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SAL EMERGUI

Enlace Judío México | El acuerdo marco deberá esperar. El optimismo del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que cierra hoy su enésima visita a Jerusalén y Ramala, se estrella de momento con el pesimismo -realismo, en el diccionario local- de los líderes israelíes y palestinos, atrincherados en sus posiciones y enfrascados en la acusación ante un eventual fracaso en las conversaciones de paz.

Tras reuniones “muy intensas y serias” con el presidente palestino, Abu Mazen y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Kerry dijo sentirse “alentado por los progresos” y ayer intentó recabar el apoyo jordano y saudí a su acuerdo marco que garantice la continuidad de las negociaciones y marque el camino a la paz.

“Han avanzado en las negociaciones de cara a un pacto, pero aún no han llegado a ese punto”, reconoció en Ramala, suavizando en clave diplomática la sensación de fracaso. En Jerusalén, a la que regresó anoche tras su viaje a Amán y Riad, añadió: “El acuerdo que presentamos a israelíes y palestinos es justo y equilibrado. El presidente Obama y yo estamos comprometidos en una solución que mejore la seguridad de los ciudadanos de esta zona”.

Una gran presión interna

Sometidos a una gran presión interna, Abu Mazen y Netanyahu, se oponen a premisas clave del documento de Kerry. El palestino rechazó el reconocimiento de Israel como Estado judío. Kerry secunda esta petición israelí a cambio del apoyo a que las fronteras del 67 (con intercambio de territorios) sean la base negociadora para la creación de Palestina con Jerusalén Este como capital. Si Netanyahu aceptara este principio por escrito provocaría la salida de su coalición del ultranacionalista Bayt Yehudit y el motín del ala más derechista del Likud.

Respecto al plan de seguridad sobre el control fronterizo del Valle del Jordán, los dos tienen objeciones. Abu Mazen veta la presencia militar israelí en esa parte de Cisjordania, ya que vulneraría la soberanía de su Estado mientras Netanyahu no acepta que al cabo de unos años la frontera con Jordania esté sin los ojos de su ejército.

“Cualquiera que proponga una solución en el Valle del Jordán basada en una fuerza internacional, la policía palestina o medios tecnológicos no comprende realmente la situación en Oriente Próximo. Si abandonamos esa zona, los grupos terroristas entrarán con facilidad en Cisjordania para golpear el corazón de Israel”, denunciaba el ministro israelí Yuval Steinitz, que ayer hizo de peón en la partida de Netanyahu contra el ‘rais’ palestino al asegurar: “Los medios públicos y el sistema de educación de la Autoridad Palestina bajo el patrocinio de Abu Mazen educan e incitan al odio contra los judíos y la destrucción de Israel”.

En Ramala acusan a Israel de “querer negociar sin llegar a un acuerdo” y de “obstaculizar el proceso de paz con la construcción ilegal en las colonias en los territorios palestinos ocupados». Advierten que no aceptarán una prórroga más allá del 29 de abril, el plazo marcado en verano. «Kerry terminará su visita sin ningún progreso y sin la aprobación palestina para lo que llama el acuerdo marco”, dijo el dirigente Azam Al Ahmed.

Una misión casi imposible

Kerry comparó su misión con “la confección de un puzzle”, advirtiendo de que “las últimas piezas pueden caer a tierra y dejar el puzzle inacabado”. Para conseguir las piezas de Abu Mazen, busca el apoyo de sus aliados (Jordania, Arabia Saudí y Egipto) y el paraguas de la Liga Árabe. Para obtener las de Netanyahu, prioriza la seguridad y abraza al hasta hace poco ‘enfant terrible’ Avigdor Lieberman. Desde su vuelta a Exteriores, no se cansa de elogiar “los esfuerzos de Kerry” y apoyar las negociaciones pese a que cree que no tienen opciones de éxito. Lieberman es vital para ‘Bibi’ en un Gobierno muy dividido respecto a la creación del Estado palestino.

Con la marcha hoy de Kerry, Netanyahu y Abu Mazen gozarán de un tiempo muerto antes de las “difíciles decisiones”. Será breve ya que volverá en dos semanas. En febrero, será el turno de la canciller alemana, Angela Merkel y el primer ministro británico, David Cameron, que vendrán con el palo (amenaza de sanciones y boicot) y la zanahoria (promesa de incentivos comerciales y apoyo político) para que flexibilicen sus líneas rojas.

Kerry tiene más opciones en su mediación que el ex primer ministro, Ariel Sharon, de sobrevivir. Aunque su hospital reconociera ayer que «lucha como un león y su caso no tiene precedentes», su estado es crítico y con inminente peligro de muerte.

Fuente:elmundo.es