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25 de octubre 2011- En el nuevo libro de memorias de Condoleezza Rice, No Higher Honor, la ex secretaria de Estado de EEUU afirma que “un histórico acuerdo de paz” entre Israel y los palestinos estuvo al alcance de la mano en 2007.

La revista Newsweek, informaba el martes -citando una versión anticipada de las memorias-, que Rice dice que el entonces primer ministro, Ehud Olmert, estaba dispuesto a hacer una propuesta extraordinaria al presidente Mahmoud Abbas.

Y cita las declaraciones de Olmert: “Voy a darle bastante territorio a cambio, tal vez algo así como el 94 por ciento. Habrá dos capitales, una para nosotros en Jerusalén Oeste y una para los palestinos en Jerusalén Este”.
“El alcalde del ayuntamiento conjunto será elegido según el porcentaje de población”.

Olmert dijo también que aceptaría algunos palestinos en Israel, tal vez cinco mil. “No quiero que se le llame reunificación familiar porque tienen demasiados primos; no seríamos capaces de controlarlo”.

Abbas acabó rechazando el acuerdo porque Olmert no le permitía consultar a sus asesores, exigía que se firmara de inmediato. Abbas también dijo que no podía comprometerse en el número de refugiados.

Rice describe la reunión de 2007 con Abbas: “Al día siguiente fui a ver a Abbas y le pedí que nos viéramos en el pequeño comedor contiguo a su oficina. Yo hice un bosquejo de los detalles de la propuesta y le dije que el primer ministro quería continuar. Abbas enseguida empezó a negociar: “No puedo decir a cuatro millones de palestinos que sólo cinco mil de ellos pueden volver a casa”, dijo.

En los últimos meses de nuestra época de Washington tratamos por última vez de alcanzar una solución de dos Estados. La propuesta de Olmert nos obsesionaba al presidente y a mi. En septiembre, el primer ministro había dado a Abbas un mapa en el que se delineaba el territorio de un Estado Palestino. Israel se anexionaría el 6,3 por ciento del territorio de Cisjordania. Olmert dio a Abbas motivos para creer que estaba dispuesto a reducir esa cifra hasta el 5,8 por ciento.

Todos los demás elementos seguían sobre la mesa, incluida la división de Jerusalén. Olmert insistió a Abbas para que firmara en aquel momento. Como el palestino pusiera reparos, queriendo consultar a sus expertos antes de firmar, Olmert se negó a darle el mapa. El dirigente israelí me dijo que él y Abbas habían acordado convocar a sus expertos al día siguiente. Al parecer esa reunión nunca se celebró.

Hablé con el presidente y le pregunté si estaría dispuesto a recibir a Olmert y a Abbas por última vez. ¿Y si hubiera conseguido que los dos vinieran y aceptaran los parámetros de la propuesta? Sabíamos que era una apuesta arriesgada. Olmert había anunciado en verano que iba a renunciar como primer ministro. Israel iba a celebrar elecciones durante la primera parte del siguiente año. Él era un cero a la izquierda, pero era el Presidente.

Sin embargo, lo que me preocupaba era que no volviera a haber una oportunidad como ésta. Tzipi Livni me instó, y creo que también a Abbas, a no consumar la propuesta de Olmert. “Él no tiene prestigio en Israel”, dijo, lo que posiblemente era cierto, pero tener a un primer ministro israelí oficialmente ofreciendo aquellos elementos excepcionales y a un presidente palestino aceptándolos habría llevado el proceso de paz a otro nivel. Abbas se negó.

Como el mandato de George W. Bush llegó a su fin, Rice conserva la sensación de que “tuvimos una última oportunidad”. Los dos dirigentes llegaron por separado, en noviembre y diciembre, para decir adiós.
“El Presidente llevó a Abbas, a solas, al Despacho Oval y le pidió que reconsiderara. El palestino se mantuvo firme y la idea murió … Ahora, en 2011, mientras escribo, el proceso parece haber ido hacia atrás”, escribe.
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Fuente original:https://www.maannews.net/eng/ViewDetails.aspx?ID=432399.