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KHALED ABOU TOAMEH

Las dictaduras árabes y los fundamentalistas musulmanes recibirán, un estímulo moral cuando Naciones Unidas organicen su conferencia Durban III “Anti-Racismo”, en Nueva York.

Pero no sólo los israelíes y los judíos serán los que, finalmente, paguen el precio por este tipo de incitación. También lo pagarán los pocos árabes y musulmanes moderados que quedan.

Al igual que en el pasado, la conferencia servirá como plataforma para todos aquellos que odian a Israel y a los judíos y que tratan de destruir al estado judío. Sus mensajes y la retórica anti Israel y antisemita serán utilizados, una vez más, por los enemigos de la paz y de la negociación en Medio Oriente, para justificar su violencia contra Israel y los judíos. La turba que atacó la embajada israelí en El Cairo la semana pasada, sin duda, usará los mensajes que emanen de la reunión para justificar su crimen. Mahmoud Ahmadinejad de Irán y sus delegados Hezbollah y Hamas, dirán que, la conferencia, demuestra su derecho cuando abogan por la eliminación de Israel.

Al patrocinar a oradores, como Ahmadinejad, la ONU está ayudando a difundir su mensaje de odio y antisemitismo. Ahmadinejad y sus aliados están siempre felices de aprovechar estas reuniones para promover su negación del Holocausto y el deseo de borrar a Israel de la faz de la tierra.

Este año, la convocatoria se celebra en un momento cuando los sentimientos anti-Israel, en especial en todo el mundo árabe e islámico, están en aumento. También coincide con una “intifada diplomática” que la Autoridad Palestina está llevando a cabo contra Israel en el ámbito internacional. Se trata de una “intifada” diseñada, en principio, para aislar a Israel en el ámbito internacional, representando al estado judío como una fuente de inestabilidad debido a su negativa a cumplir con la demanda de la Autoridad Palestina de una retirada completa de todos los territorios de 1967.

La Autoridad Palestina tiene la esperanza que, la membrecía en la ONU, les dé a sus representantes acceso a muchos de los organismos de la ONU, donde dicen que quieren procesar a los israelíes como criminales de guerra y que Israel sea expulsado de esos organismos.

“Durban III” se llevará a cabo casi en el mismo día en el que la Autoridad Palestina tiene la intención de pedir, a la ONU, el reconocimiento de un Estado palestino; una medida que, es probable, que acabe con el proceso de paz y que sumirá a la región en un peligroso período de incertidumbre y tensiones. En la región, ya se habla de una posible confrontación violenta entre palestinos e israelíes, como resultado del pedido de condición de estado en la ONU.

Los mensajes anti-israelíes, que surgirán de la conferencia, sólo aumentarán las tensiones y acelerarán la erupción de otro “ciclo de violencia”. La conferencia tiene lugar en un momento en el que Hamas y Hezbollah tienen decenas de miles de misiles dirigidos hacia Israel y listos para ser, en cualquier momento, utilizados. Los que cantan “Muerte a Israel” en las calles de El Cairo y Ammán, estarán encantados de ver que sus mensajes se harán eco, la semana próxima, en los pasillos de la ONU.

El dictador sirio Bashar Assad también se beneficiará de la conferencia “Durban III”, ya que distraerá la atención de las masacres diarias que sus fuerzas de seguridad están perpetrando contra el pueblo sirio.

Hubiese sido mejor si la conferencia, de este año, de ONU se hubiera dedicado a discutir las condiciones de los derechos humanos en Siria y en el resto del mundo árabe. Pero, al discriminar a Israel, está haciéndoles el juego a los radicales y dictadores de la región, proporcionándoles la legitimidad que necesitan para realizar su sueño de destruir al estado judío.

Lo que Medio Oriente necesita son conferencias que promuevan la paz y la coexistencia. No el odio y la violencia.

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