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sábado 20 de julio de 2024

CON INFORMACIÓN DE LA RAZÓN Y DIARIO DE NAVARRA

Helicóptero de la policía alemana quemado en las operaciones de rescate

5 de septiembre 2012- Hoy se cumple el 40 aniversario de la Masacre de Múnich ocurrida durante los Juegos Olímpicos. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado «Septiembre Negro» tomó como rehenes a 11 de los 20 integrantes del equipo olímpico de Israel.

El ataque condujo finalmente a la muerte de los 11 atletas israelíes, 5 de los 8 terrioristas y de un oficial de la Policía alemana. La tragedia fue vista en todo el mundo a través de la televisión. A pesar de ello el presidente del Comité Olímpico Internacional decidieron que los terroristas no podían condicionar los Juegos, aunque al día siguiente se celebró en el estadio olímpico un memorial por los muertos al que asistieron más de 100.000 espectadores y los 3.000 atletas que participaban en la Olimpiada.

En Alemania, el aeropuerto militar de Fürstenfeldbruck, donde murieron los nueve deportistas, será escenario este miércoles de un acto conmemorativo en recuerdo de los fallecidos.

Han confirmado su asistencia, además del ministro del Interior alemán, Hans-Peter Friedrich, y el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, familiares de diez de los once miembros del equipo olímpico israelí fallecidos en el atentado y siete supervivientes, así como otros representantes del mundo de la política y el deporte.

Lo importante, en opinión del cónsul general de Israel en Baviera, Tibor Shalev Schlosser, es que el cuarenta aniversario del atentado no sirva para dejar atrás todo lo ocurrido, sino que “se convierta en un hito para mantener el recuerdo, sobre todo entre las nuevas generaciones”, citaba el periódico local “Kreisbote”.

“Estamos trabajando conjuntamente para que los once deportistas y el policía alemán continúen conservando en el futuro un rostro en nuestra memoria”, declaró el diplomático recientemente en la presentación en Fürstenfeldbruck de una exposición y del catálogo “5 de septiembre de 1972. El fin de los juegos felices de Múnich”.

La muestra, que podrá verse por primera vez este miércoles, documenta con fotos, vídeos y recortes de prensa el atentado de 1972 y lo sitúa en el contexto general de los Juegos Olímpicos de Múnich.

Además de la presentación cronológica de los acontecimientos en la villa olímpica y después en el aeropuerto militar de Fürstenfeldbruck, la exposición dedica un capítulo a la demanda civil que los familiares de los fallecidos perdieron contra el estado federado de Baviera.

COMUNIDAD ISRAELITA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

El jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU: “No quiero ser cómplice de un ataque israelí”

En su mensaje todavía más franco, la administración americana bajo el mandato de Barack Obama declaró que Israel actuará de manera solitaria si decide atacar el programa nuclear de Irán con una operación militar. El jueves 30 de agosto, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, expuso la idea, por tercera vez en las últimas semanas, de que un ataque israelí “claramente retrasaría, pero probablemente no destruiría el programa nuclear de Irán”. Pero esta vez, hablando con periodistas en Londres, añadió con impaciencia: “Yo no quiero ser cómplice si ellos [Israel] optan por realizarlo (el ataque)”.

Dempsey, posteriormente, asombró a la audiencia diciendo que “desconocía las intenciones nucleares de Irán, ya que la inteligencia no ha revelado sus intenciones”. “Lo que está claro”, continúo, “es que (los frutos) de la presión de la coalición internacional sobre Irán podrían revertirse si [Irán] fuera atacado antes de tiempo”. “Las sanciones contra Irán están teniendo un efecto”, prosiguió, “y se les debe dar una oportunidad razonable de éxito”.

El momento en el que el jefe del Estado Mayor Conjunto realizó esta afirmación no pudo ser más desafortunado. Mientras hablaba, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) informaba de un incremento de un 31% en el 20% de uranio enriquecido por Irán, con 189,4 kilogramos actuales frente a los 145 de mayo.

Se volvía evidente, pues, para todo el mundo, que las sanciones contra Irán no le habían desviado ni un ápice de la carrera hacia su capacidad de fabricar armas nucleares, una carrera que continuará siempre y cuando no se hace nada efectivo para detener – o incluso retrasar – sus avances.

Los inoportunos comentarios del general Dempsey, según las fuentes militares consultasas por DEBKA, son la señal más clara hasta ahora de la clase de información con que se alimenta el presidente Obama acerca de Irán y de sus aspiraciones nucleares. Él quiere que le dejen solo para realizar sus propios juicios y tomar decisiones sobre la base de esa información que la inteligencia le proporciona, a pesar de que podría ser demasiado tarde para evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear armada.

Israel, que está en la linea directa de las amenazas de destrucción por parte iraní, por lo tanto, ha sido abofeteada públicamente por su mejor amigo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Ehud Barak, al igual que sus predecesores, han podido comprobar como han malgastado tres años de incansables esfuerzos para resolver el peligro nuclear iraní, todo ello por intentar llegar a un acuerdo con ese amigo. Washington acaba de abandonarles.

DEBKA sugiere que a menos que el general Dempsey hablara improvisadamente (poco probable), sin duda habría estado obedeciendo una orden de la Casa Blanca – aunque Washington después emita un comentario suavizando sus palabras -. Esta orden habría sido impulsada por la información de que Israel estana a punto de atacar a Irán, algo que Obama trata de atajar.

El último informe trimestral publicado el jueves por la IAEA debe haber avergonzado seriamente a la administración Obama, al convertir en una tontería su fijación con una solución basada en la diplomacia y las sanciones . Las palabras del jefe del Estado Mayor Conjunto pueden haber sido pronunciadas como una respuesta autorizada.

No obstante, los líderes de Irán deben estar riéndose abundantemente ante los inútiles esfuerzos de Estados Unidos para aislarlos por su carrera hacia su meta nuclear, sobre todo cuando se observa como Teherán se ha convertido en el escenario de la Cumbre de Países No Alineados a la que asistieron decenas de líderes mundiales.