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TAMARA TROTTNER PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

 

La consigna me fue dada: “escribe un artículo para el Día del Padre”. ¡Claro! dije de inmediato, porque siempre que se trata de escribir digo sí… entonces me siento frente a esta pantalla en blanco que requiere llenarse de palabras emotivas, de recuerdos amorosos o quizá de odios y reclamos. No importa, la tengo que llenar de algo en las próximas horas, algo que diga papá…

Supongo que quienes me pidieron escribir este artículo no están muy familiarizados con mi vida, supongo que ustedes, los lectores que en este momento siguen leyendo, esperando encontrar algo relativo a la mencionada celebración, tampoco lo están.

Y, así van a seguir, porque esto de mi vida está a punto de ser parte de una novela, que no sé si vaya a ser algún día libro, pero ya está siendo catarsis y terapia diaria. Lo que definitivamente no es, es un artículo.

En fin, a lo que voy es que un tema que podría ser tan fácil, en mi caso resulta imposible, y no es por falta de una imagen paterna, es en todo caso porque he tenido mucha de esa imagen, pero toda ella muy poco convencional.

Entonces me pregunto: ¿Qué es un papá?

Descubro que para cada uno es algo distinto, me doy cuenta que es una figura, en general, menos intensa que la de una mamá, más brumosa, menos nítida, más controversial. Pero igual de necesaria.

El problema es que muchas veces los papás duelen, y el dolor generado por aquel que debe de ser la fortaleza, el sustento y el ejemplo del hogar es un malestar muy intenso.

Algunos papás duelen y, generalmente, ni siquiera se dan cuenta de que están causando ese daño en las personas que más los quieren y a quienes ellos deberían querer por encima de todo.

Duele su ausencia, que puede ser por enfermedad, por abandono voluntario, a veces se mueren y eso también duele mucho… no es que los podamos culpar, pero de todos modos la separación lastima.

La ausencia duele. Pero la presencia que hiere es aún peor. Pienso en esos padres que descalabran la vida de sus hijos a cinturonazos, que creen que es malo demostrar sentimientos de debilidad y los cubren con gritos, con amenazas. A los hijos hay que educarlos, vociferan, con la certeza que da sentirse superior a otro, saberse más fuerte, más grande, más poderoso. Decidí hablar del papá que duele porque sé que habrán muchos, muchísimos escritos, memes, posts de Facebook, videos y poemas que hablen de los otros, los que acompañan, acarician, dejan un legado y llenan de amor. Y, sin embargo, los que duelen, estos que pasan dejando una cicatriz a propósito, por descuido o simplemente porque no saben otra forma de hacerlo, ellos también son padres y, a veces, son los que mayor enseñanzas dejan, al menos la enseñanza de tratar de hacerlo de otra forma.

#Diadelpadre