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El régimen de Asad puede tener escondidas 50 toneladas de uranio

LA GACETA /

El Organismo Internacional de la Energía Atómica teme que guarde el material de una central destruida por Israel en 2007. Podría alimentar cinco bombas radiactivas.

Los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y varias agencias de Inteligencia occidentales están “preocupados” por la “posibilidad real” de que Siria tenga escondidas 50 toneladas de uranio no enriquecido, según informó ayer The Financial Times. Entienden que se trata de un “recurso vital” para construir una bomba atómica y que semejante cantidad, bien tratada, puede ser suficiente para “crear cinco dispositivos”. Habría “consecuencias desastrosas”, advierten, si llega a manos de Irán, aliado incondicional del régimen.

Siria siempre ha negado que haya desarrollado un programa nuclear con fines militares, pero en 2007 Israel atacó su reactor de Al Kibal, al este del país, porque estaba “al borde” de completar el proceso que cristalizaría en una bomba. La infraestructura quedó inservible pero nadie sabe qué pasó con su combustible; en 2008 el OIEA acudió a la planta y sólo halló “trazas” de uranio. El destino de la carga, un misterio. Se habla de 50 toneladas porque es lo que necesita para funcionar la central de Yongbyan (Corea del Norte), a cuya imagen se construyó Al Kibal.

Hay indicios de que Siria ha creado una base secreta de conversión de uranio en Marj Al Sultan, no lejos de Damasco. “Se puede llegar a la conclusión de que el Gobierno sirio está dispuesto a defenderse como sea de los rebeldes”, reconocen los analistas.

Reserva “decisiva

Los Servicios de Inteligencia y el Instituto Estadounidense para la Ciencia y la Seguridad, citados por el diario, confiesan su “temor añadido” al desvío a Irán de la carga. “Sin duda, se podría transferir por aire”, dicen. La reserva podría ser “decisiva” para Teherán, en los avances de su programa nuclear, orientado a un uso defensivo, según la ONU, que los ayatolás defienden como civil.

No obstante, el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad está retrasando la entrada en funcionamiento de sus centrifugadoras y convirtiendo parte de su uranio en polvo para uso médico, un gesto de buena voluntad ante las negociaciones con Occidente de este mes. Israel insiste en que en primavera o verano estará a punto de lograr una bomba atómica.

El diario sirio Damas Post asegura que EE UU y Rusia pactaron el mes pasado que no hubiera intervención armada, con Moscú como garante de que el presidente Bashar el Asad no va a usar armas químicas –hay “decenas de bombas” preparadas, denuncia Israel–. El Gobierno ruso sostiene que el arsenal “sólo se ha traslado a zonas seguras” para que no las tomen los rebeldes. Damasco ha prometido que “bajo ninguna circunstancia” las usará.

La vía diplomática, pese a estos acuerdos puntuales, no cuaja. El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, se reunirá mañana con norteamericanos y rusos. En la BBC, calificó de “oportunidad perdida” el discurso del domingo de Asad, con su plan de paz que no incluye su marcha (aunque propone una reforma constitucional, gabinete de unidad dirigido por él y elecciones, con su candidatura, en 2014). Denuncia que la postura del mandatario es cada vez más “sectaria”, boicoteando a los interlocutores de la oposición. “Hay pocas posibilidades de progreso”, asume.

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