Karen Atri acaba de tener su segundo hijo. En Janucá, publicó en Facebook un mensaje de fe y esperanza que nos conmovió. Quisimos compartirlo con ustedes.

“Este Janucá, quiero compartirles el milagro que D-os me regaló; primero, el milagro de la vida, de por qué estoy aquí, y por qué tuve una segunda oportunidad.

Cuando tenía 27 años, después de haber vivido con una enfermedad llamada fibrosis quística, una enfermedad genética, y degenerativa de los pulmones, D-os me regaló una vida plena y completa, donde me pude realizar como mujer, como esposa y como mamá.

A los 27 años caí en una crisis muy fuerte donde me “poncharon” un pulmón en un procedimiento quirúrgico, y fui hospitalizada en terapia intensiva por una semana.

Gracias a todos los rezos que yo y mi familia hicimos salí adelante, y salí de mi hospitalización. Pero al otro día regrese con un problema intestinal. Dolores terribles donde yo ya no podía más y rogaba que me operaran. Entró un primo mío que es rabino, el Rab. Salomon Michan y platicando conmigo me dijo: “Karen, abraza a D-os y deja todo en sus manos” Esa frase me cambió la vida.

Esa noche recé y dije: “Diosito, si la operación es para mi bien, que me operen; si no, por favor que ocurra un milagro”. Esa noche, a las 4.00 de la mañana, corrí al baño: mi intestino se había destapado.

Cuando salí de este problema, el médico me dijo que necesitaba un trasplante para vivir. Y de ahí volví a abrazar a D-os. Me preguntaba y le pedía una señal. Y empezó a ir todo mejor. Hicimos una campaña de recaudación de fondos para mi trasplante. Decía: “Diosito, si el trasplante no es para mí y para que me de vida, suspende las cosas”. Y más y más fluía el dinero, la gente rezaba, y más apoyo nos daba la gente.

Yo soñaba con el trasplante, y con salir del hospital. Después de ese sueño entendí que el trasplante era para mí. Entré al hospital. Mi hijo me abrazó a mí y mi esposo y nos dijo: mi familia, mi familia- y se fue corriendo. Le prometí que me iba a ver en unos días. Salí del hospital el día 18 (Jai) y hoy estoy viva, después de 2 años. En mi casa y mi hogar, con mi esposo que amo con toda mi alma, y que es mi gran apoyo en la vida, y con mi hijo que amo con toda mi alma. Además baruj hashem, llegó otro milagro: otro hijo.

Soy Karen, abrazo a D- os, como Él me abraza a mi”.

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