Inicio » Opinión » Arte y Cultura » ¡Soy Frida, soy libre!

¡Soy Frida, soy libre!

Artículo de mayo de 2012

ESTHER ZYCHLINSKI

La historia se ha encargado de presentarnos a los personajes a su manera, en este caso Tomás Urtusástegui en este monólogo muy bien actuado como se vio en este ensayo general donde se invitó a la prensa, nos lleva al mundo interno de esta atormentada mujer, que si bien sobresalió como pintora, tuvo la enseñanza de la fotografía de su padre de origen alemán Guillermo Kahlo y al cual se le deben muchas de las fotos de la época de principios de los 1900´s, su vida personal estuvo plagada de dolor por los problemas de la poliomielitis y el accidente que le lastimo la columna vertebral.

En esta puesta nos llevan a ese mundo interno, donde conocemos a esa mujer cuya lucha por acabar con los cliches de la época hacia la mujer y que tristemente, siguen existiendo a pesar de haber cumplido cien años de su nacimiento, siendo su nombre completo Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón,

En el primer monólogo nos platica sobre su padre y su madre, se presenta metida en la parte de arriba del traje de tehuana, estando el escenario repleto de diversos trajes regionales, así como una faja que utilizaba, un overol, un sombrero como el que usaba su esposo Diego Rivera, cuyo nombre completo era Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta a la hora de pintar los murales

Una silla de ruedas, un sofá individual muy cómodo y una mesita con algunos objetos como unos pinceles y una foto, moviéndose con un trazo muy sencillo y con transiciones muy claras y muy bien logradas, además de los cambios de voz en cada monólogo ya que estamos hablando de 9 monólogos, correspondientes a la forma de sentir.

Entre estos están cómo sentía hacia el amor, el sexo, la política, el arte, la libertad y el dolor, acompañados en todo caso con la música de Chabela Vargas quien les permitió usar este material, además de estar presente en la primera función este lunes a las 20.30 horas en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, con una temporada del 13 de junio al 5 de septiembre.

Aún cuando la actriz se está preparando para el siguiente monólogo la música ocupa un lugar muy importante, convirtiéndose en otro personaje que nos narra una historia.

El lenguaje no verbal es decir el movimiento del cuerpo y la gesticulación de la cara están tan bien logrados que nos hablan no solo de una larga carrera, sino de una preparación para entender y sentir como Frida.

Con un vestido mexicano usado como base de su vestuario, va utilizando diversos elementos de la escenografía como la faja, el overol de Diego y otros, nos vamos adentrando en su vida interna expresada sin ningún tapujo, donde nos habla de una necesidad de darle su lugar a la mujer por lo que ella misma es y no, por el marido como le pasó a ella.

Nos platica porque le gustaba pintarse ella sola y el bienestar que le producía, su última petición a su marido y cuál quería que fuera el final de todos sus cuadros, lo cual no se cumplió.

Siguiendo con la tendencia del uso de la voz en un tono bajo, empezando y terminando bajo y subiendo solo cuando era necesario para poder distinguir un monólogo del otro, además del uso de la música, con el uso de tonos pastel y blanco en la iluminación con tonos fríos, por lo menos a quien escribe le llegó tanto que hubo momentos con la piel chinita; me dejó la sensación de que si estuviera viva seguiría luchando, buscando que el papel de la mujer se reconozca que si bien algo hemos logrado, falta mucho por hacer.

En el último cuadro cuando habla sobre el dolor, sentí un estremecimiento que no puedo explicar, qué importante es conocer a los personajes que han hecho historia sobre todo Frida como pintora y representante de una mujer que a pesar de la época se atrevió a hacer cosas “mal vistas” incluyendo su bisexualidad, mencionando el nombre de dos mujeres una fotógrafa y otra una actriz muy famosa y recordada aún a la fecha.

Bajo la dirección de María Muro, el diseño de escenografía e iluminación de Simón Guevara, la producción y asistencia de dirección de Laura Elena Padrón y el diseño de vestuario de Yolanda Reyes, les deseamos mucha mierda, siempre resulta controvertido manejar a un personaje como ella desde un punto humano, por lo cual los invitamos a conocer esta gran mujer que no solo fue una gran pintora sino un gran ser humano, que nos enseñó “querer es poder”.

“Mucha mierda”(o sea, ¡suerte! en el lenguaje del teatro) tanto para Tomás Urtusástegui uno de los dramaturgos contemporáneos vivos y a todo este elenco, por mostrarnos que detrás de todo artista hay un ser humano.

(

Junio 9 del 2011

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *