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oppenheimer_13ANDRÉS OPPENHEIMER

Los programas de varios países latinoamericanos para enviar más estudiantes a las universidades de Estados Unidos están empezando a dar frutos, aún cuando el número de estudiantes de América latina en las escuelas de educación superior estadounidenses sigue estando muy por debajo de los de China, India, Corea del Sur e incluso Vietnam.

Brasil, cuyo gobierno lanzó hace tres años un programa para mandar 100.000 estudiantes universitarios a estudiar ciencias a universidades extranjeras, fue uno de los países que más incrementaron su número de estudiantes en las universidades de Estados Unidos, según un nuevo estudio del Instituto de Educación Internacional (IEI), con sede en Nueva York. El estudio, titulado “Puertas abiertas”, este año registró un incremento de 22,2% de estudiantes brasileños en universidades estadounidenses.

El rápido aumento de los estudiantes brasileños en universidades estadounidenses es resultado directo del programa Ciencias sin Fronteras del gobierno brasileño, que se propone enviar 100.000 estudiantes a las mejores universidades del mundo para estudiar ciencia e ingeniería, con la premisa de que es imperativo que tengan una educación internacional. En la actualidad hay 13.300 estudiantes brasileños en universidades de Estados Unidos, según el estudio.

Brasil ha seguido los pasos de Chile, que hace casi una década lanzó un programa similar de estudios en el extranjero. A principios de este año, México lanzó su plan Proyecta 100.000 para aumentar drásticamente el número de sus estudiantes en universidades de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo. Sin embargo, el número de estudiantes latinoamericanos en las universidades de Estados Unidos sigue siendo mucho menor que el de estudiantes asiáticos. Hay 274.000 estudiantes de China en las universidades estadounidenses; 103.000 de la India; 68.000 de Corea del Sur; 54.000 de Arabia Saudita; 28.300 de Canadá; 21.300 de Taiwán; 19.300 de Japón y 16.600 de Vietnam, según las nuevas cifras de “Puertas abiertas”.

México y Brasil, con menos de 15.000, y casi todos los otros países latinoamericanos ocupan puestos muy inferiores. Hay 7100 estudiantes de Colombia en las universidades de Estados Unidos; 7000 de Venezuela; 2600 de Perú; 2500 de Ecuador; 2400 de Chile, y 1900 de la Argentina, según el estudio. Sin embargo, los funcionarios del IEI dicen que confían en que el número aumentará durante los próximos años gracias a los programas de estudio en el extranjero de Brasil y México, y también debido al programa 100.000 en las Américas de Barack Obama, que procura aumentar el flujo de estudiantes latinoamericanos a las universidades del país -y también de estudiantes estadounidenses a América latina- hasta alcanzar 100.000 en cada dirección en 2020.

Mi opinión: uno de los mayores obstáculos para lograr mayores niveles de movilidad estudiantil en América latina es el temor a la fuga de cerebros. Algunos países latinoamericanos aún no han advertido que en el mundo globalizado de hoy ese concepto es algo anticuado.

China, la India, Corea del Sur y otros países que han enviado cientos de miles de estudiantes a las universidades estadounidenses se han beneficiado de esa diáspora estudiantil. Algunos de sus graduados en las universidades estadounidenses han regresado a sus países natales como académicos de primera línea o profesionales muy calificados, mientras que muchos de los que han permanecido en Estados Unidos están ayudando a sus países de origen como profesores visitantes o inversionistas.

Afortunadamente, Brasil, Chile y más recientemente México han advertido que el viejo concepto de fuga de cerebros ha sido reemplazado por el de la circulación de cerebros. Otros países podrían sumárseles pronto y así podríamos ver cómo América latina se beneficia de la “circulación de cerebros” tanto como lo han hecho los países asiáticos en los últimos años.

Fuente:lanacion.com.ar

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