avatar_default

EDUARDO HADJES NAVARRO

La religión, sin lugar a dudas, es un asunto de fe. Se puede creer o no, esa es facultad inherente a cada individuo. Nosotros, los judíos, debemos dar gracias a Dios,  que nos otorgó la Torá y, también, el libre albedrío, lo cual nos hace libres.

Por ello, se nos permite analizar y estudiar lo que este texto sagrado nos enseña. Sólo a través de su estudio, se puede llegar a entender en profundidad esta revelación ya que muchas veces nos encontramos con cosas que no podemos dar una explicación válida y, estoy seguro, eso no se debe a una equivocación del mensaje transmitido, sino que a nuestras limitaciones humanas, las cuales, nos obligan a un estudio más profundo, si es que queremos llegar al meollo de lo expuesto.

El judaísmo, sin lugar a dudas, no es un asunto exclusivo de fe. Se sustenta en un concepto único, llamado Emuná, a veces traducido erróneamente como Fe que en realidad es la seguridad que nos da el hecho cierto de haber recibido la Torá directamente de Dios, por intermedio de Moisés, teniendo por testigo a todo el pueblo de Israel, acontecimiento único en la historia de la humanidad, habiendo sido retransmitido de generación en generación, desde aquellos lejanos tiempos, hasta la actualidad, pasando a ser la única “fe” como una revelación popular, justamente para que no se dude de su veracidad, con el devenir del tiempo.

Quiero ser muy enfático en aclarar que el desarrollo o interpretación que haré a continuación, representa única y exclusivamente, mi propio pensamiento y es el fruto de una búsqueda de muchos años, preguntándome como puede existir una discrepancia tan abismante, entre lo que nos dice la Torá y los descubrimientos arqueológicos, astronómicos y de todas las ciencias que se abocan al tema de la “Creación del Mundo”.

Hoy, estoy en condiciones de afirmar que, realmente, no son contradictorias ambas enseñanzas. Sólo se trata de saber interpretar y eso es lo que estoy tratando de hacer, a partir de éste instante:

Se inicia la Torá con Génesis y su primera Parashá, Bereshit,  en el capítulo I versículo 1, nos dice “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2.- Y la tierra estaba vana y vacía, y había oscuridad sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se cernía sobre la Faz de las aguas. 3.- Y dijo Dios: Haya luz y hubo luz. 4.- Y vio Dios la luz, que era buena; y separó Dios la luz de la oscuridad. 5.- Y llamó Dios a la luz, día, y a la oscuridad llamó noche. Y fue tarde y fue mañana: día uno”

He aquí el relato del primer día de la creación del mundo. Sabemos por los adelantos de las distintas ciencias que tiene el hombre para estudiar el pasado, que el mundo, nuestro mundo, existe hace millones de años. Tenemos muy claro que la evolución en la creación del universo, cuya magnitud aun nos es desconocida, es a partir del fenómeno conocido como “el Big Bang” o “gran explosión”

¿Quiere decir esto, que el relato recién leído está equivocado? Para los que creemos en Dios, esta posibilidad no cabe, motivo por el cual, haciendo uso del libre albedrío ya mencionado, me di a la tarea de estudiar esta aparente contradicción y, finalmente, llegué a la siguiente conclusión: Durante los cinco primeros días de la creación, la especie humana no existía. Eso quiere decir que la Torá no nos está hablando en nuestra dimensión de tiempo. Incluso, muchos estudiosos de la cábala, hablan de etapas o períodos en vez de días. De acuerdo a esta tradición, un minuto de Dios, son mil años del hombre.

Si este principio es válido, cada uno de los cinco días de la creación del mundo y previo a la aparición de la especie humana, al ser un minuto de Dios, mil años nuestros, una hora divina, equivaldría a 60 mil años, lo que nos lleva a que cada uno de estos días bíblicos, representan un millón cuatrocientos cuarenta mil años terrenales, lo que nos llevaría a siete millones doscientos mil años, desde el inicio del universo, a la aparición de la especie humana. Nótese que no estoy mencionando “al hombre” y eso ya lo veremos más adelante.

Es oportuno  pensar en la gran explosión, anteriormente mencionada, por lo que paso a relatar uno de los orígenes de la creación del universo, de acuerdo a la idea expuesta por el místico cabalista Yehudá Fedaya, en su libro “Minjat Yehudá”

Es la teoría llamada “El Pan de la Vergüenza”. El hombre cuando nace, viene siempre con sus manitos empuñadas. El bebé, tan pronto sale del vientre de su madre, trae la idea preconcebida del egoísmo, en que cree y espera que todo deba ser para él. Al momento de morir, salvo que sea por un accidente traumático, lo hará con las manos estiradas, ya que comprenderá que, por mucho que haya logrado acumular en su vida, al momento supremo, todo lo material queda aquí y, a partir de ese instante, carecerá absolutamente de valor para él.

Igual, acontece con los elementos. Dios, cuando crea el mundo, su energía se concentra en una vasija, que posteriormente, dará origen a las Zefirot, o atributos de Dios.

Esta vasija, va recibiendo desde el momento mismo de su creación, la energía que emana de Dios. Llegado el momento en que copa su capacidad de absorción y acumulación, su ambición, la lleva a continuar absorbiendo y acumulando dichas emanaciones energéticas, hasta que termina por explotar, dando origen al Big Bang o la expansión del universo en que aun en la actualidad, transcurridos tantos millones de años, se sigue expandiendo.

A partir del segundo día y hasta el quinto, podemos leer en la Torá, como el universo se va expandiendo y evolucionando, al crear Dios las luminarias y  las estrellas, en el Universo, así como los peces y los distintos animales, tanto
los que pueblan la tierra como los mares, sobre la superficie de nuestro planeta.

Por razones de tiempo y por ser fácil su lectura, saltaremos al sexto día, en que dice lo siguiente:

Este día, se inicia en el versículo 24, “Y dijo Dios, Produzca la tierra ser viviente, según su especie, cuadrúpedo y reptil y animal de la tierra según su especie; y fue así”

En el versículo 26.- leemos  “Y dijo Dios: Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y que señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en los animales, y en toda la tierra, y en todo reptil que anda arrastrándose sobre la tierra. 27.- Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó. 28.- Y les bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicad y henchid la tierra, y sojuzgadla…..terminando este primer capítulo, con el versículo 31.- “Y vio Dios todo lo que hizo, y he aquí que era bueno en gran manera; y fue tarde y fue mañana: día sexto”

Con estas palabras, estamos terminando el capítulo I de Génesis y, aparte de añadir un millón cuatrocientos cuarenta mil años adicionales, por el sexto día, analizaremos los versículos 26 y 27.

Desde luego, aquí no se menciona el paraíso ni se habla de “espíritu divino”. Simplemente, se creó al hombre y la mujer, simultáneamente y con la misión de “señorear, fructificar y multiplicarse” sobre el resto de las especies animales que poblaban la tierra. De acuerdo a mi criterio, este es el hombre que fue evolucionando, tal como nos lo enseña la antropología en el estudio del desarrollo de la humanidad a través de miles de años.

La Torá nos indica que en un mismo día, creó Dios a las distintas especies animales y al hombre y la mujer. Si a los primeros los conformó al inicio del día y a los últimos, al finalizar, tendremos la posibilidad de más de un millón de años de diferencia, tal como nos lo indica la ciencia.

Al adentrarnos en el estudio del segundo capítulo, lo primero que leemos es el descanso del séptimo día, junto a otro millón cuatrocientos cuarenta mil años más y, a continuación, un recuento de lo ya realizado, entre los versículos 4 y 6. ¿Cuántos días divinos o milenios terrenales transcurren entre dichos versículos?

Sabemos que la Torá no es un texto histórico, aun cuando todo lo que encontramos en su contenido, es histórico. También, tenemos muy claro que su relato no es exactamente cronológico, por lo que lo descrito no tiene por que ser lo acontecido el día previo a lo dicho en el próximo versículo. Si nos encontramos con la relación ya mencionada, perfectamente pueden haber transcurrido millones de años, dándole tiempo a los hombres creados en el capítulo 1, para completar su evolución y, de esta manera, llegamos a lo que más nos interesa en este estudio, el versículo 7.

Efectivamente, es aquí donde se inicia la descripción que ha quedado gravado en nuestra mente, al hablarnos de la creación de este nuevo “hombre” al decirnos: “Y formó pues el Eterno Dios al hombre, del polvo de la tierra, y sopló en las ventanas de su nariz aliento de vida; y fue el hombre ser viviente”

Aquí se inicia el relato de la creación del Jardín del Edén o Paraíso terrenal, de Adán y la posterior creación de Eva,  sacada de una costilla de éste y, lo más importante, como al crear a Adán, le insufla “su aliento de vida” y esa es la gran diferencia con el hombre y mujer que creó en el primer capítulo, que
pasa a ser la creación de la especie humana que evoluciona.

En contra posición a esto, Adán y Eva, son la creación divina que ha de poseer el don de la divinidad, no porque ellos sean divinos en si mismo, sino que poseen Su hálito y su condición especial y ya no evolutiva, pero si, con la facultad de
progresar, innovar y evolucionar, no como especie, sino que en cuanto a su progreso, dotado de esa inteligencia que le ha permitido escalar hasta llegar a un nivel de civilización como es lo que impera en nuestros días.

En la Torá, en ningún momento se menciona cuanto tiempo transcurre entre la creación del mundo, incluidos los hombres “macho y hembra los creó” y la aparición de Adán y Eva, dotados de esas facultades inherentes, que posiblemente, podríamos definir “con espiritualidad y conciencia de su papel y su subordinación a la voluntad divina”.

Su estadía en el Paraíso, que puede haber durado un día o millones de años, ya que no se menciona, es su adecuación y preparación, para que, llegado el momento de su expulsión, por haber comido del árbol del bien y el mal, pueda convivir con la especie humana que ya habiendo evolucionado, se integrará a ellos como un solo todo.

Refuerza esta idea el que, luego de salir del Paraíso, Adán y Eva se encuentran con sus semejantes.

Por si a alguien le cabe alguna duda, recordemos que cuando Caín mata a su hermano Abel, Dios marca al primero para que adonde quiera que él vaya, sus semejantes no lo dañen. Génesis IV v 14 y 15 ya que en el v 16, nos dice “Y salió Caín de la presencia del Eterno y habitó la tierra de Nod, al oriente del Edén. 17.-  Y conoció Caín a su mujer y ella concibió, y dio a luz a Enoj….”Aquí, tenemos la primera mención que nos hace la Torá de otro lugar habitado y de otro ser humano (la mujer), lo que, de acuerdo a mi criterio, está corroborando mi idea anteriormente expuesta.

No sé ustedes, pero yo, luego de llegar a esta conclusión, quedo tranquilo al convencerme que nuevamente, lo leído en la Torá, no se contrapone con la ciencia.


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío.

Destacadas

Exclusivas

Judaísmo


18 COMENTARIOS

  1. difiero en gran parte de tu articulo en la cuestion del tiempo…no por el hecho de ser “judio” quiere decir que todo lo saben o siempre tienen la razón,( de ninguna manera soy antisemita) amo a israel, pero no mencionas tus bases cientificas acuerdate que la ciencia corrobora lo que el eterno ya nos ha revelado en cuanto a su creacion…si gustas yo tengo un estudio de la creacion mi correo es [email protected].

    • Hola Rafael, Si cada relijion dice estar en lo cierto, cree usted que si yo soy cristiana ofendo tu religion osea a Eloim? Yo siento mucho aprecio por la Torà y creo firmenente que El Dios de los judios tambien me creo ami, pero lo entiendo de otra manera, para mi aquel bondadoso Y misericordioso Dios vino al mundo en cuerpo de Jesus, usted cree que si estuviera equivocada TubDios me castigaria cuando muera? Un Dios justo Actuara segun la rectitud y benevolencia no?
      Me da miedo por que como cada religion duce estar en lo cuerto no se wue creer si creo en una ofendo a otra por favor deme un consejo gracias que Dios le bendiga.
      Mi mailmes [email protected] por favor quisiera escuchar por la boca de un hebreo una palabra de aliento un saludo

  2. Estimado señor Eduardo:
    No me pareció una opinión tan personal, sino muy sensata, racional y ajustada a la definición de fe que dan las escrituras:
    “Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebreos 11: 1)

    Quisiera decirle también que comparto casi en su totalidad el artículo, por eso deseo compartir algo que leí en una publicación allá por el año 1999 y que se va a sorprender por las coicidencias y quizás aumente su fe en La Torá, que es mi deseo por eso le escribo. (Lo que sigue es textual)

    ¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación?

    El primer capítulo de la Biblia contiene una explicación parcial del proceso fundamental que Dios siguió para preparar la Tierra como hogar del hombre. El capítulo no da todos los detalles; al leerlo no debe desconcertarnos que se omitan datos que los lectores de tiempos antiguos no hubieran comprendido de todos modos.
    Por ejemplo, al escribir ese capítulo, Moisés no habló de la función de las algas y bacterias microscópicas. El hombre observó estas formas de vida por primera vez después de la invención del microscopio en el siglo XVI. Tampoco habló Moisés de los dinosaurios, cuya existencia se conoció en el siglo XIX al producirse el hallazgo de unos fósiles.
    En cambio, Moisés utilizó por inspiración palabras que la gente de su día pudiera entender, pero que a la vez fueran exactas en todo lo que decían sobre la creación de la Tierra.
    Al leer el capítulo 1 de Génesis, a partir del versículo 3, observamos una distribución en seis “días” creativos. Hay quien dice que estos eran días literales de veinticuatro horas, dando a entender que todo el universo y la vida en la Tierra se crearon en menos de una semana.
    Sin embargo, puede verse fácilmente que la Biblia no enseña tal cosa. El libro de Génesis se escribió en hebreo. En este idioma la palabra “día” se refiere a un espacio de tiempo que puede ser tanto un período extenso como un día literal de veinticuatro horas.
    En el mismo Génesis se habla de los seis “días” en conjunto como un período de mayor duración, el ‘día en el que Jehová hizo tierra y cielo’ (Génesis 2:4; compárese con 2 Pedro 3:8). La realidad es que la Biblia muestra que los “días” de la creación son edades que abarcan miles de años.
    Puede llegarse a esa conclusión por lo que la Biblia dice sobre el séptimo “día”. El relato de cada uno de los primeros seis “días” termina con las palabras “y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana”.
    Pero no concluye así el séptimo “día”. Es más, en el siglo primero de la era común, después de unos cuatro mil años de historia, la Biblia habla del séptimo “día” de descanso como todavía en curso (Hebreos 4:4-6). De modo que el séptimo “día” es un período que se extiende por miles de años, y lógicamente podemos concluir lo mismo acerca de los primeros seis “días”.

    Los “días” primero y cuarto
    Parece ser que la Tierra ya estaba en órbita alrededor del Sol y era un globo cubierto de agua antes de que empezaran los seis “días”, o períodos, de obras creativas especiales. “Había oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa” (Génesis 1:2). En aquel tiempo primitivo algo, quizá una mezcla de vapor de agua, otros gases y polvo volcánico, debió impedir que la luz del Sol llegara hasta la superficie de la Tierra. La Biblia explica el primer período de la creación de esta manera: “Dios procedió a decir: ‘Haya luz’; y gradualmente llegó a existir la luz”, es decir, llegó a la superficie terrestre (Génesis 1:3, traducción de J. W. Watts).
    La expresión “gradualmente llegó a” refleja con exactitud un estado del verbo hebreo que denota una acción progresiva que tarda un tiempo en completarse. Todo el que lea el primer capítulo de Génesis en hebreo puede hallar unas cuarenta veces esta forma, la cual es un factor clave para la comprensión de dicho capítulo. Lo que Dios empezó en la tarde figurativa de un período creativo se hizo progresivamente claro o evidente en la mañana de ese “día”. Por otra parte, lo que se empezaba en un período no tenía que estar completamente terminado antes de comenzar el siguiente período. A modo de ejemplo: la luz empezó a aparecer gradualmente en el primer “día”, pero no fue hasta el cuarto período creativo cuando el Sol, la Luna y las estrellas pudieron distinguirse con claridad (Génesis 1:14-19).

    Los “días” segundo y tercero
    Antes de hacer aparecer la tierra seca en el tercer “día” de la creación, el Creador elevó parte de las aguas. De este modo la Tierra se vio rodeada por un dosel de vapor de agua. El relato antiguo no dice —y no tiene por qué decirlo— cómo tuvo lugar esta elevación, sino que se centra en la expansión que se formó entre las aguas superiores y las superficiales, a la que llama “cielos” ( El Creador pudo haber empleado procesos naturales para elevar estas aguas y mantenerlas en esa posición, hasta que se precipitaron sobre la Tierra en el tiempo de Noé (Génesis 1:6-8; 2 Pedro 2:5; 3:5, 6). Este suceso histórico dejó una huella indeleble en los supervivientes humanos y sus descendientes, como han constatado los antropólogos al hallar reflejado el relato del Diluvio en diferentes culturas de toda la Tierra.)
    Aún hoy en día se usa este término con referencia a la atmósfera por donde vuelan los pájaros y los aviones. Al debido tiempo, Dios llenó los cielos atmosféricos de una mezcla de gases esenciales para la vida.

    Durante el transcurso de los “días” creativos las aguas superficiales bajaron y apareció la tierra seca. Posiblemente Dios se valió de las fuerzas geológicas que todavía mueven hoy las placas de la Tierra para hacer ascender las plataformas oceánicas y formar los continentes. Así pudo haberse producido la tierra seca y las profundas cuencas oceánicas, de cuyo relieve los oceanógrafos han trazado mapas que estudian con gran interés (compárese con Salmo 104:8, 9). Cuando se formó el suelo seco, tuvo lugar otro asombroso suceso. Leemos: “Pasó Dios a decir: ‘Haga brotar la tierra hierba, vegetación que dé semilla, árboles frutales que lleven fruto según sus géneros, cuya semilla esté en él, sobre la tierra’. Y llegó a ser así” (Génesis 1:11).

    Como se ha analizado en el capítulo anterior (“¿Qué hay tras una obra maestra?”), la fotosíntesis es fundamental para la vegetación. Las células de las plantas verdes poseen en su interior uno o varios orgánulos llamados cloroplastos, que son receptores de la energía luminosa. “Estas fábricas microscópicas —explica el libro Planet Earth— producen azúcares y almidones […]. Ninguna fábrica concebida por el hombre es más eficiente que un cloroplasto, ni sus productos tienen tanta demanda.”
    Y así es, pues los animales dependen de los cloroplastos para su supervivencia. Además, sin vegetación verde, la atmósfera tendría un exceso de anhídrido carbónico y moriríamos por el calor y la falta de oxígeno. Algunos especialistas dan explicaciones asombrosas del desarrollo de la vida dependiente de la fotosíntesis. Por ejemplo, dicen que cuando los organismos unicelulares del agua empezaron a quedarse sin alimento, “unas cuantas células pioneras por fin hallaron una solución: la fotosíntesis”. Pero ¿sucedió realmente así? La fotosíntesis es tan compleja que los científicos aún están intentando descubrir sus secretos. ¿Cree usted que la vida fotosintética, con capacidad de reproducción, apareció inexplicable y espontáneamente? ¿O le parece más razonable creer que fue el resultado de una creación inteligente, con propósito, como explica Génesis?
    Es posible que la aparición de nuevas variedades de flora no terminara en el tercer “día” de la creación. Puede que prosiguiera hasta el sexto “día”, cuando el Creador “plantó un jardín en Edén” e “hizo crecer del suelo todo árbol deseable a la vista de uno y bueno para alimento” (Génesis 2:8, 9). Y, como se ha mencionado, la atmósfera de la Tierra debió aclararse en el cuarto “día”, de modo que llegaría más luz del Sol y de otros cuerpos celestes a la Tierra.

    Los “días” quinto y sexto
    En el quinto “día” creativo, el Creador procedió a poblar los océanos y los cielos atmosféricos con una nueva forma de vida, “almas vivientes”, diferente de la vegetación. Es de interés que los biólogos hablan del reino vegetal y del reino animal, y dividen a estos en subclasificaciones. La palabra hebrea que se traduce por “alma” significa “respirador”, y la Biblia dice que las “almas vivientes” tienen sangre. Por lo tanto, podemos concluir que en el quinto período creativo empezaron a aparecer las criaturas con sistema respiratorio y circulatorio, los “respiradores” que poblarían los mares y los cielos (Génesis 1:20; 9:3, 4).
    En el “día” sexto Dios dirigió de nuevo su atención a la tierra seca. Creó animales ‘domésticos’ y ‘salvajes’, designaciones estas que tenían sentido cuando Moisés escribió el relato (Génesis 1:24). De modo que fue en el sexto período creativo cuando se creó a los mamíferos terrestres. ¿Y qué decir del ser humano?
    El antiguo relato histórico muestra que con el tiempo el Creador tuvo a bien producir un ser vivo verdaderamente único en la Tierra. Dijo a su Hijo celestial: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra” (Génesis 1:26). De este modo el hombre reflejaría la imagen espiritual de su Hacedor, manifestaría sus cualidades y podría adquirir una gran profusión de conocimientos, lo que le permitiría actuar con una inteligencia muy superior a la de los animales. También, a diferencia de estos, el hombre fue creado con la capacidad de obrar según su propio libre albedrío, y no principalmente por instinto.
    En los últimos años, los científicos han profundizado sus conocimientos de la genética humana. Al comparar el material genético del ser humano de diferentes partes de la Tierra, han podido comprobar que la humanidad posee un antepasado común. Todo ser humano que ha vivido en el planeta, incluidos nosotros, ha recibido su ADN de la misma fuente. En 1988, la revista Newsweek presentó esos hallazgos en un artículo titulado “La búsqueda de Adán y Eva”. Esos estudios se basaron en un tipo de ADN mitocondrial, material genético que se transmite solo por medio de la madre. Otros informes publicados en 1995 sobre investigaciones del ADN masculino señalan a la misma conclusión: que “hubo un ‘Adán’ ancestral, cuyo material genético en el cromosoma [Y] es común a todos los hombres que viven hoy en la Tierra”, según lo expresó la revista Time. Sea que estos hallazgos sean exactos en todo detalle o no, ilustran que la historia que encontramos en Génesis, inspirada por Aquel que la protagonizó, es perfectamente creíble.
    La creación física alcanzó su clímax cuando Dios juntó algunos elementos de la Tierra para formar a su primer hijo humano, a quien dio el nombre de Adán (Lucas 3:38). El relato histórico nos dice que el Creador del planeta y la vida que hay en él colocó al hombre que había hecho en un jardín “para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Es posible que en aquel tiempo el Creador aún estuviera produciendo nuevos géneros de animales. La Biblia dice: “Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos, y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre” (Génesis 2:19). La Biblia no da a entender de ningún modo que el primer hombre, Adán, fuera una simple figura mitológica. Por el contrario, fue un personaje real, un ser humano que pensaba y sentía, y que podía realizarse en aquel hogar paradisíaco. Todos los días aprendía algo más de la obra, las cualidades y la personalidad de su Creador.
    Al cabo de un tiempo no especificado, Dios creó a la primera mujer y se la dio a Adán como esposa. Además, Dios amplió el propósito de la vida de la pareja con esta significativa misión: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra” (Génesis 1:27, 28). Nada puede cambiar el propósito declarado del Creador, a saber, que toda la Tierra se convierta en un paraíso lleno de seres humanos felices que vivan en paz unos con otros y con los animales.
    El universo material, incluido nuestro planeta y la vida que hay en él, es un claro testimonio de la sabiduría divina. Así pues, es obvio que Dios podía prever la posibilidad de que, con el tiempo, algunos seres humanos optaran por actuar con rebeldía e independencia de Aquel que los había creado y les había dado la vida, lo cual obstaculizaría el gran proyecto de producir un paraíso mundial. El relato dice que Dios puso a Adán y Eva una prueba sencilla que les recordaría la necesidad de ser obedientes. La desobediencia, dijo Dios, resultaría en la pérdida de la vida que les había otorgado. Fue amoroso de su parte advertir a nuestros primeros padres de tal proceder erróneo, que afectaría a la felicidad de toda la especie humana (Génesis 2:16, 17).
    Para el fin del sexto “día”, el Creador había efectuado todo lo necesario para cumplir su propósito. Podía pronunciar “muy bueno” todo lo que había hecho (Génesis 1:31). En este momento la Biblia introduce otro importante período de tiempo al decir que Dios “procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho” (Génesis 2:2). Como el Creador “no se cansa ni se fatiga”, ¿por qué se dice que descansó? (Isaías 40:28.) Esta expresión denota que cesó de realizar creaciones físicas; descansa, asimismo, sabiendo que nada, ni siquiera la rebelión en el cielo o en la Tierra, puede frustrar el cumplimiento de su magnífico propósito. Dios bendijo con confianza el séptimo “día”, por lo que sus criaturas inteligentes leales —seres humanos y seres espirituales invisibles— pueden tener la certeza de que para el fin del séptimo “día”, la paz y la felicidad reinarán en todo el universo.

    ¿Podemos confiar en el relato de Génesis?
    Pero, ¿podemos creer en el relato de la creación y las perspectivas que comporta? Como hemos visto, la investigación genética moderna está llegando a la conclusión que la Biblia había expuesto con mucho tiempo de anterioridad. Además, algunos científicos han reparado en el orden de los sucesos del relato de Génesis. Por ejemplo, el conocido geólogo Wallace Pratt comentó: “Si se me pidiera que, como geólogo, explicara brevemente nuestras ideas modernas del origen de la Tierra y el desarrollo de la vida en ella a un pueblo sencillo y pastoril como las tribus a las cuales se dirigió el libro de Génesis, difícilmente podría hacerlo mejor que siguiendo bastante de cerca gran parte del lenguaje del primer capítulo de Génesis”. También observó que el orden en el que Génesis presenta el origen de los mares y la aparición de la tierra seca, así como la formación de la vida marina, de las aves y de los mamíferos, es fundamentalmente la secuencia de las principales divisiones del tiempo geológico.
    Piense ahora: ¿Cómo supo Moisés el orden debido hace miles de años si su fuente de información no fue el mismo Creador?
    “Por la fe sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible ha tenido origen de lo invisible.” (Hebreos 11:3, Nuevo Testamento, Editorial Mensajero.) Hay quienes no están dispuestos a aceptarlo y prefieren creer en el azar o en algún proceso ciego que supuestamente dio origen al universo y a la vida. Pero, como hemos visto, hay muchas y diferentes razones por las cuales creer que el universo y la vida terrestre, incluida la nuestra, se originan de una Primera Causa inteligente, un Creador, Dios.
    La Biblia dice con claridad que “la fe no es posesión de todos” (2 Tesalonicenses 3:2). Sin embargo, la fe no es credulidad; tiene un fundamento.
    Espero haya sido de su agrado. A su servicio
    Atte.Oscar Peralta

  3. Interesante su opinion. Le recmiend el sitio en Google de:
    ICR Institute for Creation Research de California y creo Colorado (he visitado su museo en California) donde gente con Doctorados y Maestrias en diversas ciencias comparan Genesis Uno al Tres con evidencias cientificas de los dias de la Creacion “yom” son dias de Veinticuatro horas, incluyendo el Shabbat… Mirelo si le place y estoy a sus ordenes para comentarlo…
    Alicia Thompson
    California

  4. Hola,

    Me ha parecido tu artículo muy interesante, concuerdo contigo. Fíjate que tu haces una referencia al tiempo de Dios y esta si existe. En Los Vedas (libros antiguos de la India) explican el tiempo de Dios bajo el concepto de: Día de Brahma, y la analogía que se hace es: Una mosca tiene un tiempo finito de vida al igual que el hombre ó cualquier ser viviente, la mosca en 24 horas de la tierra nace, crece, se reproduce y muere, a un hombre le lleva en estos momentos entre unos 70 a 100 años. Para la mosca es una vida entera, para el hombre al ver a la mosca son solo 24 horas. De allí parte (y yo lo afirmo) que el tiempo de Dios es muy diferente al del hombre, y como tu mismo dices: 1 día de la creación podría ser 1000 años hombre.

    Hasta donde conozco, el hinduismo son los únicos que muestran la escala del tiempo corresponde a las de la moderna cosmologia científica pero extrañamente (casual ó causal) noto como todas las religiones madres tienen puntos de partidas casi-idénticos y puntos de llegada casi-idénticos. ¿Extraño no?.

    Muchas gracias por tu interpretación, saludos desde Caracas, Venezuela.

    P.D: No sigo ningún proceso religioso, soy agnóstico y me interesa mucho estos temas.

  5. cuando la escritura dice 1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Esto refiere a un dia como todo lo entendemos no de epocas o eras y creer que en 7 dias comunes dios creo todo es una tonteria , ademas el calendario de los 7 dias lo inventaron en Babilonia en el cual el pueblo judio estuvo cautivo y los que copiaron este. Tambien copiaron el relato mesopotamico o sumerio, sobre adan y eva que en realidad era adan y lilith, la que dejo a a este y luego adan se unio a eva y para dar otraa reseña de pirarteria cultural, tambien copiaron el relato del diluvio a los sumerios ( rolos de gilgamesh, no se si esta bien escrito) claro que modificando algunas cosas como nombres y lugar. Podria dar mas casos de error y pirateria cultural pero es muy largo, gracias por su atencion.

  6. ahaaa perdon se me olvidaba esta parte, 1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 
    1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 
    1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 
    1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 
    1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Todo esto sucedio una vez que la tierra ya estaba hecha eso quiere decir que el sol , la luna, y las estrellas (el resto del universo), fueron creados despues, …. perdon pero este es ridiculo, nada mas que aportar , el dios creador no es mas que una vision primitiva y fuera de lugar de personas sin conocimiento de ldonde estaban parados, fin.

  7. hola
    les dire una opinion mia segun calculos de eso es mentira y por cierto soy judia me puse a leer esta pagina con mucho cuidado porque me intereso de lo que decían de nosotros y el bereshit es un dios importante y respetado en nuestro acto litúrgico por favor respétenos somos del mismo mundo gracias
    att: carolina
    para el señor hadjes

  8. hola: me gustaría decirles que por favor respeten a los judíos bereshit es un dios acta mente religioso respetado y moderado que a vivido por siglos en nuestra religión judía pues vosotros respetar nuestra religión y por favor no respondan gracias .

  9. siempre es interesante leer otras opiniones. me parecio imteresante y creo que amplia el conocimiento y el deseo de seguir buscando la verdad. B H Di-s bendiga a israel y la paz entre en sus muros.

  10. Buen dia. Me parece sumamente de importancia ese criterio personal, ya que para poder conocer la realidad de las cosas debemos partir desde el principio, lamentablemente a traves del tiempo se han transgiversado las escrituras y les han apartado la mente al ser humano de la esencia correcta de Dios, pero gracias al Eterno q resguarda a nuestros hermanos judios a los cuales les ha sido revelados los misterios.. Sea la paz con Israel
    y por ultimo quiero acotar algo q pude entender en este tiempo; Dios procede a crear a un hombre como adam para mostrar o ilustrar el poder de la unidad reflejar q Dios es uno y nosotros venimos de El por lo cual todos debemos ser unos, luego lo ratifica en la promulgacion de la ley al decretar la Shema el es uno amaras a tu projimo como a ti mismo cada uno de nosotros idependientemente el criterio q manejemos debemos amarnos y respetarnos los unos a otros manifestando el poder de la unidad “cominion” como principio universal cada ser humano es responsable del otro nuestro mesias Yeshua vino a mostrarnos la esencia de Hashem basada en el verdadero amor… Felicito al hombre q hizo esta publicacion xq por medio de ese criterio se q muchos lograran comprender muchas cosas. La humanidad debe volverse a sus raices verdaderas y fijarse en la nacion de Israel y comenzar a investigar para descubrir la realidad de Dios. Shalom amados. Les escribe carlos ledezma desde venezuela estado monagas..

  11. Yo pienso que el Sr.Hadjes no está faltando el respeto a nadie. Personas como yo sin ser judí@s llegamos a éste artículo por buscar explicaciones a diversos temas como éste. Ya que al no tener acceso a muchísima información por el simple hecho de no ser judí@ tengo que conformarme con buscar aquí y allá y sacar a veces mis propias conjeturas y así seguir aprendiendo poco a poco de lo que personas valiosas aportan. O me quiere decir entonces Sras. Rosa María y Carolina ¿en dónde busco la verdad absoluta ?…el título es perfectamente claro sobre su INTERPRETACIÓN MUY PERSONAL en el tema. Adicionalmente no sé si el derecho al libre albedrío sea de exclusividad judía sin embargo yo siento una profunda necesidad de responder. Gracias por compartir sabiduría xoxo

  12. Felicitaciones a los creadores de este sitio,por el alto sentido de responsabilidad al exponer temas que son Escriturales con una mirada científica.
    Shalom.

  13. Shalom: difiero de tu relato , al mencionar que habia mas gente cuando Cain fue lanzado fuera del Gan Eden, y puesto una marca en su frente, y despues tubo hijos, as pasado una parte muy importante que es la de su melliza que nacio con el, la cual lo acompañaria despues como su mujer, aparte se llevo la melliza de Abel para levantar desendencia a su hermano muerto, asi dicta la ley, creo que debes analizar mejor los libros realmente autorizados por los Rabinos y que chekes bien su orosedencia, ya que es el primer paso para estudiar la Torah, que sean fidedignos y no cambien la tradicion hebrea, debes recordar que la Torah no se interpreta, se obedece.
    G
    racias y saludos

  14. Finalmente leo algo coherente, llevo mucho tiempo leyéndolo, analizando y entendí lo mismo. Y cabe mencionar que no practico religión alguna, pero si vivo para el conocimiento de mi padre celestial, solo cabe subrayar que no existe fanatismo específico de mi parte pero si un deseo increíble por encontrar la verdad y llevar a cabo la voluntad de Dios todo poderoso.Es increíble cómo puedo leer algo que corresponde a mi criterio personal y a lo que visiblemente se describe. Gracias.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí