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Vacas gordas de Estela Golovchenko en el marco del ciclo Opera Prima en el Centro Cultural Helénico

ESTHER ZYCHLINSKI

Qué tienen en común una vaca robada guardada en una fábrica abandonada que abasteció a la población de carne y trabajo, un refugio, unos niños que están como vacas flacas, solos donde la madre muere y solo quedan dos hermanos, la mayor que cuida del menor, un portafolio con dinero que va a caer a esta fábrica que suponen los niños está vacía, la supuesta ocupación de la fábrica por gente “bien”, trajeada y bien vestida, cuya ocupación es otra.

Cuando se quedan sin la vaca no por su culpa porque dentro de sus posibilidades ayudan a gente que no puede pagar, le dan de comer y la protegen hasta que algo ocurre, así como cuando deciden regresar la maleta y se quedan sin nada, por ahí aparece un perro que tampoco aparece en escena que mantienen de sobras de comida que aunque no se diga, también los ayuda a sobrevivir.

Esta escritora Estela Golovchenko escribe esta obra en 2002, y es distinguida en Uruguay su país natal con el Primer Concurso de Obras de Teatro de la Comisión del Fondo nacional de Teatro (CONFONTE) y dos años más tarde recibe el premio Florencio al mejor texto de autor nacional.

Lenny Gruber dirige a Antonio Peña y Maríaluisa I. Erreguerena nos invitan a una reflexión agridulce, un reflejo de la vida de muchos como un discurso de la realidad, entre ser una pieza porque nos describe una situación real tomada de la vida, onírica porque juega entre la realidad y situaciones ficticias, le quita un poco lo serio a la situación y nos muestra cómo los niños ven la vida, riéndose de ella y buscando el lado amable a pesar de la tragedia.

La adaptación hecha por Maríaluisa, tiene algunos modismos, sin embargo esto no es pretexto para acompañarlos en este juego donde las luces son el único indicador de las transiciones limpias, y los obscuros totales que nos indican el cambio de escena. Una iluminación suficiente, tirando a baja, con un tono de voz donde se empieza bajo para subir y luego bajar, un vestuario adecuado para dos niños en problemas, excepto con un cambio del actor y, un escenario totalmente vacío donde solo aparece una cuerda, que nos lleva a las bodegas del foro donde se supone está la vaca, personaje importante para entender la puesta en escena.

Una obra con tema universal que se ha presentado en Argentina, España e Italia, cuyo final nos habla de esperanza, del amor de los dos hermanos que les permite sobrevivir y al final siguiendo este juego de realidad y ensueño encuentran una salida, el final queda abierto dentro de lo real y lo irreal, pero al fin y al cabo nos habla de la esperanza.

El boletín dice: “La compañía Vocinglería Teatro busca asumir un espacio de expresión artística con la convicción de que el teatro sublima al ser humano a través de puentes comunicativos que invitan a la emotividad, al cuestionamiento, a la reflexión y la liberación del espectador.

También conocemos la historia de unas cajas vacías de zapatos en navidad así como una vaca, único juguete de este niño que la hermana le mintió cómo la encontró..

Para descubrir y poder contestar esta preguntas con estos actores con un trabajo tan bien realizado y una dirección muy buena, se presenta los miércoles a las 20:30 horas en La Gruta del Centro Cultural Helénico, déjense envolver por estos dos jovencitos, cuyo amor les permitió sobrevivir.

Luis Conde los acompaña en el diseño escénico muy bien llevado sobre todo cuando no hay nada en el escenario, Eduardo Islas en la fotografía y diseño gráfico y Angel S. Senties con la musicalización.

Esta obra estará hasta el 14 de diciembre con una temporada corta, vale la pena verla sobre todo ahora que las puestas empiezan a disminuir en algunos foros por la cercanía del fin de año.

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