¿Todavía tenemos luz?

ELÍAS DAYE

Una luz en el camino

Enlace Judío México | En estos días donde la cibernética, computación y medios de comunicación nos recluyen de nuestra esencia, se enciende una luz de vida, de esperanza. Esa es la llama que tenemos dentro de nosotros, de nuestras raíces judías, de nuestro yo verdadero, y esa es la luz que encendemos en Janucá.

Es también para que la gente vea el milagro de habernos superado frente a la asimilación.

Es una llama interior que nos dice: “nosotros podemos ser libres de la sociedad que nos fagocita, de percepciones externas que nos dañan y nos convierten en seres no pensantes, en autómatas, de hacer nuestras tareas sin reflexionar y sin saber hacia dónde nos dirigimos”.

Esa energía que poseemos y no utilizamos es la llave de nuestro crecimiento espiritual.

El milagro de Janucá, hoy en día, es mostrar que aunque los valores se perdieron (llámese respeto, dedicación al prójimo, estudio de tora, mitzvot (buenas acciones)) nosotros no estamos vencidos, tenemos una luz en el corazón que nos dice: “Somos judíos, no nos dejemos derrotar”.

Ejercitemos nuestros músculos espirituales dormidos, aún hay esperanza. No importa si los demás se burlan, o si nos ven ridículos. Nosotros bien sabemos que es nuestra mejor receta para seguir adelante.

En Janucá un poco de aceite puro duró ocho días, nuestro aceite son aproximadamente ochenta años. Ellos lo encendieron y se dieron esa posibilidad que parecía imposible. En nosotros ocurre lo mismo.

¿Quién dijo que estamos perdidos? Encendamos el aceite que tenemos dentro para iluminarnos e iluminar a los demás con esa fuerza de nuestra vida.

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