Oriente Próximo y Magreb, únicas zonas del mundo “sin una sola democracia”.

EXPANSIÓN

“Efecto dominó”, “castillo de naipes”, “gigantes con pies de barro”… Son algunas de las recurrentes fórmulas utilizadas para describir lo que está pasando en Oriente Próximo y el norte de África. El recurso es legítimo y tiene mucho de verdad. Las fracturas económicas y políticas de los países de la región facilitan la entrada de prácticas corruptas o la erupción de la ira popular. Túnez, Egipto y Libia ya lo han comprobado. ¿Los siguientes? Yemen, Siria y Argelia tienen bastantes boletos.

Lo dice un reciente informe del Merrill Lynch al que ha tenido acceso EXPANSIÓN. El estudio analiza las probabilidades que tienen las quince principales naciones árabes de sucumbir al descontento ciudadano, basándose en índices como la libertad económica, la facilidad para hacer negocios, la eficacia gubernamental a la hora de aplicar sus políticas y el control de la corrupción.

Los termómetros proceden de organismos como el FMI, el Banco Mundial o la Unesco, e indican también que los menos propensos a sufrir revueltas son Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Países bañados en riqueza energética y elegidos por Zapatero para sacar rédito económico durante su visita de esta semana.

La forma de Estado es importante. “Debido a una tradición de más de 300 años, la Historia, la identidad y la articulación de la política y los negocios en torno a determinadas familias, las monarquías son más inmunes a una revolución en comparación con las repúblicas”, indica el informe.

Yemen es una república que “afronta problemas estructurales como la pobreza, la corrupción, el paro (el juvenil roza el 18%) y las cada vez menores reservas de petróleo”, continúa la nota.
Mediador

Merril Lynch recuerda el importante papel de Siria, segundo país en la lista negra, en la mediación entre Israel y Palestina. El 4 de febrero se convocaron protestas en Damasco, capital del país regido por Bashar al Assad, pero sus efectos fueron mucho menores que los registrados en Túnez o Egipto.

Dada la contraofensiva rebelde en Libia, una posible derrota de Gadafi situaría a la vecina Argelia “en el ojo del huracán del norte de África”, una opción preocupante para España por sus vínculos económicos con “el peso pesado de la producción de petróleo y gas de la zona”.

La óptima posición de las monarquías del Golfo Pérsico en la clasificación puede explicarse con el caso concreto de Emiratos: “Ha tenido cierto éxito al combinar tradición, ingresos fiscales y una economía y sociedad relativamente abiertas”, reconoce el estudio.

No obstante, hay una brecha entre la buena posición de Bahréin, el cuarto en la lista, y las violentas manifestaciones que desde hace semanas sacude a su capital, Manama. Según Merril Lynch, “la población dividida (entre chiíes y suníes) y el desafecto político no pueden explicarse sólo con los puros datos”.

Lo que sí tiene claro el análisis es que Oriente Próximo y el norte de África “son las únicas regiones del mundo sin una sola democracia, por detrás incluso del África subsahariana”. De hecho, de los diez líderes políticos que más años han ocupado en el poder en la historia reciente ¬–el oro se lo lleva Fidel Castro–, siete pertenecen a dicha región.
Propuesta de Gobierno yemení

El presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, sometido a una fuerte presión política desde hace un mes, tendió ayer la mano a la oposición para formar un gobierno de unidad nacional, aunque se reservó las carteras más importantes, según informa Efe.

De nada sirvió la oferta, porque la oposición rechazó cualquier posibilidad de sumarse a un gabinete de Saleh, en el poder desde hace 33 años y, por el contrario, insistió en mantenerse “al lado de la gente de la calle y de sus demandas”.

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