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Haim Amsalem, el rabino a favor del trabajo y del reclutamiento de los Abrejim

HADASSAH

El rabino Haim Amsalem, de 51 años, es un miembro independiente de la Knesset. Elegido en 2006 y originalmente un miembro del partido ultra-ortodoxo Shas, Amsalem fue destituido de su cargo por dicho partido en noviembre pasado por sus puntos de vista sobre la naturaleza de la sociedad israelí y el papel de sus ciudadanos religiosos. Nacido en Orán, Argelia, Amsalem hizo aliyá con su familia en 1970. Autor, profesor y ex rabino municipal de Jerusalén, él es la cabeza de un nuevo movimiento de base sefardí.

P. Usted hizo temblar al partido Shas cuando preconizó que todos aquellos que no están destinados a ser grandes eruditos de la Torah, y que tienen familias que mantener, se pongan a trabajar y no vivan de subsidios “vergonzosos” otorgados por el gobierno. ¿Por qué su mensaje inspiró una efusión de apoyo popular?

R. Me duele ver a 10.000 personas que abrazan… un estilo de vida basado en la buena intención de estudiar la Torah pero que al final del día no van a llegar a alcanzar un nivel elevado en sus estudios de la Torah y que mientras tanto van a vivir en la pobreza. Ellos piensan que hacen una gran cosa… pero… la realidad es que quizás no están haciendo lo correcto.

P. ¿Esa opinión no es contraria a la que promueven las instituciones ultra-ortodoxas, preconizando los estudios a tiempo completo para todos los hombres?

R. Veo a un hombre que está sentado y estudia la Torah, y que en última instancia integra el resto de su vida en sus estudios de la Torah. Pero debe ser al revés. Usted debe ganarse la vida con honor y de la manera más respetuosa, ya sea en el ámbito académico, en las diversas profesiones, en el comercio, en el mundo jurídico. Junto con esto, usted debe encontrar tiempo para estudiar la Torah, y establecer un tiempo para un estudio serio e intelectual. En los Estados Unidos hay muchos que hacen esto. Ese es el valor superior. La Torah aspira a que no haya un abismo entre los mundos del aprendizaje y del trabajo.

P. ¿Puede darnos un ejemplo concreto?

R. El Talmud enseña que un padre debe enseñar a su hijo una profesión. Un hombre necesita la Torah y una educación general, junto con un trabajo. Es simplemente imposible tratar de borrar secciones enteras del Talmud ya que no encajan con su filosofía. La cruda realidad es que muy pocos dedican toda su vida al estudio en exclusividad de la Torah. E incluso éstos deben tener un propósito muy específico: ser líderes espirituales o jueces rabínicos o rabinos o líderes de opinión. A tiempo completo, el estudio permanente de la Torah es para gente especial. Al igual que en el ejército, donde los comandos sólo representan a un pequeño porcentaje de la tropa. No todo el mundo puede ser un comando.

P. ¿Cuál es el credo de Shas?

R. Le’hahzir atara l’yoshna [Regresar la corona a su lugar]. Esto significa ”volvamos a lo que fuimos en el pasado”. ¿Y qué fue eso? Nuestra historia es rica en profesores y médicos que también fueron educados en la Torah. Este modelo ha desaparecido trágicamente casi por completo. Los comentaristas bíblicos – el Rambam, el Ari, el Rivash – eran brillantes astrónomos, médicos e ingenieros. En los últimos 50 años, hemos escrito una nueva historia.

P. ¿Cómo se conectan su enfoque y su historia personal?

R. Soy natural del norte de África, donde crecí. Allí el 99% de todos los grandes estudiantes de la Torah eran profesionales. La tragedia es que tuvimos mucho éxito, nos convertimos en una comunidad exitosa, y eso nos convirtió en más pobres. Nos convertimos en – excúseme – antisionistas. La comunidad sefardí nunca ha sido tan antisionista. Es una desviación que debe ser detenida. Yo dije todas estas cosas de manera consistente dentro del Shas, pero fue durante un período en el que había, digámoslo así, muchos matices y colores compitiendo, de los cuales mi punto de vista no era más que otro más. De repente, cuando un gran número de partidarios del Shas comenzó a estar de acuerdo conmigo, hubo una revelación desde los círculos ashkenazis que decía: “¿Qué está pasando? Rav Amsalem está causando una conmoción, o lo calman o se lo quitan de encima”.

Todos [los principales rabinos sefardíes] apoyaron la creación del Estado, y llegaron hasta Eretz Yisrael impulsados por un puro y simple sionismo, por el amor a la Tierra de Israel. No crecí con estas distinciones artificiales. Nuestra herencia dice que nos vistamos como podamos, que vivamos como queramos, pero una cosa es fundamental: Hay que unificar… a todo el pueblo judío. Algo muy bueno e importante ha sido abandonado en el camino. algo que debería estar siempre presente. Para mí, ese algo es el sionismo, el amor a la Tierra, la competencia dentro de la sociedad, la construcción de la sociedad y, por supuesto, la participación en las diversas cargas.

P. ¿Eso significa que hay que servir en las Fuerzas de Defensa de Israel?

R. Sí. No está bien que algunos lleven esa carga sobe sus espaldas y otros no. Ya sea en el ejército o en el servicio nacional o civil, eso no importa. No queremos una comunidad de parásitos. Somos un país pequeño que está rodeado de países no muy amables. Tenemos que defendernos. Tenemos que tener un ejército exitoso, sofisticado.

P. ¿Está justificada la ira desatada contra los partidos religiosos por centrarse preferentemente en sus propios y estrechos intereses, y menos en las necesidades espirituales y sociales de la población en su conjunto?

R. La noción del autointerés es un gran error. Tomemos el tema de la conversión, por ejemplo. La conversión en Israel es una necesidad nacional. Hemos tenido una bendita aliya procedente de la antigua Unión Soviética. Del casi un millón de recién llegados, hasta 300.000 de entre ellos se encuentran en una situación problemática, ya que en algunos casos su madre no es judía. Yo escribí dos libros para demostrar que esta categoría de personas, que de hecho no son halajicamente judías, es necesario convertirlas. Sin embargo, tienen una clasificación especial, zera Israel [simiente de Israel].

P. ¿Qué puede decirnos la tradición acerca de estos grupos?

R. El profeta Ezequiel [Capítulo 31] nos manda acercarnos a ellos, tratarlos con respeto…, para hacerles el camino más fácil. Así que el desafío es claro: si les pedimos que se conviertan en un 100% ortodoxos el día después de su conversión… esto simplemente no es realista. Además, si alguien no tiene interés en ser judío, y se toma la conversión como únicamente una puerta de entrada, estaríamos convirtiendo al proceso en una mascarada. Pero siempre hay un término medio. Hay personas que realmente quieren ser judíos, que realmente desean cumplir los mitzvot, pero en el fondo nos están diciendo que les demos tiempo para acercarse poco a poco. Y con toda la razón. Cuando usted ve a un soldado en el ejército israelí dispuesto a defender y dar su alma por el pueblo judío, es evidente que se merece un tratamiento especial y una actitud alentadora.

P. ¿Por qué el establishment religioso sigue sin ver esto?

R. Diversos acuerdos se les han ofrecido, pero los haredim lituanos mantienen un monopolio. El Estado de Israel no entendía que estas cosas eran demasiado importantes como para delegarlas en un pequeño grupo. Así que la pregunta es: ¿los rabinos entienden que es su deber resolver estos problemas? Tradicionalmente, los grandes líderes han pensado fuera de la norma a la hora de encontrar formas de resolver los problemas reales. En los últimos 30 años, este tipo de pensamiento se ha olvidado en un rincón.

P. ¿Su posición respecto al servicio en el Ejército se extiende a las mujeres?

R. El Ejército es una profesión que está destinada principalmente a los hombres. En el caso de una mujer judía, en mi opinión, el hogar judío es su mejor contribución.

P. ¿Y un puesto de trabajo?

R. Vivimos en un mundo moderno. Si una mujer quiere trabajar, tiene completo derecho a trabajar y alcanzar los niveles más altos dentro de cualquier profesión. ¿Pero eso supone que esté requerida u obligada a hacerlo? No. En el concepto del mundo de la Torah, ella no está obligada a mantener un trabajo. Ese sería el papel del marido. En la ketubá, si se lo solicita el marido, puede tener que ayudarlo financieramente…

P. ¿Qué piensa usted de la separación de sexos en las líneas de autobuses?

R. Es innecesaria, y de hecho, ni siquiera sigue los conceptos de la Torah. Es un insulto para toda una población. La gente simplemente lo ve, y piensa que nos estamos convirtiendo en una sociedad fundamentalista. No es aceptable bajo ninguna manera o forma.

P. ¿Tiene nuevos objetivos políticos?

R. Recientemente he creado un movimiento ideológico llamado Ram Shalem. No es un partido, sino una organización con una perspectiva distinta. No está conectado al Shas, y no se ocupa de la política. Se trata de difundir mis opiniones a todos los niveles, en conferencias, lecturas, libros, reuniones, a través de Internet. En el momento en que la gente venga y nos diga “Nos encanta lo que cuenta, nos identificamos con esto, apoyamos aquello”, entonces sabré qué hacer políticamente hablando.

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