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Coinciden judíos en que es posible ser gay sin renunciar a la religión

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Actualmente, cerca de 40 mil judíos viven en México, si bien algunos pertenecen a sectores ortodoxos y muy conservadores, para Luis Perelman Javnozon, presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (Femess), el judaísmo “no es lo que se piensa”, pues en los últimos años ha cambiado su postura en temas como la diversidad sexual, algo que ha contribuido para que integrantes de la comunidad judía puedan “salir del clóset” sin tener que renunciar a su religión.

Durante el foro “Religión y homosexualidad”, realizado ayer con motivo de Pluralidad Ibero, la primera semana de la diversidad sexual en la Universidad Iberoamericana, el sexólogo aseguró que prueba de esta apertura es el surgimiento de grupos de apoyo para hombres y mujeres de la diversidad sexual dentro de la comunidad judía, entre ellos Guimel, Judíos LGBT, Familiares y Amigos.

Roni Waisser y Eli Nassau son miembros de este grupo surgido en febrero de este año, y quienes desde su perspectiva como hombres judíos y homosexuales hablaron acerca del objetivo principal de Guimel: visibilizar a la diversidad sexual dentro de la comunidad judía, para que todos y todas tengan las mismas oportunidades y sean tratados igual que los demás, sin discriminación por orientación sexual o identidad de género.

Eli Nassau explicó que Guimel es la tercera letra del abecedario en hebreo, cuyo sonido es igual al de la letra “G” de la palabra gay; además, al ser la tercera letra del abecedario, coincide con el hecho de que Guimel es la tercera iniciativa de grupos judíos LGBT en México: la primera fue Shalom Amigos en 1994, la segunda un grupo social y ahora Guimel, una iniciativa que trata de incidir en todas las instituciones de la comunidad judía, incluidos los templos y sus rabinos.

De acuerdo con estimaciones de Roni Waisser, de los 40 mil judíos que habitan en el país, entre un 8 y 10 por ciento son personas no heterosexuales, “descubiertos o no”; por tal motivo, para Waisser la importancia de Guimel radica en que es un espacio no sólo para el homosexual o la lesbiana, sino también para los padres de éstos, pues, dijo, muchas veces los padres necesitan tanto o más apoyo del que necesitan los hijos.

Por su parte, Judith Vázquez Arreola, teóloga egresada de la Universidad Iberoamericana, subrayó que las tradiciones religiosas deben centrar su atención en la persona y no en su sexualidad, apariencia o en su rol de género, esto con la finalidad de evitar la exclusión.

Arreola, quien durante su participación en el foro habló particularmente de Cristianismo y diversidad sexual, afirmó que las iglesias de esta religión excluyen a homosexuales y lesbianas porque representan una confrontación a las tradiciones religiosas que prohíben, tanto a heterosexuales como a homosexuales, gozar de su cuerpo.

“Hombres y mujeres de la diversidad sexual tenemos la libertad de tomar nuestro cuerpo y apropiarnos de nuestro placer, lo cual confronta una tradición cristiana que prohíbe el goce del cuerpo, el cual es considerado un templo de Dios”, concluyó la teóloga.

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