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Tres entramados del Escarabajo

JENNY ASSE CHAYO

Escarabajo es mucho más que un relato poético que versa sobre una mujer que aventura un descenso a sus ínferos para exorcizar los rostros que moran en las entrañas de la muerte: con estas palabras, Mariana Bernardéz describe la última obra de Jenny Asse Chayo ( 2012, Editorial Praxis), de la cual presentamos tres poemas.

YO

Quiero poner los nombres de mi muerte desde el límite de la cosecha que me condena.

No sé para quién escribo y no hay remedio para la palabra que se ensaña, esclaviza, demanda, irrumpe: sopor del aliento que gira y me obliga, frente a la página, vacío contra vacío, a espejear el viento.

La búsqueda de la verdad es un atajo, un pre-texto para no vivir.

Cimbra el espíritu y lo coloca fuera del mundo. Dolor que ilumina por instantes el aire, la tierra que me es dado pisar y no entiendo. Esta Nada es un enigma. Y estoy fuera de los rostros que no alcanzo porque distinta me arrobo, me culpo, me hundo, más que todos, me encumbro también en mi alegría.

Mácula, de fondo, el verso, es un es-ca-ra-bajo. Un intento de llegar a la semilla. Desordeno el mundo. A destono, a destiempo, siempre en las orillas, desde ahí me nombre, desfigurada. ¿Seremos toda una nube, un verdor para otros bosques? Somos desierto, arena que se extiende contra la Nada a recibir el sol. ¿Cuándo llegará el uni/verso?

Luz, ansia imprecisa en el fondo de todas las tempestades.

Este discurso roto me troza el alma.

Me vierto.

La palabra es una promesa que habrá de cumplirse por entero hasta que hayamos muerto. Por eso la desesperación profunda.

La sed se cielo me fulmina el alma.

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Soy la otra, la que sale del espejo confundida, es/cara/bajo.

Vivo en un sinnúmero de rostros;emerge, en la quietud, mi madurez esquiva.

Soy la otra, la que alumbra las sombreas del pasado y ronda un beso.

Ansío el tiempo de la costilla. Amarme escara/baja.

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Y esculpí todas las voces que me marcaron renací

en el gesto de Dios, en Su tiempo inmenso.

En Su ira y en Su palabra, en Su risa y Su sentido,

en su historia y para ella: en Su costilla, en la arena fértil, grama de Su sueño.

Y en el sueño del sueño de D-os fui creciendo, di/h/abla

higuera. Fecunda entre sus brazos dolo/rosa de signos.

LA red de mi destino parió soles

y fui el ave de todas las cenizas, renacida.

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