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JUDAICA / Los Nazis Miran a Sión

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YEHUDIT LEV PARA ENLACE JUDÍO

“DONDE se queman libros, seres humanos
están destinados a arder también.”

Heinrich Heine

Enlace Judío México | AQUÍ ENTRA un personaje hundido en el océano de información que apenas estos años sale del baúl de los recuerdos. Con algún remanente de nobleza, se llama Leopold Itz, Edler von Mildenstein. Nace en Praga, durante el Imperio Austro-Húngaro. En 1929, a sus 27 años, se enlista con el partido Nacional Socialista, miembro número 106,678. Es de los primeros austriacos en formar parte de la SS, a la cual se une en 1932.

UN HOMBRE elegante y logrado, es ingeniero calificado con inclinación hacia el periodismo y los viajes, pasión que combina en su corresponsalía del Berliner Boersenzeitung. Crece entre el crepúsculo del imperio multinacional y los nacientes nacionalismos. Siente simpatía por la causa Sionista, se familiariza con el tema, hace amigos entre los delegados de los congresos sionistas que atiende.

VON Mildenstein es de reconocida reputación por sus conocimientos sobre la eterna cuestión Judía, y parece ofrecer una respuesta ante la confusión de los teóricos de la política Nazi. Expulsar a los Judíos de Alemania no hace sentido económicamente. Las consecuencias de tal acto en un país deprimido serían desastrosas. Las grandes empresas hacen a un lado sus convicciones raciales ante la realidad monetaria. El partido Nazi no logra resolver y por eso la SS toma manos en la partida. ¿Cómo sacar a medio millón de Judíos de Alemania? Mildenstein considera que el programa Sionista es realista y práctico.

EN LAS teorías Nazis, la raza es producto de una mística unión entre un pueblo y la tierra que es su raíz histórica. Y porque a los Judíos les falta esta vital relación a la Tierra Germana, se les considera una fuerza ajena en su espacio, gente sin raíz, decadente, parasítica: una especie inferior de la humanidad.

INDEPENDIENTEMENTE de sus detractores gentiles, los Judíos viven en guerra los unos con los otros desde mucho tiempo atrás. Como no hay dogma unificador, existen escuelas de dogma que luchan entre sí. Aunque al mundo quiere dar la cara de pueblo unido, la colectividad hebrea es colección ecléctica de pensares y haceres. Esta división es parte importante de la ecuación que lleva a todos los participantes a las puertas del infierno. Hablaremos de esto más tarde. Pero a saber que el Judío Alemán está bastante satisfecho en lo que considera su país y no tiene intención de moverse tan fácilmente.

EL MOVIMIENTO sionista a principios del Siglo XX es facción insignificante en la multitud de voces Judías. La fuerza del Sionismo crece cuando Hitler sube al poder en Enero de 1933. Las ventas del Juedische Rundschau, periódico bi-semanal de la Federación Sionista, casi se duplican ese año. El destino de los sionistas se liga, entonces, con el del Nazismo. En la medida que crece uno, crece el otro.

A LA HORA que Hitler asciende al poder, judíos por todo el mundo, indignados, lanzan un poderoso boicot contra los productos alemanes. Cuentan con el apoyo de muchos sindicatos y partidos de Izquierda, y de gobiernos de países amenazados como Polonia y Checoslovaquia. Los Sionistas consideran que sus contrapartes alemanes son causa perdida, y rompen el boicot para beneficiar a la naciente Palestina Judía con un porcentaje de la riqueza Judeo-Alemana.

LA FEDERACIÓN Sionista de Alemania busca contactos dentro de las filas del partido nacionalsocialista, con el propósito de facilitar la emigración a Palestina. El controvertido acuerdo de transferencia, Ha’avara, se firma para permitir exportar propiedad de Alemania a Palestina con el único propósito de fomentar la emigración Judía. Se requiere que los inmigrantes paguen por lo menos mil libras esterlinas hacia la empresa bancaria, dinero que es utilizado para comprar productos alemanes para importación a Palestina. El resultado efectivo es que los emigrantes que se dirigen a Palestina se quedan con más de su riqueza que aquellos que salen a otras partes. Este acuerdo dura hasta el comienzo de la guerra.

EL HISTORIADOR Edwin Black, autor del libro The Transfer Agreement: The Dramatic Story of the Pact Between the Third Reich and Jewish Palestine, (1984) afirma que el acuerdo de transferencia “atravesó una lanza en el corazón del boicot anti-Nazi.”

LA FEDERACIÓN envía a su ejecutivo Kurt Tuchler a cortejar Nazis, que resulta en el encuentro con von Mildenstein, dispuesto a escuchar y aprender. Tuchler solicita que escriba algo positivo sobre la Palestina Judía. Mildenstein acepta la invitación, con la condición que Tuchler lo acompañe a visitar. Así, en la primavera de 1933, emitidas las primeras de muchas leyes que separan Arios y Judíos, Tuchler y su mujer, von Mildenstein y la suya, apoyados por la Federación Sionista y la SS, viajan de Berlín a Palestina.

De Viaje en el Martha Washington

FAMILIARES y amistades desde el andén se despiden gritando ¡Shalom! mientras sale el tren, lleno de pioneros que dejan el mundo conocido para abrir zanjas, hacer caminos, y construir sus hogares del desierto. Von Mildenstein los observa, describe los rostros radiantes de los más jóvenes: el ghetto ya no reside en ellos. Algunos mayores dejan atrás status social, profesional y económico por ocupaciones manuales. Todos orgullosos de ir a su tierra, Eretz Istrael.

EN TRIESTE, Italia, el grupo aborda el barco Martha Washington. La mayor parte de los Judíos viajan en tercera clase, con cuatro a seis personas por cabina. También viajan entre 700 y 800 ‘turistas’ profesionales alemanes que exploran posibilidades fuera de su tierra natal. Despectivamente los llaman ‘Sionistas de enero’ porque su fervor nace el dia que Hitler entra al poder.

VON Mildenstein, que utiliza sus iniciales – Von Lim – como seudónimo en sus crónicas de viaje, admite sentirse algo incómodo ya que fuera del personal del barco, es ‘el único Goy a bordo.’ Siente la diferencia claramente el viernes en la noche y sábado, cuando es el solitario que escribe una carta o usa una máquina de escribir. Un joven se le acerca y le dice:

“Usted va a Palestina porque no cree que somos verdaderamente capaces de trabajar con nuestras manos. Muchos Judíos piensan así como usted y su gente. Pero no entienden la voluntad fanática de nuestra juventud. El Sionismo nos está dando una meta otra vez. Nos recuerda que somos un pueblo, pero también que tenemos una tierra… Herzl no vivió para ver el Estado Judío, pero nosotros los jóvenes lo hemos vuelto realidad.”

AL LLEGAR a Haifa, el grupo de von Mildenstein se retrasa esperando el desembarco de su automóvil. Mientras, dos árabes, pensando que son Judíos, les ofrecen ingresarlos de contrabando, por dinero. Después del papeleo salen directamente y llegan tarde en la noche a Tel Aviv: por excelencia ‘ciudad sin Goyim’ como escribe LIM en alusión a la novela de Hugo Bettauer, Ciudad sin Judíos (1922). Esta moderna urbe de lenguaje antiguo, escribe, no tiene “el letargo y estupor de ‘el Este.’” Tel Aviv es retumbe de construcción, mezcladoras de cemento y apisonadoras que responden a la desesperada búsqueda de vivienda dada la explosión de población. Se pagan adelantos a la renta de departamentos que apenas comienzan a construirse.

LAS CONDICIONES son tan primitivas que muchos recién llegados, acostumbrados al bienestar de la vida clasemediera en la sociedad gentil, echan una mirada al desierto y regresan a casa. “¡Solo hay Judíos aquí!” cita von Mildenstein al miembro de una familia adinerada, “¡Es difícil aceptar las primitivas condiciones de esta existencia!” La familia entera llega a Palestina con todas sus posesiones, incluso el perro de caza, para hacer hogar. No aguantan ni ocho días, y regresan a Alemania sin siquiera desempacar. Si alguien de esta familia llega a sobrevivir la hecatombe que viene, tendrá tiempo para amargamente recordar esa decisión.

MAS LA gran mayoría de las personas que von Mildenstein conoce son optimistas, trabajadores idealistas, que ponen su voluntad en la construcción del país con el sudor de su frente, el exacto opuesto del estereotipo Nazi y el dogma antisemita.

EN EL Carnaval de Purim, von Mildenstein observa las festividades que celebran la salvación de los Judíos ante los designios malignos del oficial Haman de la antigua Persia. Al final del día, en el desfile con el tema “Judíos del Mundo, Pasado, Presente, Futuro” recuentan la odisea del pueblo en la historia. En el presente, Polonia y Rusia son perseguidos; en Francia viven completamente asimilados negando su judaísmo.

AL RITMO de tambor aparece un dragón de tres cabezas, su cuerpo estampado con swásticas rojas. Es la carroza alemana, adornada con portadas de libros quemados, que representan el Auto-da-fe literario del 10 de Mayo de 1933. En esa fecha, mientras LIM viaja por Tierra Santa, los estudiantes de universidades alemanas se reúnen en Berlin y otras ciudad para quemar libros con ideas ‘no Germanas.’ Ofrecen el saludo Nazi y lanzan a Freud, Einstein, Thomas Mann, Jack London, H.G. Wells a las flamas, mientras el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels en discurso afirma, “…La era del extremo intelectualismo Judío ha llegado a su fin.”

LA LISTA de censurados continúa con nombres desconocidos por la mayor parte de las personas hoy. Y sin embargo, cuán pobre sería el mundo de haberlo dejado sin estos creadores alemanes: Walter Benjamin, Ernst Bloch, Bertolt Brecht, Max Brod, Lion Feuchtwanger, Jaroslav Hašek, Heinrich Heine, Franz Kafka, Egon Erwin Kisch, Georg Lukács, Rosa Luxemburg, Karl Marx, Robert Musil, Erich Maria Remarque, Joseph Roth, Nelly Sachs, Arthur Schnitzler, Stefan Zweig. Y sin estos, del resto del mundo: Victor Hugo, André Gide, Romain Rolland, Ernest Hemingway, Upton Sinclair, John Dos Passos, Helen Keller, Joseph Conrad, D.H. Lawrence, Aldous Huxley, James Joyce, Fyodor Dostoyevsky, Maxim Gorki, Isaak Babel, Vladimir Ilich Lenin, Vladimir Nabokov, Leo Tolstoy, Leon Trotsky, Ilya Ehrenburg.

VON Mildenstein considera que la representación de Alemania en el desfile muestra poca inteligencia por parte de los organizadores.

Brillante Futuro

EL FUTURO representa el Sionismo en florecimiento. Von Lim escribe que es factible la posibilidad que, dados sus talentos comerciales y organizacionales, puede llegar el día que los Judíos de Palestina, exportando naranjas, se vuelvan formidables rivales a Europa en el comercio con lejano Oriente.

LOS TUCHLER terminan su viaje después de un mes. Von Mildenstein sigue el viaje sin guía y se queda cinco meses más. Es un sagitariano atrevido, en su flamante coche se lanza a lugares peligrosos, estudia hebreo y conoce con mayor profundidad la vida de los pioneros hebreos, especialmente los temas de educación y colonización. Von Lim señala el nacimiento del ‘Nuevo Judio’, uno que es parte de la Tierra, que “lo ha reformado a él y a su especie en una década. El Judio será un nuevo pueblo.” Regresarlos a la tierra es “la manera de curar esa herida centenaria en el cuerpo del mundo: Los Judíos.”

PERCIBE la política y la problemática que los Judíos tienen frente con los ingleses y los árabes residentes de una tierra que no quieren compartir. “Palestina es un país de poderosas contradicciones,” escribe, y predice que se encamina a una explosión a menos que Árabe y Judío encuentren manera de arreglar sus diferencias y aprendan a vivir juntos en paz.

EL NOBLE regresa a su propia tierra en Octubre del 1933, Zionisten Freund, convencido que los Judíos tienen en Sión un buen lugar para hacer hogar. Escribe una serie de crónicas para Der Angriff, (El Ataque), diario fundado por Goebbels en 1927, de los más violentamente antisemitas del régimen floreciente.
LAS NOTAS se publican comenzando el 26 de de septiembre de 1934 con el encabezado, ‘Ein Nazi faehrt nach Palaestina’. (Un Nazi viaja a Palestina). La serie se promueve fuertemente semanas antes de la publicación, se emite una medalla conmemorativa con la estrella de David en un lado y la Swástica en el otro. Se imprime en doce partes hasta el 9 de octubre, con fotos e ilustraciones. Von Lim nunca menciona su guía Judío, solo que viaja en compañia de alguien que conoce bien el país.
LA SS ACEPTA la sugerencia de von Mildenstein de resolver el problema de los Judíos enviándolos a Palestina. Reinhard Heydrich le encarga poner en marcha el despacho de Asuntos Judíos, cargo que desempeña de Agosto de 1934 hasta Junio de 1936. Durante esos años su política es alentar la emigración y desarrollar contactos con los grupos sionistas alemanes. Von Mildenstein no tiene simpatía alguna para las organizaciones asimilacionistas, consideradas un verdadero peligro para el nacionalsocialismo.

SU MANDATO en este reino se rompe por rivalidades departamentales y por envidias. Y porque los Judíos alemanes no muestran gran interés en irse de su amada patria: la emigración no solo no crece sino que decrece. Con la salida del aristócrata, comienza una nueva época, y la SS cambia a la política de represión y hostigamiento.

El Departamento

ESTA EXTRAÑA historia, que conecta a los Nazis y los Sionistas, sale del olvido con la cinta documental “The Flat” de Arnon Goldfinger. El cineasta descubre en el departamento de su abuela recién finada objetos, fotos y cartas producto de casi un siglo de vida. Entre las cosas, emergen varios ejemplares de Der Angriff, que dejan al nieto confundido. “¿Qué hace esto acá?”

GERDA TUCHLER muere a los 98 años, y es la esposa de Kurt, el hombre que invita a von Mildenstein a Palestina. Las parejas se vuelven cercanas y mantienen contacto cuando los Tuchler se trasladan a Palestina, y aún después de la guerra. La abuela Tuchler es yekke total: recrea la vida Alemana en su hogar, los objetos, el orden, la limpieza. Como explica Goldfinger, pasan 20 ó 30 años ahí, cincuenta en Tel Aviv, y su corazón permanece en el lugar de nacimiento. Aún después de la guerra, Kurt y Gerda visitan su tierra natal anualmente.

¿CÓMO PUEDEN los abuelos Tuchler socializar con Nazis convencidos, que ocupan puestos de alta responsabilidad, después de ser forzados a salir de Berlín en 1937, y de saber que la madre de Gerda, Susanna Lehmann, es trasladada a Theresienstadt, donde muere? Hannah, la madre de Goldfinger, no tiene idea ni tampoco interés en desenpolvar esas historias de sus padres, que nunca comparten con su única hija que existe una historia que los marca y los mueve, lo sepan o no. Hannah aprende la vida de sus padres mientras Arnon explora el tesoro de fotos, documentos y artículos que son resumen de la época. En actitud típica para esa generación, Hannah describe la nula comunicación con su madre, “Yo no pregunté, y ella no me dijo. No me interesaba.” Es un episodio cerrado para una mujer preocupada con el presente.

“DURANTE el trabajo con la película,” dice Goldfinger, “comprendí que era posible que fuéramos una familia sin pasado. Siempre había una sensación que nuestra familia no había tenido conexión con el Holocausto.” El cineasta viaja a Wuppertal, Alemania para encontrarse con Edda Milz, hija de los von Mildenstein, quien tiene cinco años al finalizar la guerra. Edda recibe cálidamente a Goldfinger recordando los queridos amigos de sus padres, le muestra fotos familiares y un árbol genealógico que data desde el año 372. Pero el encuentro toma un giro amargo cuando queda claro que el único interés de Goldfinger es apuntar su dedo a los crímenes de von Mildenstein, en vez de explorar la compleja relación de Judíos y Alemanes personificada en los Tuchler y los von Mildenstein.

“¿NO QUIERES apender acerca del pasado?”
pregunta en inglés Goldfinger a Edda
quien en un sumamente Freudiano desliz, responde,
“Quiero aprender alrededor del pasado.”

ES QUE cuando comienzas a hablar del pasado, no puedes terminar. Y en esos años después de la guerra, se da una progresión de silencios donde lo urgente toma precedente sobre lo importante. Gerda y Kurt mueren en la negación, Hannah prefiere el olvido. Su hijo Arnon es curioso, pero incapaz de ir más allá de la superficie. Edda von Mildenstein protege a su padre, igual de emocionalmente alejada de la realidad que une a todos estos personajes.

EN MANOS de otra persona, esta información hubiera permitido profundizar la historia que ahora abordamos. Mas fuera de confirmar algunos detalles de la crónica de Jacob Boas, y la revelación del destino de von Mildenstein después de la guerra, Goldfinger no va más allá de asombrarse que sus abuelos mantienen la cercana relación amistosa después de la guerra. La latente historia termina disgregada en docenas de bolsas de basura, y con ropavejeros que cotizan mil shekels por deshacerse de toda una vida. También se apilan cientos de ejemplares de alta literatura, como Goethe y Balzac, mitad de un Dostoievsky, y un Nietzsche en una letra anticuada, condenados a ser rematados. “Ya nadie lee a Balzac,” afirma el vendedor de libros usados, mientras apila uno tras otro a la caja, “En Alemania se tiran toneladas de libros.” Autos-da-fe contemporáneos, no por odio, sino por indiferencia, víctimas de tecnologías modernas.

ESCRITORES revisionistas Judíos como Stanley Heller dicen conocer mejor que Goldfinger la historia de sus abuelos, de la que se hace crónica en el libro de 1983, “El Sionismo en la Era de los Dictadores” de Lenni Brenner. Heller lamenta que Goldfinger se enfoca casi exclusivamente en tratar de averiguar si von Mildenstein es criminal de guerra. “Si necesitamos una película que muestre cómo los Sionistas alemanes imitaron el lenguaje racial, cómo trataron de cortejar a los Nazis a través del viaje de von Mildenstein, cómo la Organización Sionista Mundial vendió productos alemanes en Palestina, cómo esto rompió el poderoso boycott anti-Nazi, y cómo el grupo Sionista llamado Stern en 1941 ofrece pelear para el lado Nazi en la guerra.”

CADA QUIEN su propio destino. Los Judíos alemanes no responden en hordas para ir a Palestina. Esto genera desacuerdos entre Heydrich y el Baron von Mildenstein, quien renuncia al departamento de Judíos antes de que éste se vuelve la temible oficina procesadora de muerte. Cuando sale del puesto que deja abierto para Eichmann, el aristócrata reingresa a su fuerte, el periodismo, y en 1938 une su voz a la máquina propagandística de Goebbels que tan efectivamente convence al pueblo Alemán que el Judío es su peor enemigo. El mito del Judío conspirador, repetido suficientes veces por la propaganda del régimen, logra que personas encargadas de campos de concentración no sientan ni un ápice de conciencia a la hora de meter niños a la cámara de gas.

VON Mildenstein es Nazi desde el principio hasta el final. Eichmann dice de él que es un hombre “sincero en sus esfuerzos de encontrar una solución justa a la cuestión Judía.” Es un pestañear de ojos en la historia la que permite que a través suyo se abra una ventana de salvación para los Judíos. Y otro pestañear el que lo saca del puesto de administrador de muerte.

AL FINALIZAR la guerra, vive en Alemania Occidental, donde ingresa al Partido Libre Demócrata y es elegido para el Comité de Prensa. En Diciembre de 1956 emerge un informe que confirma que el experto publicista viaja a Egipto para trabajar en la estación Voice of the Arabs (voz de los Árabes) del gobierno de Gamal Abdel Nasser.

DESPUÉS que en 1961 Eichmann descubre el nombre de su predecesor al mundo, von Mildenstein pide la inmunidad que se les concede a agentes de inteligencia de la CIA para evitar ser llevado a juicio. Su afirmación de colaboración con Estados Unidos no se confirma ni niega, mas es cierto que nunca llega a ser arrestado. En 1964, publica un libro de cocteles, y desaparece del ámbito público hasta su muerte en 1968.

“Los hilos invisibles son los lazos más fuertes.”
Nietszche

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