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jueves 04 de junio de 2026

Santuarios de la Mariposa Monarca en México

ELENA BIALOSTOCKY PARA ENLACE JUDÍO

El Santuario de las Mariposas Monarca, “El Rosario”, se encuentra localizado en Angangueo, Michoacán.

El santuario pertenece a un ejido en el que viven 330 familias; cada año, 11 integrantes de cada familia se turnan para trabajar en su cuidado mientras el resto se dedica a la siembra de maíz, trigo o cebada. También se dedican a la construcción y mejoramiento de las carreteras que permiten llegar al santuario

No se sabe exactamente cuándo comenzaron a emigrar las mariposas a México: se tiene noticias de que en 1930, ya se sabía de ellas. Este Santuario comenzó a ser cuidado como tal a partir del año 1990; en el 2008, esta aérea fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Las mariposas monarca viajan desde Canadá y los Estados Unidos; recorren más de 4000 Kms. hasta llegar a los santuarios en México. Comienzan a llegar antes del Día de Muertos y se quedan hasta fines de marzo. Se calcula que llegan alrededor de 150 millones de mariposas a los diferentes santuarios.

Se le llama “santuario” porque, hace muchos años, los habitantes de la zona decían que eran sus antecesores los que venían a visitarlos.

Todos los santuarios han sufrido la tala indiscriminada de árboles por parte de personas sin ningún tipo de respeto a la zona. Actualmente, los mismos moradores la protegen y vigilan, para que no haya más tala.

Desde la base de la reserva, hay 2 formas de subir al santuario: a caballo; o caminando por un camino de terracería y más de 550 escalones.

La vida promedio de las mariposas monarca es de 8 a 9 meses.

Al llegar a la cima, recibimos instrucciones de cómo comportarnos: en el santuario no se debe tocar a las mariposas, pues el solo contacto con sus alas provoca que pierdan su capacidad de volar y mueran. El ruido las asusta: aún cuando se encuentren en el suelo -o muertas-, hay que mantener silencio.

Al emigrar hacia nuestro país, las mariposas buscan calor. Cuando está nublado o hace frio, se mantienen en los árboles y parecen colmenas enormes. En cuanto comienza el calor, se ven, en los árboles, abriendo sus alas- y cuando inician el vuelo, el lugar se va cubriendo de naranja; lo único que se escucha es el sonido de su vuelo.

Los mejores meses para ir a visitar los santuarios son febrero y marzo.