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BECKY RUBINSTEIN

Enlace Judío México | Algunos libros notables, relacionados con criptojudíos y marranos, han permanecido para los siglos y los siglos en calidad de manuscritos.

Entre ellos se encontrarían, a mi juicio, Sangre Judía de Pere Bonnín, que trata sobre “españoles de ascendencia hebrea y antisemitismo cristiano”. Su autor, descendiente- como muchos intelectuales -aunque no lo sepan- de judíos conversos. Él, chueta mallorquino (descendiente de judíos conversos condenados por la Inquisición) escribe a partir de su propia experiencia, la de un judío “sinónimo de “enemigo del Estado”. Hasta 1978 -nos advierte- la Constitución terminó con la discriminación por causas religiosas.

Y sin embargo, el fenómenos del criptojudaísmo, o marranismo, como algunos lo llaman, se ha descubierto como un fenómeno reciente: en The Mezuza in The Madonnas Foot (marranos and other secret jews) escrita por Trudy Alexi, refugiada judía de la Segunda Guerra Mundial, la autora registra, por ejemplo, veintidós generaciones a partir de la hecatombe inquisitorial que continúan viviendo en secreto su judaísmo.

Judíos en casa y cristianos frente a la sociedad cristiana, se rehúsan a salir a la luz como judíos por sentirse vulnerables como antaño. Su miedo a ser discriminados, atacados o menospreciados los anima a continuar su vida, doble, pero segura.

Mil quinientas familias de Nuevo México, entre muchas en el mundo entero, continúan practicando en secreto el judaísmo a su manera. Como contraparte, la autora nos menciona a un grupo de judíos holandeses quienes, antes de la guerra de Hitler, retornaron a la fe de sus ancestros que, como judíos nominales, murieron víctimas del Holocausto.

Shulamith ha- Levi, poeta israelí descendiente del gran poeta judeo-español, Juda ha-Levi, es autora de Castillo Interior, constituido por poemas en lengua hebrea que rescatan a Santa Teresa de Jesús -renovadora de la orden de las Carmelitas Descalzas españolas, cuyo padre engrosó las filas de conversos asimilados a la cristiandad. Para Shulamith, Santa Teresa es una judía más, así como los conversos con los que trata día a día, hoy en el siglo veintiuno. Porque, al parecer, el marranismo es un problema preocupante no sólo para algunos criptojudíos, sino también para los rabinos y la Halajá.

Porque en esto radica el quid del asunto: los “marranos” se consideran judíos verdaderos, descendientes de las víctimas del terror, de la persecución, del exterminio de la España de los reyes católicos.

Entre paréntesis, Shulamith es considerada uno de los pilares del rescate de criptojudíos, descendientes de españoles o portugueses, quienes, por una causa u otra -muchas veces fortuitas, mas no exentas de pasmo, sorpresa o hasta aversión- descubren sus orígenes y luchan como sea por retornar. Incluso ella forma parte del equipo, constituido por Danny Goldberg y Abraham Lifshitz -autores de Un Beso a esta Tierra– entregados a la tarea de recuperar, a través del celuloide, las historias de los forzados o Anusim.

Por otra parte encontramos La Gesta del Marrano de la ágil pluma de don Marcos Aguinis, quien rescata la saga de la acuciosa familia Maldonado da Silva, una de aquellas malhadadas familias, germen del marranismo en territorio americano, y cuyos descendientes abogan por ser considerados judíos, no menos genuinos que los nacidos judíos.

En nuestro país el fenómeno del marranismo no nos resulta ajeno: en Ocho Candelas, los denominados “judíos de Veracruz” viven su judaísmo más allá de opiniones halájicas. Sus almas judías, eso parece, los obligan a continuar con la ley de sus ancestros quienes, en nefasta hora, fueron obligados a claudicar.

Cecil Roth con La Inquisición Española, Jaim Beinart con Conversos on Trial y Leòn Poliakov con Historia del Antisemitismo, de Mahoma a los marranos, entre otros, proporcionan valiosos datos sobre “los cristianos nuevos”, también llamados de la “nación” o pertenecientes a la Ley muerta de Moysén, víctimas de la obsesión de la “limpieza de sangre” que marginó a judíos, árabes y luego a protestantes. En el caso judío, dio pie a la diáspora marrana que, según Poliakov, desempeña un papel cultural y económico de primer orden en la formación del mundo moderno.

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